/' fí iV\\> SMírtiS«;MAN lIBftAiy €¡FT OF L. L. BUCiUrUlf 19$7 APUNTES SOBRE LOS COLEÓPTEROS DE CHILE POR :f>_ GtB RisA:.A_iisr : PUBLICADO EN LOS "ANALES DE LA UNIVERSIDAD"! SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA CERVANTES BANDERA, 73 1893 APUNTES SOBRE LOS COLEÓPTEROS DE CHILE Con la descripción del LopJiotus Delfini, que doi en seguida, voi a inaugurar un método de indicar las dimensiones de los órganos, al cual trataré de ser fiel, deseando que el insecto de que hablo pueda ser reconocido por cualquiera, según la des- cripción que doi de él, i que esta última no obligue a entomo- lojistas del otro hemisferio a hacer el viaje de Chile para ver el tipo. He concluido resueltamente en mis descripciones con los caracteres descritos de esta manera: Protórax bastante ancho, rnui ancJio; Jinpoco^ omiii encojido, o ensanchado en su base o e7t su parte anterior. — Élitros mas angostos^ o mas ancJios, o casi tan ancJios, o tan angostos como él; sub-ensancJiados o sub-contraidos, un poco, lijeramente, notablemente, bastante fuertemente, o mui fuertemente dilatados hacia atrás, o hacia adelante. — Tibias bastante así, bastante asá. — Antenas sub-alargadas, o sub -acor- tadas; de artículos sjib-cónicos, sitb-ovalados, sub-oblongos, etc. Términos todos que no quieren decir nada, o al menos no dicen lo suficiente para caracterizar un insecto i poder reconocerlo en una descripción. Su poco valor puede mui pronto ponerse en evidencia. Se dice de un rostro de Rincóforo que es grande o pequeño, P. GERMAIN corto O largo, grueso o delgado, etc., i todas estas palabras no dejan en nuestro espíritu ninguna impresión que pueda hacer- nos comprender cómo es este rostro comparativamente a milla- res de otros. Decir que un rostro es alargado no significa abso- lutamente nada, teniendo presente que todo rostro es largo para un descriptor, si, en el momento en que habla, lo compara en su mente con otro rostro mas corto; pero para el lector, que no hará probablemente la misma comparación mental, esta espre- sion no tiene el mismo valor. Hai mas aun: a un rostro de Rincóforo de un milímetro de largo, por ejemplo, se le llamará "rostro fino i alargadon, si no tiene mas de uno o dos deci-milíinetros de ancho; pero si el ancho es también de un milímetro, será inmediatamente un rostro "corto i grueson. Veremos entonces dos rostros de igual lonjitud, de los cuales uno es corto i el otro es largo! O de otra manera: para juzgar del largo de este órgano, es el ancho el que hai que medir. ¿No es bastante absurdo? He reemplazado toda esta terminolojía deplorable por cifras que nos dan, ora medidas directas, ora la proporción de las dimensiones, o de un solo órgano, o de varios entre sí. Igualmente veo a menudo, sobre todo en Gay, que se dice: "mirando con un lente fuerte, se ve esto o aquellon. Desde lue- go, ¿qué es un lente fuerte? En seguida es bien evidente que, para ver i estudiar un insecto, tenemos primeramente el ojo, cuyo poder de visión varía según las personas; i ademas los instrumentos de óptica, cuya fuerza debe estar en relación con las dimensiones del objeto que se mira. Es evidente que, si el ojo me basta para ver bien un Goliatideo, necesitaré un micros- copio para examinar un Trickopterijiano. No hai entonces oca- sión jamas de dar esplicaciones de esta naturaleza: le toca al que quiere ver un carácter indicado, tomar los medios necesa- rios. LoPHOTUS Delfini. — Long. o. m. 0045. Lat. o. m. 0018. — Ohlongus, ptceus, parce squamosus. Capite opaco, grosse piinctato, tuberculis diiobus elevatis dense fidvo ciliatis ínter oculos ornato; rostro bicarinato, Iccvi. Prothorace opaco, elongato, snbcylindrico ; medio maculis duabus rotundatis nigro velutinis picto; lateribus APUNTES SOBRE LOS COLEÓPTEROS DE CHILE 5 parce albido squnmosis. Elytris rufo piceis, convexis, nitidiiisculis, parce fulvo squainosis, loiigitudbialitcr scrobiculatis; interstitiis alterne costatis; postice quadrituberculatis ^ declivibus, Icevibus, dense pallide squaniosis; antennis, pedibusque rufis; antennarutn ápice, tarsisque nigris. Este insecto, que describo según un solo ejemplar, macho, es sin duda un LopJiotus, a pesar de que su tamaño pequeño po- dría hacer pensar que no es del jénero. Su largo se ha tomado, como lo hago siempre para los Rincóforos, desde la estremidad del cuerpo hasta los ojos, a fin de evitar que el rostro lo haga variar, según esté levantado o nó. Oblongo, de un negro de pez, mucho mas claro sobre los éli- tros, como también sobre las patas, menos los tarsos, i sobre las antenas, menos su estremidad; este insecto está revestido, muí irregularmente en cuanto a la densidad, de pequeñas escamas ovaladas; es bastante brillante, menos la cabeza i el protórax. Cabeza mui finamente áspera i marcada con puntos gruesos, provistos cada uno de un pelito dorado. Entre los ojos se levan- tan dos grandes tubérculos cónicos, cubiertos de pelos dorados, i lijeramente oblicuos, es decir, converjentes en su parte an- terior. El rostro es robusto; su lonjitud, tomada desde los ojos hasta su estremidad, está en relación con su menor anchura como 7 es a 4. Encima presenta dos fuertes pliegues paralelos o care- nas, que van desde los tubérculos frontales hasta los hoyuelos en que están insertas las antenas oescrobas; ahí se separan uno del otro para rodearlas en su parte anterior. Estas cscrobas, a causa del desarrollo de \ASptcrijias, es decir, del rodete o hin- chazón que las limita esteriormente, son visibles por encima, como en todas las especies de este jénero. El intervalo entre estas dos carenas es cóncavo i sin puntos; pero se divisa en el medio el indicio de una pequeña costilla lonjitudinal. Las antenas están insertas en el medio de la distancia, entre el bordo anterior de los ojos i la estremidad del rostro. El es- capo, o primer artículo de las antenas, engruesa gradualmente, sobre todo desde su mitad, i llega al medio del ojo. Su lonjitud es al resto de la antena como 42 es a 88, dividiéndose este último número de la manera siguiente entre los artículos que P. GERMAIN mide: artículo 1.°, ii; artículo 2.°, i6; artículos 3.°, 4", 5.°, 6." i 7.0 juntos, 36; porra, 25. Los artículos del funículo, o parte comprendida entre el escapo i la porra, son todos cónicos, aun los cinco últimos, que son iguales de largo i van engrosando casi imperceptiblemente. La porra es ovoide, i su largo es a su ancho como 25 esa 12. Quiero hacer notar que el sétimo artículo del funículo está completamente libre i separado de la porra; mientras que en las diversas especies de este jénero que tengo a la vista, es an- cho, i le está a tal punto inmediato que se podría decir que for- ma parte de ella. En cuanto al carácter que en Gay (t. V, páj. 330) se ha dado a este jénero: ^^antenncB, articitlis diiolnis báseos fjiniculi longius- cnlis, 7'eliquis brevisshné siibobconicisw, es inexacto para muchas de las especies que encierra. En el L. albolineatus, por ejemplo, los artículos 1-6 del funículo son cónicos, i van disminuyendo simplemente de largo con la mayor regularidad. Protórax alargado i sub-cilíndrico; su largo es a su ancho como 68 es a 55. Es un poco menos encojido hacia adelante que hacia atrás, i su mayor anchura se encuentra en su tercio ante- rior. La de su base es a la de la base de los élitros como 48 es a 57. Su superficie está acribillada de alvéolos provistos cada uno de un pelito mui corto, que no pasa los pliegues que los limitan, los cuales están redondeados i finamente arrugados. El medio del borde anterior se avanza sobre la cabeza, es leve- mente hinchado i privado de alvéolos. El disco está adornado en su centro de dos manchas redon- das, formadas de escamas de un negro aterciopelado i separa- das por una fina i vaga costa lonjitudinal. Los ñancos muestran escamas blanquizcas mas o menos aglomeradas i agrupadas sin orden. Escudo alargado, pequeño i enterrado. Élitros convexos, i van ensanchándose desde la base hasta los dos tercios en la proporción de 57 a 80, sobre un largo total representado por 160. Esta parte anterior está marcada de filas lonjitudinales de diez a doce grandes alvéolos cada una. Escep- tuando las dos o tres primeras, ellas son un poco confusas, i tie- nen sus intervalos 2 i 4 levantados como costillas, las cuales APUNTES SOBRE LOS COLEÓPTEROS DE CHILE forman una hilera trasversal de cuatro pequeños tubérculos, a causa de detenerse bruscamente al llegar al tercio posterior del élitro. Éste es en declive, sin alvéolos, pero densamente cubier- to de escamas blanquizcas, mientras que en otras partes están rojizas i esparcidas. La sutura está sobresaliente en la parte en declive. El intervalo sesto no es un poco costiforme sino en su base, donde ayuda a formar el ángulo humeral, el cual no es absolutamente dentiforme. El abdomen está mui finamente reticulado, i ademas está marcado de pequeños puntos esparcidos, como también de algu- nos hoyitos escasos i gruesos. Todo está colocado desordena- damente sobre los costados con escamas ovaladas, mezcladas con pelitos rubios lanceolados. La parte mediana del primer segmento está deprimida en largo, i la anchura de su salida intercoxal es mayor que la lonjitud de sus costados tras de las ancas. La estremidad de dicha salida está redondeada. Los segmentos 2, 3 i 4 son convexos en el sentido de su lon- jitud i forman así un rodete trasversal. Sus lonjitudes relativas sobre la línea media, están en la proporción de 32, 19, 15. Las lincas suturales son profundas: la primera es arqueada solo en la mitad; la segunda es recta, i la tercera es arqueada regular- mente de un costado al otro. Estas dos encorvaduras tienen su concavidad vuelta hacia la estremidad del abdomen. El quin- to segmento presenta en su parte anterior una depresión circu- lar; su estremidad es gruesa i redondeada. Este insecto ha sido encontrado en la isla de la Quiriquina, por el señor cirujano déla marina chilena doctor don Francisco Delfín, a quien me doi el gusto de dedicarlo. intimamente yo decía, con motivo de un pequeño error que he correjido en el Genera áe Lacordaire, que mientras mas con- sideraciones merezca un sabio por sus méritos adquiridos, mas debemos apurarnos en indicar los errores que haya cometido en sus escritos. Es hasta cierto punto un homenaje que se les hace, tratando de quitarles las pocas imperfecciones que les podrían perjudicar en la opinión pública. El Genera de los coleópteros, siendo la obra maestra de este 8 P. GERMAIN eminente naturalista, se encuentra en las manos de casi todos los que se interesan por la entomolojía. Digo bien casi todos, pues ha desaparecido hace años de las librerías, i el que es bastante feliz para encontrar hoi dia un ejemplar de ocasión, tendrá que pagarlo a 800 marcos en Alemania, o 1,000 francos en Francia; mientras que, cuando se publicó, lo teníamos por 135. Esto esplica que esta obra sea consultada a cada momen- to por los entomolojistas, i que éstos, cuyo espíritu está incli- nado a la revisión i la crítica, encuentran en ella un vasto campo donde ejercerlas. Por mi parte, he descubierto en ella, hace algunos años, un error de tal manera grave, que me he quedado sin esplicármelo. He rehusado creerlo durante algún tiempo, figurándome que era yo el que me equivocaba i veia mal; pero, teniendo en mis manos muchos mas elementos que Lacordaire, — pues se trata de insectos propios de la América austral, — he podido estender mis observaciones sobre una escala que él no ha tenido quizas a su alcance, i si me decido a hablar hoi de ello, es porque estoi seguro del hecho. Este gran entomolojista concedía, con razón, una importan- cia enorme a los caracteres que son propios de un sexo, parti- cularmente al desarrollo que toman ciertas partes del cuerpo en los machos de muchas especies de coleópteros, i sobre todo al de los artículos tarsales i a aquello de que están revestidos por debajo. Ademas, todo el mundo sabe que la familia de los Cara- bicos es la que ofrece mas ejemplos de esta última modificación. Muchos entomolojistas, a los que no titubeo en tacharlos de falta de lójica i estrechez de ideas, reclaman cuando ven llamar la atención sobre estos caracteres para establecer grupos, tribus o jéneros que permitan ver claramente en la enorme cantidad de tipos de que se compone a menudo una familia; i aquello, bajo pretesto de que una especie, siendo compuesta de seres de dos sexos, el carácter, que no es propio sino a uno de ellos, no tiene ningún valor para su clasificación. ^Si arregláis vuestras especies, dicen ellos, sea según los aparatos luminosos de las hembras, sea según la dilatación de los tarsos anteriores i su vestidura, o bien según el alongamiento de las tibias, o todavía, según el desarrollo de las antenas en los machos, ¿qué haréis APUNTES SOBRE LOS COLEÓPTEROS DE CHILE 9 con los individuos del otro sexo cuando los tengáis solos en la manoPii A esto yo responderia que, para estudiar la naturaleza, es preciso echar mano de los medios que ella nos ofrece, i que, si por una parte son mui numerosos, por la otra debemos elejir los mejores. Pues, para conocer el valor real de los carac- teres que se nos presentan en cantidad, desde que nosotros bus- camos como operar la clasificación de los seres que ella encie- rra, es preciso examinarlos bajo el punto de vista filosófico, i, en vez de dejarnos guiar por el espíritu mezquino i rutinero que nos lleva a clasificar los seres que nos rodean, como los soldados de un ejército, cada uno según su fuerza i su talla, debemos, abarcando la creación en su conjunto, tratar de comprender su causa i su objeto, i convencernos de su marcha perpetua hacia adelante. Cuando un ser aparece sobre la tierra ¿qué viene a hacer? ¿Vie- ne acaso para correr, volar, nadar o brincar en los árboles? Nól ¿Viene para comer, crecer i engordar? Nó! Esto sí, viene para procrear, para perpetuar la especie, para dejar después de él otros seres semejantes, como él se parece a otros seres que lo han precedido i dejado en su lugar. En cuanto a las modifica- ciones que el tiempo i los medios pueden aportar a la especie que él está encargado de perpetuar, es un juego aparte, en el cual no hai cartas para él. Pues, si él corre, vuela, nada i brinca, es para procurarse el alimento; si se alimenta, es para crecer i llegar a su completo desarrollo; i si persigue este fin, es con el objeto de llegar, en un momento dado, a ser capaz de perpetuar su especie. Hecho esto, la comedia está representada, su rol concluido: él puede i debe morir. Ahora me pregunto si no es preciso ser un poco ciego para dar tanto valor, sea a los medios de locomoción que sirven al insecto para procurarse sus alimentos, sea a los órganos de masticación que le permiten asimilárselos, i tan poco a las armas de que están provistos a fin de ejecutar el acto supremo, para la ejecución del cual todo lo que antecede ha sido hecho! ¿No es eso querer juzgar un libro mirando solamente la primera pajina? P. GERMAIN ¿Quién no ve que el aparato luminoso, a menudo propio de hembras ápteras, les sirve para indicar a los machos, los cuales tienen alas i vuelan, el recinto donde los aguardan para la rea- lización de la lei? ¿Quién no comprende que las antenas, estos órganos tan pre- ciosos para los insectos, desde que tres sentidos por lo menos son servidos por ellos, ven sus artículos alargarse en el macho de un Lonjicornio, o cambiarse en hojitas de una sensibilidad esquisita en el de un Lmnelicornio, para poder cojer al paso ciertas moléculas olorosas, que se escapan a nuestros groseros sentidos, pero que le vienen de su hembra, i sirven para indi- carle el sitio donde lo espera para ejecutar el acto solemne de la reproducción? ¿Quién no adivina, cuando se observa cuan lisos son los tegumentos de los enrabíeos, que los artículos de los tarsos que el macho tiene dilatados en los miembros anteriores, algunas veces en los intermediarios, pero nunca en los posteriores, i cuya vestidura de debajo consiste, ya en filas de escamas, ya en manojos de pelos, o en ribetes de cerdas o de espinas, no son hechos de esta manera sino para que pueda cojer a su hembra, detenerla i colocarse sobre ella durante la copulación? ¡Ah! al ver a todo lo que tiene vida llenar con tanta docilidad su misión sobre la tierra, el admirador de la naturaleza ¿no debe acaso sentir cierta cólera cuando, de algunos dobleces de la orgullosa humanidad, oye levantarse voces para glorificar la violación de esta lei suprema? No hai duda que la forma jeneral, los órganos de locomoción i de masticación nos dan buenos datos para clasificar los insec- tos, porque indican su jénero de vida i su sistema de alimenta- ción; pero los que, por ser propios de los machos o de las hembras, indican que les son necesarios para llegar al fin im- puesto por la naturaleza a cada pareja en el momento de su aparición sobre la tierra, deben aventajar a los otros i dominar en medio de este concierto de datos sobre la manera de vivir. Soi, pues, enteramente de la opinión del célebre entomolojista citado, con respecto al caso que hace de las numerosas combi- naciones de dilatación de los artículos de los tarsos en los ma- chos de los earabieos, i sobre todo de lo que los cubre por APUNTES SOBRE LOS COLEÓPTEROS DE CHILE debajo: es, por decir así, un calzado cuya forma indica para cada especie el servicio al cual lo ha destinado la naturaleza. Sabemos que el enorme grupo de los Feronidos está caracte- rizado por la dilatación de los tres primeros artículos de los tarsos anteriores en los machos, i que dichos artículos están revestidos, por debajo, de laminillas o escamas sujetas por un pedúnculo; que son trasversales, inclinadas de atrás hacia ade- lante i dispuestas sobre dos filas un poco oblicuas por ser diverjentes de atrás para adelante. Como el grupo contiene un gran número de especies mui vecinas las unas de las otras, i como los caracteres a los cuales recurrimos jeneralmente son impotentes para distinguirlas, se ha tratado desde hace largo tiempo de dividirlas en tribus. Esto nos esplica por qué Lacordaire hizo una tribu de los Antarctiidos con el jénero Antarctia, que, como su nombre lo indica, es peculiar de la estremidad antartica del continente americano; pero, sea que él no haya tenido ejemplares en sufi- ciente buen estado para ver bien lo que era, sea que haya sido víctima de alguno de esos lapsus, a los cuales no hai ningún investigador que escape, dio por carácter distintivo de esa nue- va tribu, los tarsos de los machos con manojos de pelos por debajo, como sucede con el grupo de los Harpalidos i otros; mientras que los machos de Antarctia que he examinado i que pertenecen a numerosas especies, están todos provistos de lami- nillas exactamente iguales a las de los otros Feronidos. No hai entonces lugar de establecer la tribu de \q^ Antarctii- dos, al menos sobre este carácter. APUNTES SOBRE LOS INSECTOS DE CHILE POR F. gehmain (PUBLICADO EN LOS "ANALES DE LA UNIVERSIDAD") SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA CERVANTES BANDERA, 73 18Q4: Imprenta Cervantes. — 13607 ' ^'f^ -tíXr» •''■■" -*=Er- ■*•■- -03» -J\í-^ ■ — :::::-rr!ízr^^ APUNTES SOBRE LOS INSECTOS DE CHILE Como era de suponerlo, en la cantidad de novedades ento- molójicas que he traído del norte de la Araucania en el verano último, habian de figurar varios de esos seres excéntricos, de los cuales la naturaleza ha dotado a Chile con mano tan pródiga; seres que, por la orijinalidad de sus formas, i sobre todo por el conjunto anormal de sus caracteres, no solamente no hallan su colocación en los jéneros, i aun en los grupos ya establecidos, sino que también ponen al entomólogo muchas veces en la duda para establecer sus analojías. Hoi hablaré de un pequeño insecto, que encontré con fre- cuencia en los montes húmedos, bajo los palos podridos, desde 150 metros hasta 800 de altura. Antes de examinarlo con prolijidad, yo habia pensado colo- carlo en el grupo de los Bolitophagides; pero la forma de las ancas anteriores lo aparta de éste como de los vecinos. Al mis- mo tiempo, la forma de los episternos metatorácicos i el modo tan estrecho con que los élitros abrazan al cuerpo, no permiten buscar su colocación cerca de los Tenebrionides, Helopides u otros grupos vecinos. Creo, pues, que sus principales caracteres lo acercan a los Eutelides, a pesar de su diminuto tamaño P. GERMAIN del último artículo de los palpos no securiforme i de algunas otras diferencias en la forma i la disposición del epistomio i del labro. Pero, bien a pesar mió, me veo en la obligación de crear para él un jenero nuevo, que llamaré Pieróderes, con motivo del no- table prolongamiento de los ángulos anteriores del protórax. Gen. PterodERES. Mentum trapeziforme. Labium antice si- niiatwn. Maxülce bilobatoa, lobo interno dente minuto ápice ar- mato. Palpi onines articulo ultimo cónico. Labruin exserttim. Ca- pul crassum, oculis rotundatis prothordcem tengentibus. Antennis ii-articnlatis, articulis tribus idtiniis in clavam dilatatis. Pro- thorax, angulis anticis extus longe lateqiie productis, posticis cuadratis; prosterno antice emarginato, coxis anticis rotundatis. Metasternum episternis angustis,parallelis. Elytra connata. Pedes simpli ees, tarsis subtus longe pilosis; anticis articulis quatuor primis ceqiíalibus ; posticis articulo primo elongato. Corpus cras- sum, inceq7iale supra tuberostcm. Cuerpo corto, ancho, áspero i ofreciendo por encima nume- rosos tubérculos desiguales. Cabeza plana por encima, convexa i sin surco trasversal por debajo, enterrada en el protórax hasta los ojos; éstos redondea- dos i libres. Antenas insertas por delante de ellos i debajo de una carena lateral de la frente, alcanzan apenas a la base del protórax, i cuentan once artículos: i abultado; 2 globuloso; 3-8 cónicos, mas largos, mas angostos i casi iguales entre sí; 9 i lo trasversales, formando una masa levemente peluda con el II, que es el mayor i casi esférico. Labro levemente redondeado por delante, trasversal, pero saledizo i unido al epistomio por una pieza membranosa bien visible. Mandíbulas pequeñas, bífi- das, con la punta de encima mas larga; borde interno ofreciendo un pequeño diente romo cerca de la estremidad, i provi.sto en el medio de un pequeñísimo lóbulo membranoso. Quijadas (maxillcB) con dos lóbulos: el interno con un ganchito cór- neo en su estremidad, todos ofreciendo en su parte interna cer- ditas arqueadas bastante tupidas para ocultar la orilla del APUNTES SORRE LOS INSECTOS DE CHILE 5 Órgano. Barba trasversal, trapeziformc, con su costado mayor adelante, i su base teniendo por punto de apoyo a una salida notable de la ante-barba. Lengüeta grande, córnea, levemente angostada hacia adelante, con su borde anterior sinuoso, pre- sentando de cada lado de la cara interna unos cortos pelitos, que de ninguna manera han de considerarse como paraglósis; sus palpos están insertos en la cara exterior i bastante separa- dos en su base. El último artículo de todos los palpos es tan largo como los precedentes juntos, cónico i pegado al prece- dente por un ángulo de su base. Protórax con su lonjitud un poco superior a su anchura, medida en la base; pues los costados ofrecen hacia adelante una gran dilatación paralela i levemente oblicua, que lo hace allí tan ancho como los élitros. Su borde anterior es redondeado i cubre la cabeza hasta los ojos. Su base es truncada, con los ángulos rectos i puntiagudos. Escudo bien desarrollado i en forma de triángulo curvilíneo. Élitros cuadrados, soldados, abrazando fuertemente al cuerpo, i sin pliegue epipleural. Prosterno anchamente escotado adelante para permitir a la cabeza moverse hacia abajo. Sus ancas redondeadas i algo pequeñas, con la parte prosternal que las separa mas ancha que su diámetro, pero completamente llana entre ellas, i sin parte saliente posterior. Mesosterno algo deprimido i ahuecado adelante; sus ancas aovadas, con la piececita llamada trocJiantin por los entomólo- gos franceses, bien evidente. Ésta parece separar, por el lado de afuera, el mesosterno del metasterno para ponerse en con- tacto con el epimero. Metasterno del largo del segmento anterior, i separado de él entre las ancas intermediarias por una sutura levemente ar- queada. Episternos de aquél angostos i paralelos. Ancas poste- riores mayores, trasversalmente aovadas, i separadas por una fuerte salida triangular del primer segmento abdominal. Abdomen con cinco segmentos, cuyos dos primeros están manifestarnente soldados; el cuarto es algo mas corto que los otros. Patas normales, con un mui pequeño espolón en la estremi- P. GERMAIN dad de las tibias. Tarsos provistos por debajo de pelos largos i espesos: los anteriores i los intermediarios con los cuatro pri- meros artículos, pequeños e ¡guales; el primero de los posteriores tan largo como los dos siguientes juntos; último artículo de todos un poco mas corto que los precedentes juntos. Ganchos pequeños i sencillos. Pteroderes tuberosus. Long. 0.0033; lat. 0.002. Brevis, ¿atus, obscure griseus, valde rugosus, imvqualis, punctis püisque sqnainiforviilnis laxe adspctsus. Capite asperato. fronte planins- cula. ProtJwrace tuberculis irregularibiis fere inordinatis ornato. Elytris valde íuberadatis, lateribus parallelis, ápice declivibus. Ademas de las particularidades indicadas al hablar del pre- sente jénero, daré sobre este coleóptero las siguientes indicacio- nes específicas: Es de un gris oscuro, cubierto con mucha irregularidad de puntos i de pelitos esparcidos, cortos i echados a modo de esca- mas. Los tegumentos son en estremo ásperos i desiguales: el protórax i los élitros haciéndose notar por numerosos tubércu- los irregulares distribuidos casi sin orden. Sin embargo, en el protórax dejan, poco mas o menos, libres la parte mediana i la base, cargándose de cada lado de aquélla, en el borde anterior i sobre la dilatación lateral. Los élitros llevan en el ángulo hu- meral un fuerte tubérculo que lo hace saledizo, i, después de algunos pequeños, otro tan importante colocado lateralmente cerca de la extremidad: lo que hace ver los costados paralelos i la parte posterior como truncada. Ademas, en la base, de cada lado del escudo, uno de los tubérculos principales se adelanta sobre el protórax a modo de salida cónica; mientras que, de- tras de él, otros dos o tres casi tan importantes forman en el medio de cada élitro una especie de serie lonjitudinal bastante indecisa. No he podido descubrir diferencias sexuales. APUNTES SOHKE LOS INSECTOS DE CHILE El mayor de los coleópteros de Chile cs, sin disputa, el ama- llopodes scabrosus, nombrado así por Lequien en el Magasin Zoologique de 1833. Este insecto, macizo i sin elegancia, arras- tra su pesado cuerpo entre los grados 32 i 38 de latitud. En las provincias setentrionales vive en los troncos de patagua i se llama ralilonco; en las provincias de Nuble i de Concep- ción vive en las roblerías, llamándose Llico allí, i Capacho acá. Este notable animal está figurado en la obra de Gay, i, cerca de él, se ve también a otro coleóptero de grandes dimensiones: el Malloderes microcephalns (Dupont). Ambos pertenecen a la familia de los Longicornios, viven en los mismos puntos, i aparecen a la misma época. Pero ¡qué contrastes tan grandes en su respectiva figura! Mientras que aquél, un jigante, es negro i completamente glabro, haciendo aun escepcion a la leí constante de la familia, que tiene, por debajo de los tres primeros artículos de los tarsos, pelitos apre- tados i dispuestos a modo de cepillos, éste, mucho menor, es ájil, de formas casi elegantes, de color castaño claro, i vestido de pelos rubios, largos i tupidos, sobretodo en el protórax. El único punto de semejanza que existe entre ellos, consiste en que los ángulos anteriores del protórax son armados de un fuerte gancho arqueado i agudo. En 1854, habiendo pasado el mes de Noviembre en los alre- dedores del Tomé, encontré por primera vez a esos insectos con bastante frecuencia para poder estudiar su modo de vivir. Entonces noté que el primero era diurno; pero que, provisto de alas membranosas inadecuadas para el vuelo, debia contentarse con pasearse pesadamente por el suelo de las selvas; mientras que el segundo, de costumbres nocturnas, como lo indicaban sus ojos muí desarrollados, pasaba el dia escondido en los copos de hojas mas tupidos, i que, tomando su vuelo al anochecer, venia a menudo a dar locamente contra los vidrios de mi lin- terna o en el fuego de mi vivac. Yo había recojido quince o veinte ejemplares de cada uno 'de esos insectos, cuando noté con admiración que todos los Amallopodes eran hembras, i que todos los Malloderes eran ma- chos. De allí hasta creer que esos insectos, tan distintos en P. GERMAIN apariencia, eran los dos sexos de una misma especie, no habia mas que un paso; yo lo di. Entonces, aunque yo no hubiese visto la cópula, ella quedó para mí tan fuera de duda que es- cribí a varios amigos mi opinión a este respecto. A fines del año 1863, encontrándome en Paris, tuve el honor de conversar con Lacordaire durante una sesión de la Sociedad Entomolójica de Francia, i, trayendo la discusión sobre este asunto, le dije lo que yo pensaba, avisándole que la cópula no habia sido constatada aun, i que no era cosa fácil hacerlo, por ser, de los dos sexos, el uno diurno i el otro nocturno. Pues no fué poco mi asombro cuando, en el tomo del Genera de este sabio entomólogo, tratando de los Longicornios i publicado en 1869, leí que tal cópula habia sido constatada. ¿Por quién? En esta época los entomólogos chilenos no existían, i los es- tranjeros, todos mui conocidos, no recorrían la zona habitada por esos insectos. Quedo convencido, pues, de que Lacordaire ha asegurado el hecho fundándose únicamente sobre mis asevera- ciones. Hasta mi vuelta a Chile, hace cuatro años, yo no habia te- nido ocasión de ocuparme del hecho de que se trata para cons- tatarlo; ni tampoco habia oido decir que alguien lo hubiese hecho, o hubiese tratado de saber cuándo i cómo tenia lugar esta unión. Por esto me empeñé en hacerlo; pero no acerté nunca, hasta el año pasado, durante mi esploracion de la ha- cienda de Pemehue, en que, ayudado por varias observaciones, llegué a comprender las costumbres de estos insectos. Para hacer el esperimento es preciso tomar una hembra, que no solamente tenga todavía sus huevos, sino una que, nacida en el dia mismo, llegue vírjen a la hora en que los machos se po- nen en movimiento. Varias hembras, amarradas con la esperanza de que atraerían algún macho, lo fueron sin resultado, por no estar en la condi- ción que indico. Hasta que un dia, a las tres de la tarde, ha- biendo hallado una que salia [de tierra, llena de huevos i toda- vía amarillenta i blanda por ser recien trasformada, yo la amarré a un palo i esperé la noche. A las ocho llegué con un farol, i tuve la satisfacción de ver, a cinco o seis centímetros APUNTES SOBRE LOS INSECTOS DE CHILE detras de ella, dos machos, que, agarrados como dos toros, lu- chaban ciegamente por conquistarla. Desgraciadamente esta luz repentina puso un brusco término al duelo, pues cada uno huyó en sentido contrario i luego echó a volar con suma precipitación. Ahora que sé cómo el esperimento se ha de hacer, lo repe- tiré, hasta presenciar la cópula; pero quedo convencido de que ésta ha de tener mui poca duración, i, también, de que ningún macho se acerca a una hembra ya fecundada. El señor Thomson publica, en los Anales de la Sociedad En- tomolójica de Francia (1862, t. II, p. 405), un catálogo de los LucanidcE de su colección, seguido de un appendix, en el cual figuran las descripciones de dos Chiasognathus nuevos: el ch. Mniszechii i el ch. Reichei. A pesar de una cantidad de diagnosis latinas, cuya utilidad no he sabido esplicarme, i que me han parecido mas propias a producir confusión que claridad, este trabajo ofrece varias inexactitudes, que vienen sin duda de los pocos elementos que el señor Thomson tenia a manos. Aquí se ven claramente los inconvenientes que hai en ceder a las seducciones del jni/ii, o en dejarse dominar por el interés comercial de sus colecciones; puesto que éste nos conduce mu- chas veces a describir una especie, mui variable, sobre un solo ejemplar, es decir, sobre una de sus numerosas variaciones. Es evidente que, en este caso, el descriptor estará espuesto a dar como específicos, es decir, constantes, caracteres que aparecen aquí i desaparecen allá. Por el momento no hablaré del ch. Jousselini ni tampoco del ch. Mniszechi; me contentaré con el ch. Reichei. A fines de Noviembre último, yo viajaba en el norte de la Araucanía, i llegué a un vallecito de la hoya del Renaico, de una altura de 450 metros, llamado Maitenes. Era en la tarde i vi con asombro que las ramas de una especie de baccharis es- p. gp:rmain taban pobladas de chyasognathus; algunas tenían de siete a ocho ejemplares. Esta colonia fornnaba una mancha de 1,200 a 1,500 metros de largo, sobre 200 a 300 metros de ancho. Yo hubiera podido recojer miles de esos insectos; me contenté con dos- cientos; pero desgraciadamente todos eran machos: solamente, al crepúsculo, me fué dado prender a una hembra volando, Pero en los machos ¡qué variedad de tamaños i aun de for- mas! El mas pequeño de los recojidos tiene 0.018 de lonjitud total, el mayor 0.037. En éste la lonjitud de las mandíbulas es de o.oi, i la del protórax de 0.008; en aquél las mandíbulas miden apenas 0.0025 i el protórax 0.0045. No hai duda para mí que esta especie es el Ch. Reichei de Thomson, a pesar de ofrecer varios caracteres que no dicen con la descripción. Este entomólogo da 0,027 a 0.028 de lonjitud al macho (tal vez el único ejemplar que él tenia) que ha descrito. No ha conocido la hembra. Dejando para una monografía seria de este grupo la indica- ción de los caracteres a que me refiero, me contentaré con de- cir que la forma de la caperuza (clypeus) es tan variable en su borde anterior, que no se puede tomar para distinguir esta es- pecie de sus vecinas como lo ha hecho este sabio colector. Pues, si se puede decir de los individuos de menor tamaño, clypeus in medio hinatus; luego se ven ejemplares mayores con la caperuza provista de un diente triangular; en mayores toda- vía, de cada lado de este diente se asoma otro pequeño: enton- ces son tres; y luego en los mas crecidos, el diente del medio desapareciendo, quedan solamente dos, que son a veces mui notables, i aun proyectados mas adelante que los lóbulos que cubren la base de las mandíbulas Doi los dibujos de esos cuatro tipos, siendo casi inútil decir que están ligados entre sí por una infinidad de formas interme- diarias. APUNTES SOBRE LOS INSECTOS DE CHILE SemnuS REClALIS. Loiig. 0.02; lat. 0.004.5. Castancus; pilis lanuginoso-sericeis auratis, inordmat¿ apressis. densissime ves- titus. Corpore, antennis, pedibusque griseo-pruinosis. Capitc lon- gitrorsúvi angiiste silicato. ProtJiorace, dimidio tiibcrculis nciitis qnatuor transverse armato, carinulaque Icevi abrevíala longi- tiidinaliter ornato. Elytrís, iitroqne plicis longitiidinalibns qna- tuor notatis; plica secunda valida, antice, posticequc obliterata; alteris parurn conspicuis; ángulo suturali spiniforme. Metasterno longitrorsüm profunde silicato. De esta especie conozco solamente tres ejemplares, que fue- ron encontrados por mí: el uno en Enero del año último, en las selvas de las Trancas, cerca de las Termas de Chillan, sacudiendo las ramas de un coigue (Fagiis Donibeyana); los otros dos en las selvas de la Araucanía Septentrional, en Noviembre último, sa- cudiendo las ramas de un Palo-muerto. Estuve bastante indeciso cuando fué preciso determinar el jénero al cual pertenece; pues si, a primera vista, su facies hace pensar al grupo de los Holopteridos, un serio examen no me ha permitido asociárselo. La repugnancia que esperimento en hacer jéneros nuevos me ha hecho colocar a este lindo insecto en un jénero Semnus, es- tablecido por Lacordaire en su Genera (T. VIII, páj. 376) para una especie brasilera, i vecino del jénero Ancylodonta, que es chileno. En todo caso, para que esta resolución mia no pueda dar mo- tivo a dudas o a equivocaciones, respecto al insecto en cuestión indicaré prolijamente sus caracteres. Pero debo antes hacer una pequeña digresión. En mi concepto, los únicos caracteres de los cuales uno pue- de valerse para establecer jéneros, se han de sacar de las for- mas, disposiciones, o proporciones relativas, de los órganos de la locomoción, de las diversas piezas del esqueleto, de la boca, i de las que sirven al desempeño de los sentidos. Esto, aun sin pretender en ninguna manera que todos puedan servir siempre para este fin. Daré a estos caracteres el nombre á^. primarios. Mientras que los que son proporcionados por lo que llama- ré accidentes de los tegumentos, es decir, el color, la vesti- P. GERxMAIN dura, los adornos, dibujos o esculturas, deben únicamente servir para indicar en qué una especie difiere de otra. A éstos daré el nombre de secundarios. Así, no admito como jenéricos los caracteres que Lacordaire da a su jénero Semniis, cuando habla de la pubescencia mas o menos notable de las antenas, o de un surco que presentan los élitros; esos caracteres son secundarios, es decir, que son acci- dentes de los tegumentos, que pueden variar al infinito en es- pecies reunidas jenéricamente por sus caracteres primarios. La escotadura de la estremidad de los élitros i las dimensio- nes relativas de los artículos 3 i 4 de las antenas, son los únicos que tengan valor entre los que él presenta. Cierto es que proclama como evidente la diferencia jenéri- ca de la Ancylodonta tristis con el Seninus Phlyctívnivides. No dificulto creer que tenga razón, ya que tenia estos dos in- sectos a la vista; pero yo, que no los tengo, hubiera deseado mas datos. Cabeza acortada, contraída brevemente detras de los ojos; su anchura, a la altura de esos últimos, es de una sesta parte superior a la del protórax. Lóbulo inferior de los ojos, ancho i redondeado, no pasando las antenas por delante; la distancia que separa estas últimas en su base, es el doble de la que sepa- ra los ojos por encima. Tubérculos antenarios anchos i bajos, truncados oblicuamente por afuera en su vértice. Frente cón- cava entre ellos, i mui trasversal por delante. Mandíbulas cor- tas i arqueadas. Palpos maxilares mas o menos de un tercio mas largos que los labiales; último artículo de todos, triangular. Antenas cilindricas, del largo del cuerpo, i de once artículos sin espinas ni carenas: i, 3, 4, de igual lonjítud i levemente arquea- dos hacia afuera, el primero, mas grueso i en forma de maza; 2 nodiforme; 5 el mas largo de todos; los siguientes acortándose gradualmente hasta el último. Protórax cilindrico, teniendo su lonjitud como de una ses- ta parte mayor que su anchura. Escudo trapeziforme. Élitros deprimidos, i angostándose hacia la estremidad, que es escotada. Son tres veces mas largos que el protórax i la APUNTES SOBRE LOS INSECTOS DE CHILE 1 3 cabeza juntos; i la anchura de su base es, a la de su medio i a la del protórax, como 9 es a 7 i a 5; ángulos humerales saledi- zos i levemente redondeados; epipleuros completos. Patas con los femuros apenas comprimidos e hinchados hacia la estremidad; los anteriores son los mas cortos, los intermedia- rios alcanzan a la mitad del primer segmento abdominal; los posteriores a la estremidad del tercero; las tibias son casi cilin- dricas i del largo de sus femuros; los tarsos son de la anchura de sus tibias, pero con una lonjitud que les es inferior de una cuarta parte, poco mas o menos; cada uno de los dos primeros artículos iguala en lonjitud la suma de los que siguen; i el ter- cero, desde su base hasta la estremidad de los lóbulos, iguala la parte del cuarto que los pasa; ganchos finos i levemente ar- queados. Ancas anteriores cónicas, i angulosas por afuera, separadas entre sí por una salida prosternal dilatada i encorvada por atrás; es angosta, sí, pero llana, i no lameliforme ni enterrada; cavidades cotiloideas abiertas. Mesosterno i metasterno separados lateralmente; de tal mo- do que los epimeros de aquél contribuyen a cerrar las cavida- des cotiloideas de las ancas intermediarias. La salida mesoster- nal que separa esas últimas es horizontal i ahorquillada en su estremidad, de modo a recibir la de la salida metasternal que es lanciforme. Los cuatro primeros segmentos abdominales van disminu- yendo gradualmente, pero mui levemente, de lonjitud; la salida iiitercüxal del primero es en ángulo mui agudo. En el macho, el último segmento es mas corto que el penúltimo, i su estre- midad es anchamente truncada, aun un si es no es escotada; mientras que en la hembra este mismo segmento es tan largo como el precedente, i redondeado en su estremidad. No he po- dido descubrir otras diferencias sexuales. 14 P. GERMAIN Castaño, o de un pardo claro, este insecto es densamente cu- bierto por encima con pelos dorados, medio lanudos, medio se- dosos, que, por ser aplicados en sentidos mas o menos contra- riados, dan un aspecto de muaré a los élitros. El cuerpo por debajo, las antenas i las patas están cubiertas de una pubescen- cia sumamente corta i fina, cenicienta, o un poco dorada sobre el pecho, que simula el vello delicado que se nota sobre ciertas frutas (ciruelas, uvas, etc.) La cabeza presenta en su medio un surco lonjitudinal mui fino. El protórax tiene, también en su medio, una pequeña ca- renita lisa, borrada atrás i adelante; i presenta ademas, en la mitad de su lonjitud, una serie traversal de cuatro gruesos tu- bérculos en forma de ganchos arqueados, con la estremidad aguda i dirijida hacia atrás, sobre todo en los laterales. Élitros ofreciendo cuatro pliegues o costillas lonjitudinales, dispuestas con irregularidad: la primera es bien visible sola- msnte en su base; la segunda, que es la mas gruesa, está borra- da adelante i atrás; las dos laterales son poco visibles. El án- gulo interno de la escotadura del ápice tiene la forma de una espina. El metasterno ofrece en su medio un hondo surco lon- jitudinal, borrado en su base. /.^ t /í %./. K- r: ^^^ 1^ a ñg.^\ i3L.^ /íy. ^4 r ,i. j./r.^.,,..^ r.t^r!^ Fig. I Pteroderes tuberosus, visto encima, j ^^^^e^tQ. ^^ diámetros ,1 i^ ,, II n debajo.. \ II i^> II 11 antena ir 25 n II ic II II társD .^nter¡or II id I, II 11 posterior II je II II barba, lengüeta i su palpo... f Aumento: II if II II quijada n ... ( 33 di^mis. II jg II II mandíbula vista de encima. II ih II II 11 II de delante. II 2^ , 2^ , 2<= , 2^ . Chyasognathus Reichei (Thomson), tipos de ca- peruza. Aumento: 4 diámetros. II 3, Semnus regalis. Aumento: 2 diámetros. Nota. — No siendo entomólogo el grabador encargado de la lámina, no ha comprendido bien el dibujo de la figura I, que, por eso sin duda, no ha salido mui conforme al modelo. .A.ieTJlÑrTElS ENTOMOLÚJICOS POR P. Germain (publicado en los "anales de la universidad" de febrero) SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA CERVANTES BANDERA, 73 18,760.— Imp. Cervantes, Bandera 73. APUNTES ENTOMOLÓJICOS EL JÉNERO CYPHONOTUS Uno de los Coleópteros de Chile que merece mas la atención del entomólogo, tanto por su conformación orijinal como por caracteres que hacen algo dificultoso darle el lugar que le co- rresponde entre los Heterómeros es, sin disputa, el que sirvió a Guérin - Méneville para establecer su jénero CYPHONOTUS ( Voy. d.l.; Coq. ent. p. 102), i que nombró dromedarius (loe. cit. p. loj) a causa de un tubérculo prismático erguido en la base de sus élitros. Tantas fueron las indecisiones que, con motivo de este in- secto, acometieron a Solier, cuando tuvo que hablar de él en la obra de Gay; que, no encontrando familia ya establecida que le conviniese para su colocación, se determinó a crear a propósito para él la de los Conf )caroidos; en la cual, por una aberración inexplicable, comprendió también a seis especies chilenas del jénero Orchesia. Este arreglo estravagante, que Lacordaire se contenta con calificar de ^^bizarte idée\>(Genera, T. V.p. 4.80, n.(i) ), no po- dia subsistir largo tiempo; por eso, este último, que poseia en P. GERMAIN tan alto grado el instinto de las analojias, no tardó en colocar el tal jénero CyphoNOTUS en su agrupación de los Estrongui- liidos, que termina la familia de los Tenebrionidos, i la une con la de los Cistelidos: opinión, que ya había sido la de Guérin- Méneville i de Castelnau. Pero, si, por una parte, era evidente que este jénero. no podia ser admitido en ninguna de las pequeñas familias de Heteróme- ros, sea por la forma de sus ganchos tarsales, o por la del cuer- po; sea por no tener el protórax tanta anchura como los élitros; por las cavidades cotiloideas anteriores no abiertas posterior- mente; por la cabeza no contraída en su base a modo de cuello; o, en fin, por la no contigüidad, o por la subcontigüidad, de las ancas; no era, por otra parte, fácil encontrar en la de los Tene- brionidos una agrupación, o tribu, en la cual pudiese colocarse tan felizmente, que desapareciese la necesidad de crear una nueva. Pues, si la tribu de los Estronguiliidos es el mejor asiento que se haya podido encontrar para él; no hai duda, i Lacordai- rc lo confiesa, que algunos de sus caracteres se oponen fuerte- mente a este arreglo. Entre ellos mencionaremos: la forma de las ancas anteriores, i sobre todo la desaparición casi completa de la orejita que cubre la base de cada antena. Caso notable, en que es justamente la presencia de esta pieza, en los Estrongui- liidos i tres otras tribus, que ha inducido a Lacordaire a esta- blecer para ellas la sección de los Otidójenos; mientras que es- tablecía la de los Platíjenos para aquellas en que falta. Dejaré, sin embargo, las cosas como las arregló este gran en- tomólogo; pero, sí, indicaré un defecto grave de la mayor parte de las diagnosis de los jéneros que figuran en su Genera, cuando es él quien las ha redactado. Quiero hablar de la cantidad excesiva de caracteres, con que señala cada agrupación jenérica; i que, casi siempre suministra- dos por el tipo, traen por resultado apartar de ella muchas es- pecies que le son evidentemente afine?. Esta profusión de detalles, que seria una calidad, si se tratase de caracterizar una especie, es un defecto para caracterizar un jénero. Pues, es evidente que, la especie, representando una in- dividualidad, es preciso, cuando se la describe, echar mano de APUNTES ENTOMOLÓJICOS cuantas particularidades se pueda para poner a la vista su di- ferencia con las otras; pero no lo es menos que, QXJenero repre- sentando una colectividad, es preciso, para describirlo, conten- tarse con indicar las particularidades propias a todos los ele- mentos de esta última, i no hablar de un carácter, cuando su ausencia no constituye una diferencia jenérica. Esto, so pena de resbalar sobre la pendiente que lleva a un aumento deplorable de las agrupaciones jenéricas. Por no haber sabido limitar los caracteres de estas últimas, los entomólogos se han encontrado un dia dominados por la necesidad de aumentarlas a cada rato; i, poco a poco, esta ne- cesidad ha tomado la figura de una corriente imperiosa a la cual no pueden ya sustraerse. Tenemos, con la familia de los Lonjicornios, un ejemplo de la confusión a la cual se llega por este camino: la mitad de los jéneros están establecidos cada uno sobre una especie única. El mismo Lacordaire lo notó, lo la- mentó; i, sin embargo, siguió la senda que lleva a tan infausto resultado. Respecto a las diversas diagnosis del jénero CyphoNOTUS, siento que la de Guérin-Méneville no esté a mi alcance. Pero, como, tanto la de Sülier(Gay, Zool. t. V, p. 262) como la de La- cordaire (Genera, T. V, páj. 479) presentan, ademas de nume- rosas inexactitudes, caracteres meramente específicos, por ser propios del C. dronudarius que sirvió de tipo, creo necesario ca- racterizar este jénero de una manera menos defectuosa, i mas apropiada a las tres especies que cuenta hoi dia. Cavidad bucal úv\ antebarba. Barba pequeña, casi cuadrada, i levemente ensanchada en trapezio anteriormente. Lengüeta con la parte anterior a lo menos tan ancha como la barba, i truncada; pero no '^acumtnéeen avant (Lacord,)it Palpos labiales mui cortos: su último artículo, que es grueso, macizo i fuertemente securiforme, sobrepasa en parte a la len- güeta. Quijadas cortas: su lóbulo esterno que es ancho i redon- deado, i el interno que es triangular i mútico llevan cortas cerditas cilindricas i levemente arqueadas, mas abundantes en aquél. P. GERMAIN Palpos maxilares largos; el artículo 2 es alargado ¡ recto, pero no ^^arquén (Lacord.), el último es grande i casi cultriforme. La parte truncada del último artículo de todos los palpos, que es membranosa i finamente velluda, indica, por su mui no- table superficie, que ha de desempeñar un papel importante co- mo órgano del tacto, o quizas del gusto; pero, en los numerosos ejemplares que he examinado, no he visto nunca que el de los labiales no estuviese comprimido casi normalmente, i mere- ciese la calificación de ^^cupuliformeu (Lacord ).i. Mandíbulas cox\.-A.?,,cox\ la estremidad bífida, a causa de un surco lonjitudinal que recorre la mitad apical de su parte dor- sal: el dientecito inferior es el mas corto i el mas pequeño. Labro trasversal, con sus lados mui redondeados, i no "rec- tangulares (Solier)ii; el borde anterior es levemente arqueado, i nunca i'j'/í>2?/¿^(Lacord)i!. En cuanto a la cabeza, Lacordaire parece haber copiado a Solier; i, como éste fué inexacto, aquél también lo es. Pues, Solier dice: ^^capiit antice vertkale et pone oculos horizontale et cylindricum.n i Lacordaire: " Tete assez allongée, cylindriqíie et horizontale en arriere, verticale en avant.n Si fuera así, la parte de delante seria perpendicular a la de atrás; i no es el caso. Al hablar de los ojos, Solier dice: ^^oculi maxtmi, valde trans- versi, et S7ipra caput postice co nver siente s y\ ; i Lacordaire: ^^yeiix grands allongés, peu saillants, obligues et étroitement échancrés pres de leiir extreniité inférieure.w Cuando se describe un insecto, es importante decir toda la verdad, pero solamente la verdad; i ninguna de estas descrip- ciones indica exactamente las cosas como ellas son. Cabeza embutida en el protórax de tal manera que la distan- cia entre éste i los ojos es inferior a la anchura de estos últimos; i, solamente sacándola, se puede ver que, antes de ellos, tiene una forma hemisférica normal (dives) o levemente alargada (dromedarius, Bonni). En la altura de la parte superior de los ojos el vértex se arquea, i la frente sigue mas o menos oblicua. Epistomio trasversalmente convexo i saliente, un poco mayor que el labro, de la misma forma, i separado de él por una parte membranosa mui notable. Ojos grandes, poco salientes, reniformes i un poco mas obli- APUNTES ENTOMOLÓJICOS cuos que la frente; de modo que su parte cóncava está vuelta hacia el ángulo anterior del protórax. El vértex es donde es- tan mas anchos i mas aproximados; pues la distancia que los separa allí varía entre una (drovtodarius, Bonni) i dos veces (dives) su anchura en este punto. El borde interno de su parte anterior lleva una escotadura angosta pero profunda, causada por la introducción de la estremidad esterna de la orcjita. Esta última es pequeña, no levantada, i termina adelante poco mas o menos en la mitad de la lonjitud del epistomio. Antenas insertas cerca del ángulo basilar superior de las man- díbulas. Alcanzan solamente a la base del protórax. No van "engrosándose poco a poco (Solier)ii, sino que son delgadas, con los artículos 3-7 cilindricos: aquél mas largo; 8-10 son mas anchos, triangulares, i forman, con 11 que es ovalado, una masa larga, floja i comprimida. Protórax con la base i el borde anterior rectos. Los costados son redondos, en el sentido trasversal, por estar completamente borrada la línea sutural del dorso con el epipleuro; pero, en el sentido lonjitudinal son rectos i converjentes hacia adelante en una proporción tal, que, en una docena de ejemplares, el borde anterior representó de los 0,75 a los 0,82 de la base. Es siempre trasversal, es decir que la lonjitud de la línea media es siempre menor que la mayor anchura — la cual está en la base— en una proporción que varia del 65 al 85%, según las especies. Resulta, pues, que no es nunca "estrecho i oblongo (Solier),.; ni tampoco aiissi long que large^ et regulierement cylindrique (Lacord.)ii. Escudo de forma variable según las especies; pero siempre trasversal, i nunca "(?« triangle allongé {\^diCorá.)\\. Élitros alargados, i angostados posteriormente, con la estre- midad armada de una espina puntiaguda; costados comprimi- dos; el dorso es mui convexo, o aun jiboso, cerca de la base, i lleva unas pocas costillas angostas, lisas i lonjitndinales, con ctras mas pequeñas dispuestas trasversal u oblicuamente, que forman entre sí un enrejado irregular; base escotada, con su an- chura igual a la del protórax, o mayor, i entonces los ángulos humerales son salientes i romos; el borde sutural, así como el basilar i el marjinal, está ribeteado con una costilla lisa i an- gosta; el pliegue epipleural alcanza, o nó al ángulo apical. r. GERMAIN No me esplico como Lacordaire haya dicho en su diagnosis, que los élitros son ^mn pen plus larges que le protórax ;\\ cuando esto es exacto solamente para el dives, que él no ha conocido; e inexacto para el dromedarius, que tenia en manos i le sirvió de tipo. En esta especie, el ángulo basilar del protórax corres- ponde exactamente al ángulo anterior, o humeral, de los élitros; de tal manera que la curva lateral flexuosa, iniciada en el án- gulo anterior del protórax, se continúa sin interrupción sobre el costado, o epipleuro, del élitro, hasta su ángulo apical. Ancas anteriores cónicas i salientes. Cavidades cotiloideas de las intermediarias abiertas lateralmente de tal manera, que las ancas se hallan en contacto con el pliegue epipleural. Muslos levemente deprimidos i alargándose sucesivamente, hasta los posteriores, que alcanzan al 4.° segmento abdominal. Tibias siempre mas cortas que el muslo, levemente arquea- das i ensanchadas de la base al ápice. Tarsos a lo menos de la lonjitud de la tibia, perfectamente cilindricos, con todos los artículos truncados adelante. En los cuatro anteriores, el último artículo es mas largo que el pri- mero- o, a veces, casi igual en los intermediarios — i este es mas corto que 2-4 juntos. En los posteriores, es el primer artículo que es mas largo que el último; el cual es también mas largo que 2, 3 juntos. En todas las patas, el último artículo lleva un onj'c/tiuj/i setífero entre los ganchos. Estos últimos son grandes, con un diente cuadrado cerca de su base. Debajo, la vestidura consiste en cortas cerdas mui arqueadas, mui apretadas i dis- puestas trasversal mente, de modo que imitan la convexidad de la parte superior i completan la cilindricidad del tarso. Prosternon ancho, deprimido i gradualmente dilatado hasta la base del segmento protorácico. Mesosternon: a pesar de los esfuerzos pedidos a mi imajina- cion, no he podido dar con la ilusión de óptica, que hizo ver, a Lacordaire, este órgano ^^en forma de V a branches arrondies en dekorsu en el C. dtomedarius. En todas las especies, el me- sosternon, que veo, ofrece antes de las ancas depresiones i desi- gualdades, cuya irregularidad hace su descripción dificultosa, o mas bien imposible; i de las cuales se podría tal vez sacar caracteres específicos, pero nunca jenéricos. Respecto a la parte APUNTES ENTOMOLÓJICOS que separa las ancas, ella alcanza a la altura del borde posterior de estas últimas, i su estremidad está cubierta por el ápice del lóbulo basilar del inetasternon. Abdomen con los segmentos un poco blandos, acortándose levemente de la base al ápice; suturas rectas; salida intercoxal triangular. Cuerpo atenuado en ambas estremidades, convexo i arqueado, lo que le da una forma navicular. Los tegumentos llevan una pubescencia lanuda de un gris mas o menos plateado, i agru- pada de diversas maneras según las especies. Doi a continuación las descripciones mas exactas i mas com- pletas de las dos especies que representaban este jénero hasta ahora, i la de una nueva: - A Base de cada élitro con un gran tubérculo prismático. a Celdas de los élitros con solo un me- chón de pubescencia plateada en su centro Dromedarius aa Celdas de los élitros enteramente ocu- padas por la pubescencia plateada. Bonni. B Base de los élitros sin tubérculo Dives. C. DROMEDARIUS (Guérhl) ^neus, aliquando ntpreo-virescens. Capite dense punctulato-tugoso; fronte subverticali, pube densa argéntea prope oculos anguste margínala. Epistomo elevato. Prothorace laxe et inordinate punctulato, sulcis latis quatuor argenteo-pubescentibus longitrorsum impresso. Scutello quadrato. Elytrorum dorso plicis inordinatis areolas magnas efformantibus ornato, his maculis minutis argenteo-pubescentibus in medio signatis; carinisque duabus longitudinalibus utrinque notato: externa ad humeros obliqua et incrassata, interna ante basim valde elévala luberculum ma^num breviter prismalicum simulante. Prosterno mesoslernoque Ínter coxas longitror- sum leviter excavatis. Abdomine nitido temdssime laxeque punctulato. Long. 2i,oo; lat. 6,2^. P. GEKMAIN Esta especie no es escasa sobre los arbustos de las selvas, por los meses de Noviembre i Diciembre, desde la provincia de Concepción hasta la de Chiloé. Su color jeneral es bronceado, variado con matices mui in- constantes, cobrizos o verdosos. La cabeza es densamente punteada i rugosa; la parte poste- rior a los ojos, o vértex, lleva en jeneral una depresión lonjitu- dinal a modo de canal, i está inclinada hacia adelante: lo que hace la frente casi vertical; ésta está ribeteada contra los ojos por una faja de pubescencia plateada. El epistomio es notable- mente convexo. Los ojos son reniformes, pero alargados, i mas angostos en la parte inferior; la anchura de su parte superior da los 0,38 de la lonjitud, i la distancia que los separa en el vértex es igual a esta anchura o levemente mayor. El protórax tiene, en un ejemplar mediano, una lonjitud de 2,90, una anchura apical de 2,95, i una basilar de 3,70. Su dorso presenta pequeños puntos diseminados irregularmente, i lleva cuatro surcos lonjitudinales anchos i llenos de una pubescencia lanuda i plateada, la cual forma a veces en los lados una línea mas o menos interrumpida. El escudo — hablo aquí únicamente de la parte que está entre los élitros, i no de la que pertenece al pedúnculo mesotorácico — es trasversal, sus costados son paralelos, i el boide anterior es mui levemente anguloso; su superficie es lisa i glabra en el me- dio, i está cubierta de una pubescencia plateada en los lados. Los élitros tienen su estremidad apical angostada gradual- mente, hasta formar un ángulo agudo que termina por una es- pina deprimida. Cada uno, fuera de la costa marjinal i de la sutural, presenta dos costillas lonjitudinales angostas i lisas; i, en los intervalos, otras costillitasdirijidas en todos sentidos, que forman un enrejado con celdas mui irregulares. La costilla esterna se adelgaza gradualmente hacia atrás, corre par.ilela al borde marjinal hasta cerca de la estremidad del élitro, i se junta con la costa sutural un poco antes del án- gulo apical; mui cerca de la base describe un ángulo mui ob- tuso i se dirije sobre el ángulo humeral: en esta parte es un poco ensanchada i deprimida. La quilla interna corre paralela con la sutura, adelgazándose APUNTES ENTOMOLÓJICOS también gradualmente;!, después de esperimentar varias flexio- nes en sus puntos de encuentro con las costillas trasversales, se dirije sobre la quilla esterna, pero termina en jeneral antes de alcanzarla; mui cerca de la base, remata sobre un corto prisma irregular i mui saliente, cuyo ápice está en el eje del cuerpo; í cuyos cuatro ángulos, marcados cada uno por una costilla, están colocados como sigue: de los dos anteriores, el uno se di- rije sobre el escudo, el otro sobre el ángulo obtuso formado por la otra quilla; de los dos posteriores, el uno forma la base de la quiila interna, i el otro se dirije en ángulo recto sobre la sutura. De los tres intervalos que resultan de estas quillas, el sutu- ral es el mas angosto, i, en su mitad basilar, está dividido casi solamente [)or costillas trasversales; en el intermediario i el la- teral, que son iguales, las costillas forman varios ramales lonji- tudinales mas o menos quebrados. Cada casilla del enrejado lleva en su centro un pequeño mechón de pubescencia lanuda plateada. Estos mechones son un poco mayores inmediatamen- te detras del tubérculo, i están dispuestos a menudo en cortas líneas lonjitudinales cerca del ápice. El pliegue epipleural es in- completo. La parte del prosternon i la del mesosternon situadas entre las ancas son notablemente cóncavas; i la parte basilar del úl- timo es deprimida i marcada con una costilla angulosa tras- versal. Toda la parte inferior del cuerpo es brillante i ca'^i glabra, con excepción de los episternones i de los costados del ab- domen. En este último se percibe puntitos mui finos i apartados. Los muslos presentan cerca de su ápice una pequeña man- cha, o anillo, de pubescencia plateada. No he podido, lo mismo que Lacordaire, descubrir diferen- cias sexuales. C. BONNI. mihí. C. dromedario similUmus. Staiura minore^ elytrorum carinis ad api- cent validis et integris, areolisque pube argéntea otnnino tecíis, diferí. Long. iS,oo; lat. 4,80. P. GERMAIN En los Apuntes ENTOMOLÓJICOS tengo dicho ya que la po- breza de la Fauna Coleopterolójica chilena es mas aparente que real; i que eso se debe, en jeneral, a lo reducido que son las áreas de dispersión, ¡ a la presencia de causas inesplicadas que ter- cian de un modo grave en la abundancia de sus apariciones anuales. En apoyo de esta verdad, no pasa año, ni se hace es- ploracion, sin que algunas especies enteramente desconocidas vengan a enriquecer nuestras colecciones. Así es que este año una tercera especie del jénero CyphonotUS fué hallada en el Tomé — punto, sin embargo, mui visitado por los naturalistas — por el señor Bonn, profesor de ciencias naturales en el liceo Amunátegui. El obsequió al Museo Nacional el único ejemplar que, hasta ahora, se conozca de esta especie, tengo el gusto de dedicársela. Es sumamente parecida al dromedarins ; pero las diferencias siguientes la hacen distinguir fácilmente, al mismo tiempo que no permiten considerarla como una variedad. El tamaño es notablemente inferior al de los mas pequeños dromedarius. El escudo es pubescente eti su totalidad. Las qui- llas siguen gruesas, rectas i enteras hasta su punto de unión. La pubescencia lanuda i plateada llena completamente las ca- sillas del enrejado; en los -/^ basilares del primer intervalo está repartida en ocho o nueve manchas cuadradas, por medio de costillas que todas son trasversales; i toma la forma de fajas ^onjitudinales en el tercio apical de los élitros. C. DiVES. mihi. Leviter elongaius, ceneus, aliquando ceneocupreiis aut (eneo-virescens, piibe lanosa griseo-argentea vestiíus. Capiíe dense rucóse punctato, posíice globoso; oculis bteviter oblongis in fronte distaniibus, margine ÍJiierno den- sius pubescente. Protuorace transverso^ trapeziformi., marginibus ómni- bus rectis; iergo rugóse pundato. Scutello ápice angustiore et rotundato. Elyttis convexis, prope basim declivibus, ápice attenuatis, pube irregula- riter fasciculata dense tectis; ante médium fascia transversali subarcuata tiuda punctisque magnis dense cribrata notatis; basi prothorace latioribus; humeris breviter rotundatis; utroque ápice rotundato et spina brevi ár- malo; dorso utrinque carinis angustis ¿ longitudinalibus ornato: i integra APUNTES ENTOMOLÓJICOS juxta síitnram sita; 2, j ptope basim ad angulum hufnerakm abriiptf incurvatis, prope apicem covjundis et spinam apkaletn attingentilms) 4 adfasciatn denudalam et atite apicem abreviata; ¿ subfnarginali integra et prope basim incrassata; interstitio Ínter carinam suturalem et secun- dam plicis raris plus minusve obligue transversis notato. Tibiarum otn- nium basi riifula. Long. 1 3 fio — iifio; lat. 4fiO — 3^20. Encontré por primera vez esta especie por el mes de Noviem- bre de 1 85 1, en las quebradas que bajan de la Campanilla de Quillota; después se ha hallado desde este punto hasta Valdi- via, i, por mi parte, en 1893, traje numerosos ejemplares de la hoya del Renaico. La describí en 1855 en los Anales de nuestra Universidad; pero ahora presento esta descripción revisada i enmendada. Esta especie tiene la misma forma i las mismas proporciones que las anteriores; pero es notablemente menor. Su coloración consiste igualmente en un bronceado que pasa, a veces, al co- brizo o al verduzco, i, como ellas también, reviste una pubes- cencia lanuda; pero ésta es de un gris plateado i cubre todo el insecto, aunque con poca abundancia, con excepción del borde interno de los ojos, de los élitros i de los esternones donde es espesa. Cabeza con una puntuación rugosa i apretada; la parte pos- terior es corta i globulosa; la frente es convexa, pero levemente aplanada al llegar al epistomio. Este es poco saliente. Los ojos son menos alargados que en las especies anteriores; pues su an- chura da los 0.61 de su lonjitud, i, ademas, su separación en la frente iguala, mas o menos, dos veces esta anchura; algunas veces el vértex lleva un mui leve surco lonjitudinal. El protórax es trapeziforme i trasversal, con los costados, la base i el ápice mas o menos rectos. Medidas en un ejemplar regular, la anchura basilar es de 2,80, la apical de 2,10, i la lon- jitud en el medio de 2,00. El dorso está cubierto de una pun- tuación rugosa igual con la de la cabeza; i, también, presenta a veces la continuación del surco lonjitudinal del vértice de aquélla. El escudo está levemente atenuado i mui redondeado en el 14 P. GERMAIN ápice; su superficie es rugosa, pubescente en su totalidad i lleva una pequeña costillita lonjitudii:al. Los élitros no tienen tubérculo como en las especies ante- riores, pero como en ellas son naviculares, es decir, convexos, atenuados en el ápice i en declive cerca de la base. Esta última es notablemente mas ancha que la del protórax; pues, frente al ápice del escudo, esta anchura alcanza a 4,00, cuando es solamente de 2,80 en aquél; de este punto hacia atrás los costados son casi paralelos en los ^, mas o menos, de su lonjitud; de lo que resultan unos ángulos humerales salientes i mui brevemente redondeados. Cada uno tiene su ápice re- dondeado, pero armado de una pequeña espina en el medio; su dorso es finamente rugoso i cubierto de pequeñas desigual- dades medio ocultadas por una pubescencia espesa e irregular- mente agrupada; i lleva cinco costillas lonjitudinales angostas i salientes: la i.^^ es entera i mui aproximada al borde sutural, pero sin confundirse con él; la 2.^ i la 3,^ se juntan cerca del ápice en una sola, que alcanza a la espina apical después de una corta i brusca flexión hacia afuera; mui cerca de la base, la 2.^ se re- parte bruscamente en dos ramales, de los cuales el uno, confu- samente dibujado, se dirije sobre el ápice del escudo, i el otro, mejor indicado, sobre la 3.», que se arquea también en este punto i alcanza al ángulo humeral; la 4.^ termina en el primer tercio basilar i, en e! ápice, un poco después del punto de unión de las dos anteriores; la 5.^ alcanza poruña desús estremidades a la espina apical, i en la otra, después de dilatarse bruscamen- te al llegar al ángulo humeral, se adelgaza para ribetear la base^ orillar el escudo, i juntarse con la estremidad anterior de la i.^^; esta costilla 5.^^ se aproxima mucho al borde marjinal para for- mar con él el pliegue epipleural, que es angosto pero entero. Antes del medio, se nota sobre los tres primeros intervalos una faja trasversal i levemente arqueada hacia atrás, la cual está desprovista de pubescencia i acribillada de gruesos pun- tos apretados. En su mitad apical, el primer intervalo pre- senta de 4 a 6 pliegues trasversales, i a veces el segundo de i a 3, los cuales son mas o menos oblicuos i colocados irregular- mente. APUNTES ENTOMOLÓJICOS 15 La mitad basilar de las tibias, mas o menos, es de un matiz rojizo bien manifiesto. El prosternon i el mesosternon son aplanados i densamente pubescentes. Los segmentos abdominales, son brillantes i mui finamente puntuados. POR F. G^ET^MA^TN (publicado en los "ANALES DE LA UNIVERSIDADn DE MAYO) SANTIAGO DE CHILE BANDERA, NÚM. 46 1898 ^^ APUNTES ENTOMOLÓJICOS El jénero Piianodesta (Rectter) Por sondajes que la marina chilena ejecutó, se sabe que, a unas 500 millas de la costa, una cordillera submarina corre de sur a norte; que sus partes mas bajas están a 500 m. de profun- didad; que las pocas de sus cumbres que emerjen forman las islas de Juan Fernández, i los islotes de San Ambrosio, San Félix, etc.; i que, tanto al oriente como al poniente de la tal cordillera, la profundidad del mar queda entre 3,000 i 5,000 m. Tan luego como pusieron el pié sobre estas tierras solitarias, los naturalistas notaron que su Flora presentaba una diferencia evidente con la del continente, i que también su Fauna tenia representantes que le eran propios. Por mi parte, diré que, cuando en 1854 visité las dos pri- meras de estas islas, encontré tres especies de aves terrestres que le eran propias: un synaUaxis, un culicivora i un Trochilus; i noté, en esta ocasión, que el macho de este último, por ser colo- rado, i la hembra, por ser verde, hablan sido hasta entonces equivocadamente considerados como dos especies distintas. P. GERMAIN En cuanto a los insectos, encontré casi únicamente coleóp- teros. En Masafuera, di con un Elatérido vecino del jénero Cryp- tohypnus, ¡ con los dos jéneros Nycterinus i Antarctia que son eminentemente chilenos; siendo el último representado por una especie muí distinta del las del continente, que l^utzeys describió después (Mem. Liege, V,/>. 2j) bajo el nombre de Eu' ryptera. En la isla de Masatierra la cosecha fué mucho mas abundante, a pesar de no figurar en ella ninguna de las especies de Masa- fuera. Una de las mas notables fueron tres que pertenecian a la familia de los Trogositidos; i que describí, en los Afiales déla Universidad de Chile del año siguiente, bajo los nombres de Trogosita cribrata, picea i variegata; pero para las cuales, en 1876, Reitter estableció con razón un jénero nuevo que llamó Phanodesta. Cual no fué, pues, mi satisfacción al recibir últimamente, de manos del doctor don Federico Yohovv, otras dos especies de este mismo jénero, encontradas por él en las islas de San Am- brosio i San Félix, cuando, el año pasado, tuvo la suerte de poder acompañar a la comisión chilena, que fué a practicar sondajes en una rejion tan poco visitada. Las describo a conti- nuación. Ph. Iohowi (mthi) Oblongiis, subconvexiis, opacus, nigro-fumosus, parcissime gri- seo-pubescens. Capiíe dense grossegiie putictato-rugoso; fronte trian- gulatim iuipressa; epistomo antice trisinunto, sinu medio ninjore; mandibulis labroque punctatis; hoc ápice ematginato et dense fidvo-piibescente. Oculis elongatis valde transversis, lateribus fere parallelis. Prothorace leviter transverso; disco dense grosseque punctato; margine antico recto, cuní angulis atiguste productis et ápice rotundatis ; lateribus rcjlexis, in medio rotundatim angula- tis, antice posticeque obliqíds; basi in medio vix conspicue simiata^ utrinque oblique trúncala, cum angulis valde obtusis haud rotun- datis. Scutello parvo, angulatim rotundato. Elytris, plica basali APUNTES ENTOMOLÓJICOS nulla; humeris late rotundatisjmiid productis; disco, costis decem atigNStis, puncíis niiinerosis interruptis, tubercula parva oblonga seriata e/forma ntilms, ornato; intervallis fere planaíis,subnitidis, et grannlis ininutis sparsutis ornatis; margine laterali tenuissime denticulato. Pectore abdomineqne punctis oiitbilicatis pariini pro- fundis dense impressis. Femoribus parnni profunde punctatts. Jibiis, proesertim anticis, densius punctato-rugosis. Abdoniine, apud mares, segmento quinto ápice in medio breviter incrassato et loevigato. Long. 20 ™/m ; lat. 8 ■"/„, . Oblongo i levemente convexo, de un negro ahumado i opa- co; con una pubescencia cenicienta escasa, endeble i caediza en lo de encima; mas abundante, corta i tendida en lo de abajo; erizada en las patas. Las antenas, las piezas de la boca i las patas son como en las otras especies del jénero. En aquellas la dilatación de los artí- culos de la maza es interna i redondeada. En cuanto a las tibias, terminan con dos cortas púas cónicas en el ángulo interno; de las cuales, la de mas adelante es larga i arqueada en las patas anteriores. La cabeza lleva una puntuación gruesa i mezclada con arrugas. Las mandíbulas i el labro llevan una puntuación algo menor i apretada. Este último tiene su borde anterior levemente esco- tado i provisto de una pubescencia rubia mui espesa. El epis- tome lleva tres sinus: el del medio es el mayor, los laterales son pequeños i oblicuos. La frente lleva en el medio una depresión triangular con su ápice sobre el vértex. YA protórax es levemente trasversal; pues su lonjitud (4,5) da solamente los 0,78 de la anchura (5,75). Tiene su borde ante- rior recto, con los ángulos prolongados hacia adelante en forma de unos lóbulos angostos i redondeados en su ápice. Bordes laterales levemente alzados, angulosos en el medio, con la parte posterior i la anterior rectas i oblicuas; la base presenta en el medio una mui leve escotadura, i está truncada mui oblicua- mente en sus tercios laterales; con los ángulos mui obtusos, pero no redondeados. El disco lleva una gruesa puntuación P. GERMAIN igual i mui apretada, sobre todo en los lados, donde llega a ser confusa ¡ rugosa. El escudo es pequeño i mas o menos en triángulo curvilíneo. Los élitros presentan una anchura (8 "'/„, ) que da los o,6i de la lonjilud (13 ■"/„, ). Carecen por completo del ribete basilar que se ve en las otras especies, i que es tan marcado en algu- nas. Los ángulos humerales son anchamente redondeados i ca- recen del callo. Encima, cada élitro lleva diez costillas lonjitu- dinales angostas, con gruesos puntos hundidos que las trozan en 25 o 30 partes: figurando así hileras de pequeños tubérculos oblongos i brillantes. Sus intervalos son aplanados, un poco brillantes i llevan unos pequeños granulos ásperos i dispersos. Cada primera hilera está situada mui cerca de la sutura; de ma- nera que el intervalo, que hai entre ellas, no es mayor que el que está entre las otras. Al alcanzar a la base, las seis hileras internas se ladean levemente hacia afuera, i las dos esternas ha- cia adentro: de manera que la 6.^ i la 9.* se junten en sus estre- midades, i envuelvan la 7.^ i la 8.% que, ellas, no se juntan i quedan cortas, sobre todo la última. En la parte apical del élitro, las hileras acaban de otra ma- nera, i, aunque no sea siempre mui exactamente la misma en todos los ejemplares, parece variar poco. Las hileras 2.*, 4.*, 6.^ son siempre las mas cortas, i alcanzan, poco mas o menos, fren- te a la 4.» sutura abdominal. La i.* se dirije sobre el ángulo apical sin juntarse con ninguna; la 3.» hace mui a menudo lo mismo; la 5.» se junta con la 9.^ envolviendo las 6.^, 7.* i 8." que no se juntan entre sí, i después queda libre o va al encuentro de la 10.^; pero ninguna alcanza al mismo borde lateral. Es también de notar que, cuando estas hileras se borran, no lo ha- cen gradualmente, sino que esto resulta de la supresión brusca i completa de los tubérculos. El pliegue epipleiiral es entero, pero su anchura, que varía po- co en frente de los 3 o 4 primeros segmentos abdominales, llega a ser casi duplicada frente al metasternon. Su borde esterno es liso, i el interno es finamente denticulado. Lo inferior del cuerpo i las patas están cubiertos de puntos mas o menos ombilicados apretados, pero poco profundos. Las tibias no presentan denticulaciones. APUNTES ENTOMOLÓJICOS Los segmentos abdominales son de igual lonjitud; pero, en los 6 , el último está hinchado i liso en el medio de su borde apical. El primero dirije entre las ancas un lóbulo angosto, an- guloso i mui agudo, que alcanza casi a descansar en un corto surco que el metasternon lleva en el medio de su borde poste- rior; de modo que las ancas no son realmente contiguas. Presumo que esta especie, tanto en el estado de larva como en el de insecto perfecto, vive sobre una Compuesta semi- leñosa, que pertenece a un jénero propio de estos islotes. Tengo el gus- to de dedicarla al sabio profesor Federico Yohow, que la trajo de un punto tan poco visitado por los naturalistas. Ph. Pubescens (mihi) Differt ab Ph. lohowi, stattira minore; fronte Jiaud impressa; prothoracis lateribiis ante médium rotimdatim angulatis, antice S7ibparallelis,postice obliqítis; basi late arcuata; elytris carina ba- sali rugata armatis, disco pube inoequali grisea hirsuto. Long. 10 "% ; lat. 4,1 -"/„, . Esta especie, de la cual veo solamente un ejemplar, es mui afine de la precedente; pero se distingue inmediatamente por su tamaño mucho menor, su color menos oscuro, llegando casi a castaño en los élitros, i aun a castaño claro en los palpos, las antenas i los tarsos. Sin embargo, como esto puede resultar de un estado de in- madurez no lo doi como un carácter. Ademas, los lados del protórax tienen su dilatación angulosa antes del medio, en la parte posterior son oblicuos, i casi paralelos en la anterior; la base es anchamente arqueada. Los élitros tienen el ribete basilar bien visible, pero rugoso i como almenado; el disco lleva una pubescencia de un gris algo dorado, recta, erizada i de dos lonjitudes: la una doble de la otra. En cuanto a las hileras de tuberculillos, ellas son la repetí- P. GERMAIN cíon de lo que hemos visto en la otra especie respecto a su parte anal; en la base, es la lo.^ que se junta con la 6.", envolviendo la 7.a i la 9.a. que se juntan también i acaban antes de la base, i la 8.*, que queda sola i está mas corta. Pero, lo repito, describo esta especie sobre un solo ejemplar; i ademas, tengo, en jeneral, mui poca fé en la constancia de la manera como se juntan las estrías i las costillas de los élitros, tanto en la base como en el ápice; i no he podido nunca deter- minarme a dar un valor serio a este carácter. En lo debajo del cuerpo, la puntuación es algo mas fiua i menos apretada. Respecto al jénero Phanodesta, Reitter lo caracteriza del modo siguiente: Oculi dúo laterales^ reniformes. Frons ápice profunde emargina- ta, u trinque leviter sinuata. Antennae ir-articulatae, clava triar- ticulata, articulis apicem versus majoribus. Thorax quadratim subcordatOy dorso subaequali^ ante scutelluní foveola longitudinalt obsolete intpressa. Elytra confertim costata, costulis dense inte- rruptis. Prosternum latum, lateribus fortiter marginatum. — Mas mentum in medio fasciculo transverso fulvo-piloso. Segmen- fulo d» minutissimo ventrali auctum. Soi de opinión que la redacción de esta diagnosis está muí lejos de responder a la alta fama de su autor. Dudo, pues, que muchos entomólogos se feliciten saber que los insectos de este jénero tienen dos ojf>s que son iguales entre sí; i me parece que habría sido mucho mas útil hablar de los caracteres tan nota- bles que presentan las quijadas. En las de la Trogosita mauritanica, por ejemplo, el lóbulo interno es mui pequeño, solamente pubescente, i no saliente, el esterno es oblongo i arqueado hacia afuera; mientras que, en el jénero Phanodesta, el lóbulo esterno lleva la forma de un triángulo equilateral inserto por uno de sus ángulos; i el interno, que es grande i saliente, está armado de una docena de largas i gruesas espinas paralelas i redondeadas en su ápice. APUNTES ENTOMOLÓJICOS Agregaré que los artículos 2-8 de las antenas son iguales en- tre sí; que la ^*/oveola longiíudinaliu del protórax es puramente imajinaria; pues, no se divisa rastro de ella en ninguna de las cinco especies que tengo a la vista. Tengo un macho de la cri- brata i otro de la Yohowi, pero en ninguno existe en la barba el ^^ fascículo transverso fulvo piloso \\\ i no alcanzo tampoco a ver el ^^Segmentido 6.° mitmtissimo veníraliu. Lo que se vé, sí, es sobre el 5.0 segmento una quilla o elevación lonjitudinal ancha í deprimida, que se dilata a modo de callo triangular sobre el borde anterior, sobre todo en la Ph. Yohowi. La sinonimia de las especies de este jénero ha de establecer- se del modo siguiente: Fh. CRIBRATA (P G.) Angulata (Reitt.) M Picea (P. G.) Cordaticollis (Reitt.) II Variegata (P. G.) Costipennis {Reitt.) Reitter describe otra especie bajo el nombre de brevipennis. No la conozco; i parece que no existe mas en la colección en que estaba. Relativamente a la primera especie, Entomólogos distingui- dos la consideran como sinómina del Toxicujn cribrarium (Bl. in Gay); porque, según ellos, el tipo descrito por Blanchard ha sido encontrado i responde a aquella. A este respecto no puede haber completa seguridad; porque la facilidad con que un rotu- lito pasa de un alfiler a otro en las manos de ciertos coleccio- nistas poco ordenados, quita a este argumento mucho de su valor. Por otra parte, cuando un entomólogo llena sus descripciones de caracteres imajinaríos, o en pugna frecuente con la verdad como esto ha sucedido tan a menudo a Blanchard, yo no veo que los nombres de insectos apoyados sobre tales bases merez- can tanto respeto. Hasta hoi no he sabido que ninguna de estas cinco especies» P. GERMAIN ni tampoco otra del mismo jénero, haya sido hallada sobre el continente. ¿Qué consecuencia sacar de este hecho? sino que estos insec- tos, con algunos otros i unas avecillas, son las únicas muestras que nos quedan de una Fauna casi completamente destruida, a consecuencia de la desaparición casi completa del continente en que vivia. 19,889.— Imprenta Cervantís, Bandera, 46. 1» l"^ P. Germain del Fig. 1 I'' 1° Id Phanodesta Johowi (P. G.) Auin. 2 diám Epístome i labro ^ 10 ,, Antena „ 10 ,, Tarso posterior „ 10 ,, Barba, lengüeta i palpo labial „ 15 ,, Quijada i palpo maxilar „ 15 „ Lóbulo interno de la quijada „ 40 ,, APITES EDTOMOLOJICOS POR F. GERMAIT>í (Publicado en los "Anales de la Universidad,., tomo xcvii) SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA CERVANTES BANDERA, 73 1897 i9,2i6.— Imp. Cervantes, Bandera 73. lPÜNTES SNT0M0L0JI003 Agrupación de los Taurocerastid^ El jénero Taurocerastes, tanto por el tamaño como por la forma í los caracteres notables de la especie sobre la cual fué establecido, es, sin disputa, la mas interesante creación entomo- lójica del sabio doctor R. A. Phiiippi. Este insecto, que parece propio a la Patagonia austral, i que por esto fué nombrado patagoniais, tiene afinidades evidentes con las agrupaciones de los Or^PHNID/E, de los Hybosorid.í: i de los GeotrupiD-E; pero se aparta, de la primera, por sus epis- ternones metatorácicos provistos de epímeros; de la segunda, por sus segmentos abdominales libres, i los artículos r i 2 de la porra aplanados en su cara interna; i de la tercera, por tener solo diez artículos a las antenas. La brevedad del abdomen, i sobre todo la del meíasternon, así como la presencia, en los muslos ante- riores, de una mancha formada por una pubescencia apretada i tendida, son caracteres que lo acercan de un modo manifiesto P. GRRMAIN a la última, al mismo tiempo que lo apartan de las dos pri- meras. Este insecto notable estaba, con evidencia, llamado a formar una agrupación separada; sin embargo, por mas que esta medi- da me pareciese justificada, la patria de este insecto poniéndolo fuera de los limites asignados a mis Apuntes eníomolójicos, yo había creido mejor dejar a otro la responsabilidad de esta me- dida. En esto estaba, cuando llegaron a mis manos dos especies chilenas dignas de atención por presentar, con las agrupaciones mencionadas arriba, unas mismas diferencias i afinidades que el jénero Taurocerastes; esto, a pesar de caracteres jenéricos mui distintos de los suyos. Hoi establezco para ellas el jénero Frickius, que tengo el honor de dedicar al distinguido injeniero don Ernesto Frick, jefe de una de las comisiones de límites con la Repúbica Ar- jentina; i creo que es conveniente agregarlo al jénero Tauroce- rastes, para formar ahora, con ellos, la agrupación de los Tau- ROCERASTIDyE, la cual tendrá que colocarse inmediatamente antes de los Gestrupid^, i cuyos caracteres son los siguientes: Lengüeta mui pequeña, coreácea, acompañada de paraglc- sas (?) i enteramente ocultada detras de la parte anterior de la barba; sus palpos cortos, con la pieza basilar que es ancha, i los dos primeros artículos, erizados de numerosas cerdas largas i tiesas, el último artículo es oblongo i glabro: disposición aná- loga a la que se nota en los Copridos. Quijadas con dos lóbulos pubescentes e inermes; palpos glabros. Caperuza dejando a descubierto la estremidad de las mandíbulas; su sutura con la frente borrada. Antenas con diez artículos: el i."es el mas largo, en forma de masa i con la base arqueada; porra pequeña tri- articulada: artículos i i 2 con su cara interna aplanada. Ojos pequeños i medio partidos por el canthus. Ancas contiguas. Protórax trasversal, con los costados inclinados i obtusamente angulosos en el medio; de cada lado, i cerca de esta parte angu- losa, el disco lleva un grueso alvéolo redondo bien visible. Me- tasternon mui corto; sus episternones apendiculados. Abdomen mui corto, con seis segmentos libres. Muslos del primer par de patas con una mancha de pubescencia en la base de su cara APUNTIiS ENTOMOLÓJICOS anterior (i). Trocánteres cónicos i no salientes. Tibias anterio- res comprimidas, con dientes en su filo esterno, una sola púa; las otras arqueadas, trígonas, provistas en su cara esterna de una carena trasversal aproximada al ápice. Este está truncado, con dos púas desiguales insertas en la estremidad de un corto prolongamiento de la parte inferior del truncamiento. Tarsos filiformes, el primer artículo de los anteriores es el mas corto; el mismo de los otros es mas largo que los dos siguientes jun- tos. Las diferencias sexuales se producen en la caperuza i el protórax. Estos caracteres son los que los jéneros Taurocerastes i Frickius tienen en común, i bastan, según creo, para justificar su reunión en una misma agrupación; pero, como lo tengo di- cho, las diferencias jenéricas que presentan entre sí son tan notables, que ciertos entomólogos las habrían, tal vez, estimado suficientes para formar dos agrupaciones en lugar de una. Daré una diagnosis nueva del jéncro Taurocerastes; pues, el doctor Philippi parece haber tenido en manos ejemplares, cuyo mal estado no le permitió redactar una descripción mui completa: tanto que declara no haber podido ver el abdomen para contar sus segmentos. Los que tenemos en el Museo, i que son tal vez los mismos que tuvo a su disposición, responden bastante bien a estas señas; i me hab.ia visto en el mismo caso (i) Lacordaire (Genera. T. III, p. 6), da este carácter como propio de los Lucanidos, con escepcion de la mayor parte de los Chyasognathid.^e: i, después, dice (¡oc. cit. p. 139), que se reproduce en los jéneros lií«*o- fi*«6ít*ps i liClJiB'eis. Ha de existir en varios otros; pues lo encuentro, no solamente en los T.-vurüCERastiD/E. sino también en numerosos insectos chilenos: en el Pinotus (Copris) torulosa esta n.ancha es de un castaño ro- jizo, redonda, de 0.7 de diámetro i con los pelos algo levantados. En el Phanceiis impera tor estos son mas tendidos. En la Megathopa villosa son como en el Pinotus. En los Trox buUalus i brevicoUis ocupan casi la totalidad de la parte inferior del muslo, apoyando su base sobre una linea recta, que va del ángulo superobasilar al ángulo infero-apical. En el Acanthocerus muricatns se trasforma en una hilera oblicua de cerdas rubias mui tendidas i apartadas, etc., etc. Faltan en los Bolboceras binaszitum i líc&icolle^ i otros mas sin duda. P. GERMAIN que él, si no hubiese encontrado en la colección del doctor Oyarzun un par de estos insectos en perfecto estado de conser- vación. Ademas, este distinguido sabio no ere)'© necesaiio utilizar ciertos caracteres, a los cuales doi, por !o contrario, una gran importancia. Gen. Taurocerastes {Phil.) Corpus roiundato-ovatiivi^ convexum, apterum. MentuiH transversiaii setis elfl/igafis hirsuiíon; basi latetibusqiie reciis, an^ulis atüicis roiunda- tis. Labium inimiiissiiimín, triam^Jilare ápice acuhim densissiineque vi- llosuvi; paraglossis latis longitudine a;quantibui; palporuin basi articiilis que duübus primis longe spifiosa-setoiis; his majorjbus; articulo ultimo oblongo-elongato et glabro. Maxilke lobulis membranaceis, externo roiun- dato, interno patvo et subtriangiilari; palpis brevibus; articulo prÍ7no ■minuto, ultimis tribus longitudine fere lequalibus. Mandibuloi validce, antice arcuatce, ápice inciassatcz et emarginato¿ ¡ intus detite perpe7idicu- lari, íraíisverse planato et ápice emarginaío, pone jnediutn armatcB; in di midió basali margine 7mmbranaceo et breviter pubescente itistructí^. La- brum transversum, breve et late emarginatum. Clypeus, in utroque sexu in medio planatus, antice truncatus, tnargifíibus leviter reflexis. Oculi minuti latere superiore parum conspicui. Antenme articulo 2 cylindrico primo yi breviore, alteris loñgiore. Prothorax, apud S , antice late con- cavus et utrinque cornutus; apud 9 , ápice in medio breviter rotundatim excavatus et utrinque tubérculo minuto armatus. Scutellum nullum. Ely- tra coalita, brevissima, basi emarginata, ad apicem inflata, margine val- de cotistricta. Metasternum brevissimum, inter coxas fere nullufn. Ab- domen breve, segmentibus subaequalibus. Tarsi quatuor postici articulo primo sequentibus tribus jtmctis leviter breviore. Cuerpo corto, en óvalo casi redondeado, convexo i sin alas. Barba trasversal, cubierta de largas cerdas erizadas; base i costados rectos, éstos paralelo.^; ápice anchamente arqueado, con sus ángulos redondeados. Lengüeta triangular, con el ápice agudo i ocultando debajo una pubescencia larga, mui apretada i dirijida adelante; las pa- APUNTES ENTOMOLÓJICOS raglosas (i) son anchas, casi cuadradas, poco divaricadas í ape- nas mas largas que ella; palpos, con los dos primeros artículos gruesos i en triángulos trasversales. Mandíbulas robustas, fuertemente arqueadas en su parte an- terior, i gradualmente comprimidas hacia el ápice, que tiene su estremidad escotada; el borde superior del dorso lleva en el me- dio de la encorvadura una dilatación en forma de lóbulo ancho, corto i algo levantado; el borde interno presenta un poco des- pués del medio un gran diente recto, perpendicular al eje, tan largo como el ápice, i, como él, comprimido i escotado en !a estremidad; entre este diente i la base hai una bordura mem- branosa i pubescente. Quijadas con los lóbulos membranosos: el interno pequeño i subtriangular, el esterno redondo; sus palpos son cortos, el pri- mer artículo es mui pequeño, los tres siguientes de casi igual lonjitud, el último igual con el de los palpos labiales. Labro trasversal, mui corto i anchamente escotado. Caperuza igual en ambos sexos; está truncada adelante, con los ángulos rectos, i los bordes un poco levantados. Ojos mui pequeños, en forma de un cuarto de esfera; la parte redonda, dirijida adelante, está medio partida i^ox €í canthus;\di parte superior es la menor, i apenas visible de arriba. CantJius truncado a una distancia del ojo doble de su diáme- tro lonjitudinal; el ángulo del truncamiento es recto i puntia- gudo. Autenas con el artículo 2 mas largo que los siguientes, pero dando solamente los 7/ de la lonjitud del primero; 3-7 acortán- dose i ensanchándose gradualmente, quedando los dos últimos mui trasversales. Protótax ád\. 6, con una ancha depresión cóncava en su par- (i) La lengüeta está colocada entre dos lóbulos membranosos, de costa- dos paralelos, pubescentes en su parte interna, i situados un poco mas al interior de la boca que ella. En estos lóbulos, según creo, se han de ver las paraglosas; i, cuando, para varios jéneros de estas agrupaciones, los ento- mólogos hablan de una lengüeta büobulada, es mucho de temer que hayan sufrido una equivocación, por haberles escapado la lengüeta verdadera a causa de su pequenez. P. GERIMAIN te anterior, la cual está limitada de cada lado por un cuerno horizontal dirijido hacia adelante; el de las ? presenta en me- dio de su borde anterior una pequeña escavacion redonda, con un pequeño tubérculo cónico i enderezado en cada lado. Escudo nulo. Élitros soldados cortos, anchos i convexos, hinchados en la parte apical, i fuertemente apretados en el borde lateral, de modo a abrazar los costados del cuerpo; base anchamente escotada; epipleuros anchos i bien marcados, con un pliegue epipleural mui dilatado en el ángulo humeral. Metasíernon sumamente corto; la parte situada entre las an- cas quedando reducida a una tira de apenas un medio milíme- tro de ancho. Abdójnen con los segmentos iguales, i en parte cubiertos por las ancas. Tarsos, con el artículo i de los cuatro posteriores tan largo como 2,3 i la mitad del 4 juntos. T. PATAGONICUS (Phil.) Niger. Capiie supta incEquali; apud inares, grosse, irregidariter et parum dense puncíato, vértice siiblcevigato; apud fcBíninas, rugis punctis- que densioribus impresso. Prothorace margine laterali in dimidio antico leviter crenulato; disco, apud ¿ , antice Icevi, postice in medio ienuiter laxeque punctidato, lateribus gradaüjn grosse denseque punctato-rugosis; apud $ , punctis densioribus in medio impressis. Elytris, dimidio postico semicirculari, et lateribus in dimidio atitico parallelis; disco, costis 7 vel 5, plus 7tdnusve punctulatis, costisque alteris duabus Icevibus in utroque intervallo sitis, ornato; costis ómnibus valde depressis, irregularibus et plus minusve confusis aut obliteratis. Abdomine segmentis temiiter dense- que rugosis, margine postico apud tnares sat longe setosis. í; long. 2i,\\ — J4,^\; lat. 75,11 — p.n. $, long. 20,^r, lat. 12,3. Los machos muestran, como se ve, variaciones mui grandes en su tamaño; i los cuernos protorácicos disminuyen proporcio- nalmente de lonjitud en los individuos menores, hasta desapa- recer casi del todo en los mas pequeños. Este insecto es enteramente negro i mui poco brillante. APUNTES KNTOMOLÓJICOS Cabeza cubierta, por encima, de desigualdades, i, en los ^, de una gruesa puntuación mediana e irregularmente apretada, de- jando un pequeño espacio liso en el vértex. En las $, esta pun- tuación se vuelve mui apretada i rugosa. Protórax, con el borde lateral levemente almenado entre la parte angulosa del medio i el ángulo anterior. En los (^, la lonjitud da constantemente los 0,50 de la anchu- ra. La base está truncada i aun levemente escotada, con los ángulos obtusos i romos. Los ángulos anteriores son levemente obtusos i apenas romos; su distancia entre sí da los 2^ de la de los posteriores; la escotadura que los separa es regularmente arqueada. Los cuernos nacen inmediatamente encima de ellos; son cónicos, i casi tan largos como la parte del protórax que queda atrás; son dirijidos horizontalmente hacia adelante, i levemente arqueados hacia adentro i después hacia arriba, de modo a imitar completamente un cuerno de toro. El dorso lle- va una puntuación gruesa i rugosa en los lados, i gradualmente mas fina i menos apretada hacia el medio de la mitad basilar; es nula entre los cuernos. En las %, el protórax es menos trasversal: en varios individuos que he medido, la lonjitud ha dado siempre los 0,57 de la an- chura; la base es levemente lobulada en el medio. Los ángulos anteriores son rectos i puntiagudos; su distancia entre sí da un poco menos de los 7^ de la de los posteriores; la escotadura que los separa es recta en el fondo i oblicua en los lados. Dorso con la puntuación mas fina en el medio, pero mui apretada, dejando solamente una angosta línea l(jnjitudinal lisa; la pequeña con- cavidad apical lleva puntos i arrugas finas. Élitros, con su mitad apical semicircular, i los costados de la mitad basilar paralelos. La fina costillita, que limita el pliegue epipleural, corta lonjitudinalmente el callo humeral; i por estar allí adelgazada, saliente i con una franja de cerdas rubias, es bien visible de arriba. Cada élitro lleva siete costas angostas, de las cuales las cinco primeras son puntuadas, como asimismo el borde sutural; la 7.* marca el principio del epipleuro; ella i la 6?- son jeneralmente cubiertas de arrugas trasversales apre- tadas, i no puntuadas; cada intervalo entre estas costillas lleva otras dos iguales, pero lisas. Todas son mui aplastadas, sepa- lO P. GtRMAlN radas por finas estrias embrolladas i mezcladas con arrugas, sobre todo hacia los lados: lo cual las hace poco manifiestas i, a veces, de una constatación difícil. Metasternon sumamente corto, a tal estremo que, por una anchura de 11,5, la lonjitud de su parte descubierta se halla reducida a 2,0 en el medio, a 1,6 en los lados, i solamente a 0,4 entre las ancas. Abdomen con los segmentos densa i finamente rugosos, cada uno con su borde posterior orillado, en los ^, por una franja de cerdas rubias i tendidas casi tan largas como el segmento mismo- Tarsos anteriores dando los 0,45 de sus tibias; los otros dan de los 0,85 a los 080. Lam. I, fig. I*: barba — Aum. 7,5 diám. . fig. I*': l':ngi¿eia i palpo labial — Aum. 10. diám. . fig. i": quijada i palpo maxilar — Aum. 7,5 diám. . fig. 1'': cara superior de la mandíbula vista oblicuamente de la base hacia el ápice — Aum. 7,5 diám. . fig. i'^: caperuza de Z — Aum. 4 diám. . fig. i': antena de ^ — Aum. 10 diám, . fig. i^: metasternon — Aum. 5 diám. . fig. I**: tarso posterior — Aum. 7,5 diám. . Gen. Frickius (mihi) Corpus parallelo-ovatmn^ SJibconvexum, alaium. Aíe7ilum basi angu- eo, apud c^, antice acute longeque producto et valde reflexo. Prothorace, in utroqtte sexu, carina latetali haud aut vix crenata; margine antico late sinuato, in medio haud tuberculato; disco, apud mares, haud cornuio, antice utrinque deptessione lata, circulifotmi, cornplanata, punctata et plica tlevata extus marginata; apud^ , antice utrinque excavatione ro- tundata, concava, Icevi, tiitida, et in margine exteriote tubérculo cónico armata, ornato. Elytris costis septein losvibus, angustis irregularibusque ornatis; ititervallis planaiis, costulis depressis, fiexuosis brevibusque, et punctis Ínter rupte seriatis, ómnibus con/use dispositis, impressis. Tarsi 4. posticis, articulo //' tribus sequentibus junctis leviter breviore, $ : lo7ig. 20. n ; lat. 1 1,8 — ? ; long. 2j.y<; lat. 73,5. Esta especie es mui afine de la anterior, de la cual presenta todos los caracteres con escepcion de lo siguiente: El tamaño es mayor, i el cuerpo es enteramente negro. En- cima los tegumentos son brillantes; pero, mientras son lisos en los (T, presentan en las $ un fino enrejado producido por una confusión de pequeñas líneas embrolladas, sumamente irregu, lares i visibles solo con el lente. Caperuza, en los J', prolongada adelante en una punta aguda i arqueada hacia arriba; la parte anterior a los canthus es mas larga que la que le es posterior. El ángulo de estos últimos es puntiagudo i algo divaricado. En ambos sexos, la mitad anterior de los costados del pro- tórax casi no lleva almenas; i su borde anterior, que está siem- pre escotado, no lleva tampoco tubérculo en su medio. En los ^, la depresión triangular es mas angosta en su mitad basi- lar, i con el disco hinchado en cada lado; pero, en la apical, lleva de cada lado de su base una depresión circular, poco cón- cava i mui irregLilarmente puntuada; la cual está limitada este- riormente por una quilla arqueada i alta, que presenta un pe- queñísimo tuberculillo en su medio. En las %, la escavacion del disco es mas triangular que en el otro sexo, i parecida a la de la especie anterior; pero es mas complicada, pues se compone I 6 P. GERMAIN de dos concavidades anteriores redondas, lisas i brillantes, con un grueso tubérculo cónico erguido en medio de su borde es- terno, cerca del ángulo apical; i de otra escavacion en forma de losanje situada en la parte central, i unida, con el ápice i con la base, por un canal mas ancho atrás que adelante. El escudo es, como en la otra especie, triangular, finamente rugoso, i deprimido en su parte central; pero es un poco mas paralelo en su base. Los élitros presentan siete costillas lisas, angostas, mas o menos torcidas e irregulares, sobre todo las dos o tres laterales. Sus intervalos están aplanados, i llevan una confusión de cos- tillas un poco menores, flexuosas, i mas o menos interrumpidas, cuyos intervalos están ocupados por cortas hileras de gruesos puntos apretados i confluentes: todo lo cual se cambia, mas o menos ala altura del calus anal, en una gruesa puntuación mas regular. En los cuatro tarsos posteriores, el artículo i no alcanza a igualar los tres siguientes juntos. En 1860, hallé un élitro de este insecto en la orilla sur del Nuble, cerca de la desembocadura del estero del Gato. Luego lo atribuí a una especie de la agrupación de los GeotrUPID/E; pero, por mas que me empeñase, no supe hallar el insecto com- pleto. Lo describo aquí solamente sobre dos ejemplares: un ^ i una %. Aquel pertenece a la colección Izquierdo, i proviene de la parte alta del valle del Diguillin. La última pertenece a la colección Oyarzun, i fué hallada en las Trancas, punto situa- do tres leguas antes de llegar alas Termas de Chillan. Lám. I, fig. 3* : Caperuza de $ vista de encima— Axxm. 4 diám fig. 3b : d° de % d° de lado — d^ fig. f : Protórax de $ — Aum. 2 diám. fig. 3^ : ¿/° de %— d» L.iw I. /:,-.' ^ / r £a ^ r T-Gcrmain .del C.Hiitz.sriilf,. El. JÉIINERO BR^CHIDIA. P. Germain (Publicado en los '"Anales dk la Universidad", de Mayo) SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA CERVANTES BANDERA, 73 1 8,949 — IMP. Cervantes, Bandera, 73- .U4 JiMiU4i4iiiU-imXUXm4^: iiiTíiiTnTfflTrTiTiTrrf APUHTES ENTOMOLÚJICOS .^^. El jen ero Brachidia En 1849, el entomólogo Solier, encargado por Cl. Gay de la parte de su obra que comprende los Coleópteros, estableció (/oc. cit. T. IV, p. 4-33), para un pequeño insecto negro con los élitros azules i el protórax rojo, un jénero Brachidia, que colocó entre los Malacodermos i en la agrupación de los Tele- fóridos. En 1857, Lacordaire dijo que este jénero no tenia ninguna relación con los Telefóridos, pero que creia no equivocarse, co- locándolo en la agrupación de los Malaquitos; aunque no pre' sentase laminillas en los ganchos tarsales, i se ignorase si tenia las vejiguillas protorácicas i abdominales que constituyen el mui notable i mui singular carácter de esta agrupación. En 1850, encontré en Viña del Mar, sobre las flores de Me- Sembryanthemum, un ejemplar de esta especie, según lo creí después de un examen superficial. En 1854, hallé otros dos en^el puertecito del Algarrobo, i en las mismas condiciones. Pero, entonces, un estudio detenido me demostró que, si esta especie era en apariencia la descrita P. GERMAIN en Gay bajo el nombre de Bkachidia rujicollis, un carácter importante no permitía admitirlo: los tarsos crun siibpeutánieros. Esto bastaba para apartar a este insecto de la familia de los Malacodermos, i colocarlo en la de los Fitófagos, probable- mente en la agrupación de los Galerucitos, es decir, casi en la otra estremidad de la escala coleopterolójica. Sin embargo, por mas que la diagnosis de Solier dijese que el 4.0 artículo de los tarsos era bilobítlado, yo habia tenido tantas ocasiones de notar los errores de esta obra, que me determiné a considerar mis ejemplares como una especie nueva del jénero Brachidia, i la describí bajo el nombre de gallerucoides. Esta descripción fué publicada en los Anales de nuestra Universidad el año 1855, P- 395» ' c"^ c^l^ ^i> "O solamente los caracteres específicos, sino también los que justificaban mis dudas sobre su buena colo- cación jenérica. Pocos años después, tuve la suerte de encontrar numerosos ejemplares de esta misma especie al sur de la desembocadura del rio Maipo; pero entonces noté con sorpresa que presenta- ban las vejiguillas protorácicas i abdominales que constituyen el carácter de los Malaquitos: i, al pensar que Lacordaire los habia sospechado, i casi adivinado, no pude menos que admirar un instinto entomolójico tan desarrollado i tan superior al de Solier. Desgraciadamente la pérdida de mis colecciones vino poco después a interrumpir los trabajos de que eran el objeto. Pero, posteriormente, habiendo llegado a mis manos, de Coquimbo i de Taltal, algunos ejemplares de esta especie, volví a estudiarla. La dificultad relativa a los tarsos subsistía siempre; pues, estos nuevos ejemplares eran también subpentámeros. Si, por su parte, Solier habia declarado que el 4.° artículo era bilobulado, Lacordaire, por la suya, habia modificado mui poco la cosa, diciendo que era cordiforme. Pero yo habia tenido la ocasión de ver ya muchas veces los errores en los cuales este último habia caido, por haber sacado imprudentemente datos de obras de- fectuosas, i quedé convencido que ambos entomólogos habían tomado el 3.° artículo por el 4.°; sin ver que éste era nodiforme i sepultado en la concavidad ántero-supcrior del precedente, constituyendo así un tarso subpenídinero. APUNTES ENTOMOLÓJICOS Estaba dispuesto, sin embargo, a dejar este insecto entre los MalaquiLos, a pesar de tan flagrante contiadiccion con los ca- racteres de esta agrupación, al ver que Erichson habia hecho otro tanto para su jénero LemphUS, establecido sobre una es- pecie de Venezuela i otra del Perú, que estaban en el mismo caso; cuando, al examinar detenidamente la cuestión, rechacé para siempre este arreglo, i pasé definitivamente el jénero Brachi- DIA a los Galerucitos, valiéndome de los caracteres siguientes: Tarsos subpentámeros— ganchos tarsales sin laminillas i apendiculados — antenas insertas en una cavidad redondeada, anteriormente a los ojos, e inmediatamente detras de las estre- midades del epistomio— epistomio membranoso i trasversal — ancas anteriores contiguas i salientes—salida prosternal nula — cinco segmentos abdominales, con el último marcado por un grueso punto en su base, en las ? — lóbulo esterno de las qui- jadas, si no delgado i francamente palpiforme, a lo menos bien visiblemente articulado en la mitad de su lonjitud, etc. En cuanto a sus afinidades con los diversos jéneros de los Galerucitos, no cstoi en estado de pronunciarme aun. Lo único que puedo decir es que se aparta de todos, según creo, por pre- sentar, como los Malaquitos, crestas eréctiles protorácicas i ab- dominales. Ahora hablaremos de estas vejiguillas escértiles, o crestas eréctiles, que caracterizan los Malaquitos, i que, así, se presen- tan también en un insecto chileno del grupo de los Galeru- citos. Estas crestas se notan en la parte lateral del tórax i del ab- domen. En los Malaquitos, según Lacordaire, se presentan en la par- te ántero-esterna de las cavidades cotiloídeas de las ancas ante- riores, detras de las ancas posteriores i en los costados del ab- domen. En el jénero Brachidia, si veo bien — lo que no está mui se- guro, porque solo un examen hecho sobre ejemplares vivos per- mitirla afirmarlo — las del protórax están situadas de cada lado de la cavidad cefálica, hallándose así en contacto con la cabeza; las otras están en la estremidad de los parapleuros metatoráci- P, GERMAIN eos, i sobre la membrana que une el abdomen con los segmen- tos dorsales En aquéllas son rojas o anaranjadas; en el jénero Brachidia son rosadas. Son secas esteriormente, de apariencia carnosa, mui desigua- les i de forma irregular. Ahora, por lo que toca a la cuestión de saber cuándo se pro- duce la erección de estas crestas, los entomólogos no dan todos la misma contestación. Es de sentirlo; porque, si se conociese con certeza lo que la provoca, se podria deducir cuál es la utili- dad de estos órganos. Pues, mientras los unos pretenden que los Malaquitos sacan sus crestas cuando se creen amenazados, cuando uno los inquieta, o cuando se aprietan entre los dedos al tomarlo; otros dicen que, cuando los rayos del sol provocan en ellos un exceso de vida, impeliéndolos al movimiento o al coito, sus crestas se proyectan rápidamente hacia afuera, hasta presentar la mitad de la anchura del cuerpo, i aun mas, i que se encojen en el caso contrario. En cuanto a su naturaleza o su constitución, me resisto a ver en ellas unas vejiguillas que entran en erección por llenar- se de un gas o de un líquido cualquiera. Creo que no son otra cosa que un aparato muscular, en el interior del cual figura sin duda algún líquido, i cuyos movimientos pueden mui bien obe- decer a causas únicamente fisiolójicas, i producirse sin que la voluntad del animal tome parte en esta manifestación. Por lo que toca al uso que el insecto hace de estos órganos, a su misión i utilidad, el sabio Lacordaire dice (Genera; T. IV, p. 380) que todo eso no está aun bien conocido; i, en apoyo, copia (nota j) lo que Westvvood dice a este respecto {an. In- trod. etc. i. p. 2¿g). Lo reproduciré también aquí; pero será para acompañarlo de unas observaciones que no puedo dejar de hacer. "Tres conjeturas, dice Westwood, han sido emitidas sobre esta cuestión: "i.° Según Curtís, estas vejiguillas servirían para modificar el peso específico de estos insectos, mientras vuelan. "2.0 Kirby i Spence piensan que están destinadas a asustar sus enemigos por su aparición repentina. APUNTES KNTOMOLÓJICOS "3.0 Él, Westwood, está dispuesto a creer que hacen parte de un aparato, el cual, con este mismo fin, derrama un olor desagradable.il I Lacordaire agrega que esta última opinión parece la mas probable. Este tan distinguido entomólogo escríbia ésto en 1857, i lo que cita de Westwood era necesariamente anterior; pero con- fieso ignorar completamente si la cuestión ha cambiado de aspecto durante los cuarenta años recorridos desde esta fecha Lo único que sé, es que, poco después, el sabio doctor La- boulbéne hizo un breve estudio de la cuestión, i publicó sus resultados en los Anales de la Sociedad Entomolójica de Fran- cia (année i8¿8,p. 522^. Los esperimentos fueron hechos sobre el Malachius bipus- tulatus, insecto mui común en Europa; i, como era de esperarlo de tan hábil observador, el asunto fué tratado con talento i claridad, pero principalmente al punto de vista anatómico. Laboulbéne confiesa desde luego, que, a pesar de haber em- pleado modos de esperímentacion mui delicados i de haberlos repetido, no ha podido constatar que estas crestas produjesen olores, ni ha oido tampoco decir que nadie lo hubiese cons- tatado. Dice que, para estenderse, estas crestas proceden de la mis- ma manera que los tentáculos ocularios de los Helix: es decir, que principian por la base, i que, para recojerse, principian por la parte apical. Según él, se componen de una epidermis que lleva por de- bajo una capa de pigmento colorado, i que se estiende por medio de unos hacecillos musculares formados de filamentos evidentemente estriados trasversalmente. Los unos son tras- versales i como anulares, los otros son lonjitudinales; i él cree que la estension de la cresta se debe a la contracción de los primeros, i su retracción a la contracción de los segundos. Estas crestas, dice Laboulbéne, contienen un líquido casi trasparente, i con unas granulaciones cuya naturaleza no ha podido conocer; pero no admite que este líquido venga aquí especialmente para poner estas crestas en erección; i supone 8 P. GERMAIN que es meramente alimenticio, e igual con el que penetra en todas las otras partes o cavidades del cuerpo. Creo, sin embargo, que si estas crestas se estienden cuando el observador tiene el cuerpo del insecto entre los dedos, es de suponer que esto resulta entonces de una violenta proyección de este líquido provocada por la presión, mas bien que de una acción muscular debida a la voluntad del animal. Pero este sabio entomólogo se aventura igualmente en mu- chas hipótesis, cuando quiere espücar la utilidad de estos ór- ganos. En su opinión son un medio que la naturaleza ha dado a los Malaquitos, o para defenderse de sus enemigos, o para asus- tarlos, o para darles asco. I o Un medio no puede servir a un insecto para defenderse de sus enemigos, si no puede con él hacerles mal. La nubecita, en la cual un Braciiinus envuelve a sus enemigos, es un me- dio de defensa, porque corrompe la atmósfera que respiran ¡ los asfixia; mientras que las crestas en cuestión presentan una completa inocuidad. 2P Un medio no puede servir a un insecto para asustar a sus enemigos, si es impotente para dañarlos: el perro tiene miedo al palo, porque sabe que con eso se le pega. 3.0 En cuanto a figurarse que estas crestas pueden servir al Malaquito para dar asco a sus enemigos, veo tan poca seriedad en esta hipótesis, que vacilo en decir que seria suponer al pa- adar de estos enemigos, o a sus ideas sobre el arte, una deli- cadeza que, por cierto, no existe. Agregaré que, tanto la inten- ción de asustar a sus enemigos como la de darles asco indicarla en los Malaquitos un cerebro organizado para un trabajo mental, que no creo al alcance de los Invertebrados. La ciencia camina a pasos de jigante, de tal manera que es completamente imposible aun hombre seguirla, para conocer el estado de una cuestión en el momento en que la trata. Para conseguirlo seria preciso disponer de una fortuna que permitie- se adquirir cada dia los trabajos que, cada dia también, los sa- bios entregan al mundo científico; seria preciso conocer todas las lenguas en las cuales están redactados; i, por fin, seria pre- ciso tener mucho, mucho tiempo para alcanzar a leerlos todos. APUNTES ENTOMOLÓJICOS La imposibilidad de reunir estas condiciones deja entrever al menos perspicaz la confusión, a la cual nos conduce a pasos rápidos esta inmensa cantidad de impresos científicos produci- dos diariamente, i nos autoriza a decir que, de tantas luces, va a resultar luego una gran oscuridad. Lo que acabo de esponer comprueba, me parece, el derecho que tiene todo crítico de tomar una cuestión en un momento cualquiera de su carrera, i de dirijir su crítica sobre los errores de que sufria entonces, sin tener la obligación imprescindible de conocer las rectificaciones hechas posteriormente. Amparado por este derecho, diré ademas, que, si emprendo aquí la crítica de las opiniones emitidas hace cuarenta años por Westwood, Kirby, Spence i Curtís, es para mostrar el peligro que hai, aun para los jenios mas esclarecidos, en emprender viajes en el pais de las hipótesis. Pues los cuatro sabios ingleses que acabo de nombrar son de alta fama, i — séamc permitido espresarme así — la fina flor de la entomolojía inglesa: lo que no quita a las hipótesis, que presentaron en el caso que nos ocupa, ser algo humorísticas. i.o Ademas de no ver bien claramente como funcionarían estas vejiguillas, para modificar el peso específico del animal mientras vuela, esta hipótesis de Curtís tropieza luego con un inconveniente: es que varios Malaquitos carecen de alas mem- branosas i no vuelan. 2.0 Es difícil quedar serio delante de la idea de Kirby Í Spence, que las vejiguillas de estos insectos les sirven para asus- tar a sus enemigos; sobre todo al figurarse un Malaquito, que, reconociendo a un enemigo, saca de repente su cresta para asus- tarlo. ¿Han refleccionado estos sabios que, si un pajarillo se acerca a este insectito de dos milímetros de anchura con inten- ción de comérselo, él no cambiará de idea, porque su víctima se habrá agregado un medio milímetro de membrana lacre en cada lado? 3.0 En cuanto, por último, al olorcito desagradable que West- wood supone producido por estas vejiguillas — siempre para asustar al enemigo — ¿acaso lo habrá percibido? Si no ¿de dón- de saca esta suposición? Estas crestas coloradas no son necesa- rias para producir olores; pues conozco a muchos insectos que A. E. 2 P. GERMAIN derraman muí fuertes olores, sin tener crestas ni vejiguillas para eso. Pero, ya que estamos navegando en el mar de las hipótesis ¿por qué no suponer que estas vejiguillas producen en realidad un olorcito; pero que, estos insectos teniendo mala vista, les sir- ve para reconocerse entre sí? Como se ve, siguiendo esta via, luego se llegarla a disparatar; i la ciencia quiere seriedad. Voi a tratar de acorralar esta cuestión entre los límites de lo probable. Primeramente, pediré que se deje de cantar tanto el cariñoso cuidado con el cual mamá Naturaleza proteje a sus pequeños hijitos, los insectos, contra la ferocidad de sus enemigos; aten- dido que estos enemigos son los pajarillos, los cuales, también hijos de la Naturaleza, necesitan comer a los insectos para vivir. Lo que hai es que la tal Naturaleza está encargada de la di- fícil tarea de mantener en equilibrio dos fuerzas antagonistas: la fuerza productora i la fuerza destructora. Es para conseguir este resultado que, en este mundo, una mitad de los seres se come a la otra; de lo cual dimana esta verdad con cara de pa- radoja: que, si la muerte desapareciese de la tierra, la vida de- saparecerla también. No hai duda que la Naturaleza, para llegar a sus fines, pro- teje al débil contra el fuerte; pero esto hasta cierto punto. Así la vemos amparar al insecto sobre todo en el estado de larva; porque él necesita atravesar esta peligrosa época de su existen- cia, antes de llegar a su completo desarrollo; es decir, a este estado de perfección en que puede i debe cumplir con la misión para la cual ha nacido: la propagación de su especie. Pero no hai duda que, cuando el macho ha fecundado ala hembra i que ésta ha desovado, la existencia de ambos le importa un comino a la Naturaleza. Lo que le importa es la propagación de la especie. Esta es la misión sagrada e imprescindible impuesta a todos los seres, i para cuyo cumplimiento los proteje hasta que lleguen a su mayor grado de perfección. Esto es tan cierto, como lo es que APUNTES ENTOMOLÓJICOS no llegan a dicho estado sino para cumplir con dicha misión. La prueba de esto se halla en que todos los insectos, en su completo desarrollo, están provistos del aparato necesario para la copulación; mientras que, en varias especies, ni siquiera tie- nen entonces boca para comer, Pero es preciso no equivocarse: estos cuernos erguidos, estas crestas espinudas, estos mechones ortigadores, que se enderezan sobre numerosas larvas, sobre todo las de los Lepidópteros, no están para asustar a sus enemigos, sino para herir a los que pretenden comerlas, hasta que, debidamente aleccionados, com- prendan que deben ir a buscar su almuerzo a otra parte, i no vuelvan mas. I, si las cosas han llegado a tal punto, que los pajarillos huyan de una oruga ortigadora, tan luego como la ven enderezar sus pelos, no es porque le tienen miedo, sino porque una larga serie de lecciones ha producido en el cerebro de estas avecillas una impresión nerviosa que se ha hecho he- reditaria, i a la cual deben de saber que esta comida quema, sin que, por eso, hayan necesitado esperimentarlo directamente. La Naturaleza proteje pocas veces al insecto completamente desarrollado; i, cuando lo hace, es por algún motivo especial- Así vemos los Coleópteros de la familia de las Coccineh'das en- cojer las patas como si fuesen muertos, luego que se ven ame- nazados, i dejar entonces salir por sus coyunturas un líquido sospechoso; pero este líquido no está destinado a asustar a sus enemigos, sino que, por su mal gusto descubre sus calidades venenosas, i rechaza así todos los consumidores, desde las ara- ñas hasta los pajarillos. ¿I esto, por qué? Porque al estado per- fecto, estos insectos hacen un gran consumo de los pulgones, o aphis, que arruinan los vejetales, por lo cual han sido llamados también ^^Aphidiphagiv; i, como el momento, en que llegan a su completo desarrollo, corresponde con el momerito en que una gran matanza de aphis es necesaria para mantener el equilibrio, la Naturaleza los proteje.... como la sociedad proteje a los jen- darmes para que la libren de los ladrones. Pues, para bien apreciar la cuestión, es preciso tener presente que la verdadera época de vida del insecto, es el tiempo que pasa en el estado de larva; es decir, desde su salida del huevo hasta su última metamorfosis, o su penúltima en las especies P. GERMAIN que pasan por el estado de crisálida. Después de la última, el insecto está, si no muerto, a lo menos en capilla; es decir que, tan luego como cumpla con el deber que ha sido el motivo de su existencia, tiene que entregar sus moléculas a la Naturaleza, para que las lleve en su gran laboratorio, i haga otras cosas con ellas. Es solamente al estado de larva cuando es preciso que el in- secto coma, porque es cuando crece; por esto, es esta la época de su existencia en la cual ocasiona mas gastos i perjuicios. Este tiempo de desarrollo, que dura algunos meses para la ma- yor parte, dura algunos años — hasta cinco — para muchos; mien- tras que, después de su última metamorfosis no crecen i no cambian, ni de tamaño, ni de forma, ni de coloración; i, con escepcion de los que tienen que llenar una misión especial, esta última parte de su existencia dura solamente algunos dias, du- rante los cuales comen apenas o nada. Ahora diré, para concluir, que buscar por qué los Malaquitos llevan unas crestas rojas eréctiles es un trabajo, que no estará seguramente en armonía con el provecho que dará; i, dirijién- dome a estos jenios ardientes, siempre con sed de descubrimien- tos, les diré que la verdad no se esconde tanto como se figuran, i que está mas a menudo encima que debajo; pero que, para hallarla, es preciso tom.ar por guia una paciente observación ayudada del raciocinio, i dejarse de hipótesis. Santiago, Mayo 17 de 1897. P. GERMAIN E^L JfeNERO ORYCXOlVIORPHUS (guérin) JTTIjIO ÜH! 1901 Publicado en los Anales de la Universidad) SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA, LITOGRAFÍA I ENCUADERNACION BARCELONA Moneda, entre Estado i San Antonio 1901 APUNTES ENTOMOLOJICOS El jénero ORYCTOMORPHUS {Guérin) El j. Oryctomorphus fué creado por Guérin en 1830, para una especie chilena que llamó bhnaculaUís, a la cual han venido a agregarse hasta hoi dos otras solamente, que sean realmente distintas de ella i entre sí: maculicollis (Guérin, Mag. Zool, 1838. p. 53), Icevipennis (P. Germ. Anales Univers. Chile. 1855. p. 397). Adm.itiré sin discusión la opinión de los entomólogos, que pa- recen todos de acuerdo para hacer de este jénero la base de una agrupación separada; i colocarla en la subfamilia de los Dinás- tidos, a pesar de las laminillas de las antenas que son mayores en los machos. Es evidente que este carácter hace de estos in- sectos unos Dinástidos aberrantes; pero Lacordaire habla de esta diferencia en términos que dan una idea mui exajerada de la realidad, como se verá mas lejos cuando daré medidas en apoyo de mis palabras. No entraré tampoco a disertar sobre la cuestión de saber si es Burmeister que ha tenido razón en querer colocar dicha agru- pación entre los Ciclocefálidos i los Hexodóntidos; o Lacordaire en verles mas afinidades con los Pentodóntidos, a pesar de la forma de sus patas posteriores: mis pesquisas entomolójicas P. GERMAIN siendo limitadas a los Coleópteros de Chile, no puedo formular opiniones que requieren el estudio de los de todo el orbe. Me contentaré, pues, con pasar en revista los diversos caracteres indicados por los entomólogos que hablaron de estos insectos, para distinguir i.o la agrupación, 2.» el jénero. Oryctomorphidce Burmeister fué quien estableció la agrupación de los Oricto- mórfidos (1847, Handb. V. p. 30); la cual coloca al lado de la de los Ciclocefálidos, por tener en común, según él, una diferencia sexual en las antenas; i reúne en ella los dos jéneros: Democrates (Burm. loe. cit.) i Oryctomorphus (Guérin), por tener ambos el lóbulo maxilar entero, mútico i tuberculiforme; aunque difieran entre sí por tener, el primero, su diferencia sexual en la cape- ruza, mientras que el segundo la tiene en los ganchos tarsales de las patas anteriores. Este arreglo, así como lo dije anteriormente, no recibió la aprobación de Lacordaire; pero, como las razones que este último da para alejar a los Orictomórfidos de los Ciclocefálidos i acercarlos a los Pentodóntidos, no son mui claras ni mui con- vincentes, i que discutirlas me llevarla mui lejos del fin que per- sigo aquí, dejaré esta cuestión en el estado dudoso que debe a estos dos eminentes entomólogos. Lo que quiero es dar filiacio- nes exactas i completas de los insectos de Chile, de manera a que puedan reconocerse con ellas; pero no pretendo de ningún modo descubrir i denunciar sus parentescos con las especies de las otras rejiones del mundo. Resumiendo lo que antecede: el carácter que, según Burmeis- ter, distingue a esta agrupación de los demás Dinástidos, consiste en el lóbulo de las quijadas que es corto i sin dientes; a lo cual agrega, para uno de los jéneros (Oryctomorphus) que admite en ella, un diente en las uñas de los tarsos anteriores del macho. Mientras que Lacordaire, rechazando el j. Democrates, que Burmeister le incluye por poseer la misma clase de quijadas, solo ! APUNTES ENTOMOLÓJICOS admite en ella al j. Oryctomorphus; a cuyos í da una cabeza con un tubérculo frontal, un prótorax escarvado adelante — sin ver que las $ presentan también estos caracteres casi en tan alto grado — i unas antenas de lo artículos, cuya masa da como ir es grande et tres large chez les $ — lo que es exajerado, por ser las diferencias de las lonjitudes, tanto del funículo como de las lami- nillas, solo de 25 al 40^ a favor de este sexo. — I concluye agre- gando: , de cuyos caracteres, el primero es en parte inexacto, i los otros fuera de lugar por pertenecer también a otros Dinástidos. J. ORYCTOMORPHUS [G, uertn) Hemos dicho que fué Guérin el que creó este jénero en 1830; pero, por no tener a mi alcance el testo del diagnóstico que dio de él, solo podré hablar de lo que dicen a este respecto: Bur- meister en 1847 {Handb. V. p.jo), Solier en 1851 {in Gay. Zool. V. p. 80) i Lacordaire en 1856 [Genera. III. p. 424). I aun citaré de estos autores solamente las palabras que se hallaren en desa- cuerdo con los caracteres que doi en seguida para este jénero, los cuales resultan de un examen minucioso. La barba es evidentemente soldada con un sosten cuadran- gular, que pertenece al marco bucal i separa las bases de las quijadas; pero cuya línea sutural es casi siempre borrada. La forma de la barba es la de un hierro de lanza, un poco mas ancho que el sosten antes de alcanzarlo, i con el ápice puntiagudo; lleva una ancha depresión canaliforme lonjitudinal a veces poco visible, i unos largos pelos gruesos i tiesos, de los cuales carece el sosten. La lengüeta, córnea, mui pequeña, truncada 'o formando un ángulo mui obtuso en su ápice, está pegada en la parte apical interna de la barba, la cual la cubre i la oculta completamente: P. GERMAIN disposición notable, que se presenta también en la agrupación de los Torocerástidos, i en un insecto descrito por Philippi bajo el nombre de Oryctes Landbecki, i por Fairmaire bajo el de Phy- llognathus Paulseni; pero que no pertenece a la subfamilia de los Dinástidos, sino a la sección de los Orfnidos, i ha de servir de tipo para un jénero nuevo. Estos dos órganos — la barba i la lengüeta — parecen soldados en su estremo ápice; pero luego se apartan de modo a produ- cirse entre ellos una cavidad lateral, en el fondo de la cual el artículo I de sus palpos está inserto i dispone ademas del espa- cio necesario para moverse. Sus palpos son macizos, de una cuarta parte mas o menos mas largos que la barba, i dirijidos oblicuamente hacia adelante. Los artículos i, 2 son iguales de forma i tamaño; pero el 3 es abultado, oblongo, mas ancho que ellos, tan largo como ambos juntos, i con un leve truncamiento en su ápice. Los entomólogos citados mas arriba no parecen haberse dado cuenta cabal de la forma i disposición de estos órganos. Así, pues, Burmeister, cuando dice: labio largo i angosto, parte de la lengua apenas 7narcada en su base se espresa de un modo am- biguo que no indica lo que hai; Lacordaire, mas exacto, dice: mentón petit, ogival, la partie ligulaire a peine distincte, obtuse en avant, i Solier, que vio mejor lo que se refiere a la lengüeta, es, sin embargo, inexacto cuando dice: mentum ovatmn, ápice integrum aut leviter truncatum. De cada lado del sosten de la barba, halla su colocación una pieza córnea, con figura de esferoide irregular levemente com- primido en el sentido lonjitudinal, i que está cubierta de tubercu- lillos ásperos [maculicollis, Icevipennis) o de cerditas cortas, anchas i afirladas a manera de puñales [bimaculatus) mezcladas con pe- lillos finos, tortuosos i embrollados. Estos esferoides sirven de base a las dos piezas lonjitudinales que constituyen el cuerpo de las quijadas, i, de las cuales, la esterna sostiene el palpo, mien- tras que la interna termina con el lóbulo. Este último es pequeño, corto i con forma de un triángulo, cuyo ápice es redondeado i armado de varias cerdas rectas dirijidas hacia adelante; pero este lóbulo es mui visible, i de ninguna manera h peine distinct [Lacor- APUNTES ENT0M0LÓJIC03 daire)\ ni tampoco confortna de tubérculo {Burmeister)\ i menos aun se puede decir de él que es nulo o casi nulo [Solier), En cuanto al palpOy es robusto i dos veces tan largo como la parte del cuerpo de la quijada que lo sostiene; el artículo i es el mas angosto, pero es mas o menos de igual lonjitud que 3; el 2 es levemente obcónico, de igual anchura que 3, pero dos veces tan largo; el 4 es oblongo de un sétimo mas ancho que 2 i 3, i mas o menos tan largo como los tres primeros juntos. Las mandíbulas tienen una forma escepcional i anormal que ha sido causa de mucha confusión en lo que los entomólogos dijeron de ellas. Su mitad anterior está mas o menos atenuada hacia el ápice, i siempre entera; pero, en lugar de estar arqueada hacia adentro, como es costumbre, lo está hacia arriba a modo de colmillo de jabalí. Su parte interna lleva en la base una man- cha de corta pubescencia; i mas adelante, es decir frente al labro, presenta un diente cónico mas o menos agudo i desarrollado, pero constante. Es, pues, el lado interno — i no «el esternón-) {So- lier) — que lleva el diente; por lo cual las mandíbulas no están nunca [Solier)\ i, en cuanto a lo demás: que las mandíbulas son «-finamente acuminadas o redondeadas i> [Burmeister] o «tantot acuminées et retroussées, tantot arrondies au bout et presque planess) [Lacordaire), son datos que, por su vaguedad i su poca exactitud, quedan sin valor característico. El labro está colocado debajo de la caperuza; pero, por ser mui levantada, la parte anterior de esta última lo deja perfecta- mente a la vista. Es córneo, pequeño i mui trasversal, con su borde anterior anguloso en el medio. Los ojos son grandes i mui finamente granulados. La cabeza lleva entre ellos un tubérculo cónico de igual impor- tancia en ambos sexos — en oposición con lo que dice Lacordaire itete tuberculée chez les males i> — pero que, según las especies, está situado mas adelante o mas atrás. La frente i la caperuza no llevan sino mui accidentalmente, una huella aun mui leve de su- tura; pero el espacio que ocupan sufre, según las especies, varia- ciones poco importantes pero numerosas, que son preciosas para caracterizarlas: él está fuertemente atenuado hacia adelante i triangular, con los costados rectos, o lobulados encima de la raiz P. GERMAIN de las antenas, i enderezados mas o menos después para formar una corta parte rectangular; cuyo ápice está truncado, levemente sinuado, o fuertemente bilobulado, i levantado hasta igualar a veces la estremidad de las mandíbulas, i de manera a formar vn ángulo mas o menos recto con la parte que precede. Esta — es decir el espacio comprendido entre el tubérculo frontal i el ápice de la caperuza — es, también según la especie, o aplanada, o notablemente cóncava. Las antenas son mas desarrolladas en el ^ que en la $ , i son compuestas de I O artículos: el i, que es el mayor, está con for- ma de una masa escéntrica; pero la dilatación apical se produce del lado de las laminillas, es decir del lado interno i no del es- terno: como Lacordaire lo da a comprender, cuando dice Los artículos 2-5 son los mas an- gostos i cilindricos; pero el 2 es dos veces tan largo como cada uno de los tres siguientes; los cuales son iguales i mas o menos tan largos como anchos. Los 6 i 7 son mas trasversales, dilata- dos en su parte interna i levemente cupuliformes. Los tres últi- mos están dilatados en su parte interna, o mas bien anterior, en una larga hojuela o laminilla mas o menos aplanada. En cuanto a las diferencias sexuales que las antenas presentan, los tres entomólogos que cito se espresan del modo siguiente: Burmeister: «.La maza está en el t como el doble que en la Q.> Lacordaire: «Massue tres grande et tres lar ge chez les $\ ayant, par sa grandeur et sa forme, beaucoup d analogie avec celles de qzielques Melolonthides du groupe des Macrophylli- des-ñ ... «Massue allongée et lar ge chez les ^, de moitié plus pe- tite chez les $.» Solier: la lonjitud (3.») del funículo del t da el 75 % de la (4.») de la segunda laminilla, i la anchura (1.07) de esta última da el 27 ^é de su lonjitud; pero, en la % la lonjitud (2.2) del funículo da el 91X de la (2.4) de la segunda laminilla, i la anchura (0.7) de ésta el 2996 de su lonjitud. Mientras que de un sexo al otro, las proporciones son las siguientes: la lonjitud del funículo de la % da el 73 % de la del funículo del í ; i la lonjitud de su segunda laminilla el 60^ de la del í , i su anchura el 65 ^ . En una pareja del maailicollis de igual lonjitud (12 m. m.]^ estas proporciones sufren algunas modificaciones: así, en el í , la lonjitud (1.9) del funículo da el 76% de la (2.5) de la laminilla, i la anchura (0.78) de ésta el 31X de su lonjitud; pero en la ¡^ , la lonjitud {1.5) del' funículo da el 115X de la (1.3) de la lami- nilla — es decir que es mayor que ella, — i su anchura (0.6) el 46X de su lonjitud; mientras que el funículo de la $ da el 79^ de la del funículo del í; i la lonjitud de su laminilla el ^2% déla del í . e Como se ve, aun teniendo en cuenta las variaciones individua- les i los leves errores inseparables de tal medición, las propor- ciones que resultan de los guarismos precedentes no tienen la importancia indicada por estos sabios. En la garganta, o parte inferior de la cabeza situada entre los ojos, se nota una fuerte dilatación lonjitudinal; la cual es saHente i angosta, arqueada en el sentido de la lonjitud i mui redondea- da en el trasversal. Esta saUda se halla metida en un seno de la parte anterior del prosternon, que, a modo de babera, la abraza exactamente: lo que permite a la cabeza goznear verticalmente con una fuerza segura i completa, ya que todo movimiento hori- zontal queda al mismo tiempo impedido. En los insectos, cuya cabeza portadora de un cuerno está por esto mismo encargada de cavar, como por ejemplo en los Dinástidos, esta disposición es írecuente; pero me ha parecido oportuno hacerla notar aquí. En cuanto 2X protórax, la diagnóstica del jénero, que Gay hace 10 P. GERMAIN figurar en su obra, es completamente muda a su respecto. Solo, en las descripciones de las dos especies que cita [bimaculatus i maculicollis), dice para la primera: «dorso del prótorax ahiecado en medio i en su mitad anterior',-» i parala segunda: <í dorso del prótorax con una depresión anterior i me diana-» . Datos de una completa inutilidad para dar una idea de la forma i de las pro- porciones de esta parte del cuerpo. Lacordaire, en su Genera, es mas esplicativo, pues dice: Pro- tliorax fortement transversal, arrcndi sur les cotes, faibletnent bi- sinué a la base, a peine échancré en avant, tres convexe, avec une large dépression '¡nediane en avant. » I Burmeister, mas completo aun, dice: a. Pronoto trasver sal- mente trapezoideo, mucho mas ancho que largo, fuertemente re- dondeado en los lados, mui combado, deprimido adelante i en el medio, siendo esta depresión mas marcada en el $ que enla% . » En cuanto a mí, diré lo siguiente: El protórax es trasversal; el borde anterior presenta una escotadura, en la cual la cabeza se halla colocada; la base es anchamente lobulada sobre el escu- do, i con un ancho pero mui leve seno en cada lado; los costa- dos describen una curva variable, no solamente según las espe- cies sino también a veces según los sexos i aun según los individuos; los ángulos anteriores son rectos o levemente obtusos pero siempre puntiagudos; los posteriores, mucho mas separa- dos, son mas o menos redondeados; el dorso es mui convexo, o aun jiboso, con un suave hundimiento cóncavo, que es triangular, i cuya base corresponde al borde anterior, mientras que el ápice llega mas o menos al medio de la lonjitud: la importancia de esta depresión, aunque parezca siempre mayor en el í , varía se- gún las especies i aun según los individuos. La estrema i paulatina variabilidad de todos estos caracteres hace mui difícil indicar con exactitud los estremos entre los cua- les se quedan encerrados; por esto, i con el fin de proporcionar una base al espíritu, doi aquí las medidas del protórax en el par de o. biinaculatus de 17 ™. m. de lonjitud que me han servido de tipos. APUNTES ENTOMOLOJICOS II Distancia de los ángulos anteriores entre SÍ 4.75 4.50 Profundidad (o flecha) de la escotadura que existe entre ellos i > > 50 Anchura del protórax en el medio de su lonjitud... 10 » 8.50 Distancia de los ángulos posteriores entre sí, to- mándolos en el punto imajinario de encuentro de la continuación de la línea lateral i de la línea basilar 9.50 9.25 Lonjitud del protórax tomada en el medio; es de- cir, del fondo de la escotadura apical al ápice dellóbulo superscutelario 5 > 4.75 Resulta de estos guarismos que la mayor anchura está en el medio en los ^, i en la base en las ?, i que es doble de la lon- jitud central; pero, si es casi siempre así, no lo es siempre; i el hecho de ver esta disposición pasar poco a poco del uno al otro sexo, invalida fuertemente su valor característico. Sin embargo, a pesar de esta inconstancia, es probable que cuando Lacordaire dijo del prótorax: arvondi sur les cotes, era un ejemplar ^ que tenia en mano; lo mismo que Burmeister, cuando dijo: fuerte- mente redondeado en los lados; pero que, cuando dijo trasversal- mente trapezoídeo, era una ^. En cuanto a la depresión anterior del protórax, este último entomólogo ha tenido razón de decir que es mas notable en el ^; pero, por lo que he dicho anteriormente de la variabilidad de este carácter, no se puede decir nada de absoluto a su respecto; i sus palabras prueban únicamente, que entonces tenia en mano una pareja que presentaba las condiciones mas frecuentes. Respecto al escudo, los tres entomólogos que cito dicen lo siguiente: " =Solier: Escudo en triángulo equilateral. = Burmeister: Escudo corto, anchamente triangular, = Lacordaire: Ecusson en triangle subrectiligne. A lo cual, por mayor claridad i exactitud, agregaré los datos siguientes, sacados de los ejemplares que he tomado por tipos. 12 P. GERMAIN La lonjitud del escudo da los dos tercios de su anchura; i le falta poco a ésta para representar la tercera parte de la anchura de los élitros, al nivel de su base. En cuanto a los élitros: ^Solier no habla de su forma. = Lacordaire dice: courtes, subovales. =Burmeister los da como convexos hacia atrás, algo ensan- chados, i conjuntamente redondeados. Como para el escudo, por mayor claridad i exactitud, daré los datos siguientes, igualmente proporcionados por los tipos: Anchura frente al ápice del escuifio: 10.5. Anchura en el tercio apical: 11.5. Lonjitud en la línea sutural: 12.5. Por otra parte, Burmeister no es mui exacto cuando las dice conjuntamente redondeadas. Pues, si es cierto que el ángulo sutural no es redondeado, lo es también que es levemente obtuso; resultando de esto, que el ápice de cada élitro describe una ancha curva que le es propia; i que el medio de ésta es mas distante de la base que dicho ángulo. En cuanto a lo que Burmeister dice del pijidio: que es mui con- vexo en el ^ i bastante plano en la ? , es un error completo. La (Convexidad en esta parte no sigue lei ninguna; i, si Burmeister ha visto pijidios dispuestos como él dice, veo también que, si a veces los hai así, los hai con mas frecuencia del modo contrario. Lacordaire es mas exacto cuando dice: pygidiwn transversal, assez convexe et vertical; su lonjitud da el 50 por ciento de su anchura. Los segmentos pectorales están cubiertos de un largo i espeso vello, mas ralo en las patas i sobre todo en el abdomen. Las ancas anteriores son fuertemente trasversales, aplanadas i enterradas en su parte esterna, i contiguas en su parte interna, que es cónica i saliente. Y\. prosternan queda pues reducido entre ellas a un diafragma mui angosto i enterrado, cuyas extremida- des son levemente salientes i triangulares: de éstas, la apical forma la babera que envuelve el rodete lonjitudinal de la gar- ganta, mientras que la basilar presenta la forma de una placa APUNTES ENTOMOLOJICOS 1 3 vertical casi semicircular. Pero, a este respecto, me estraña mucho que Burmeister diga: el prosternan tiene detras de las caderas una corta espina; i Lacordaire; Prosternan vmni d'une faible saillie post-coxale. Esta última i sobre todo la corta espina vista por Burmeister son cosas cuya existencia niego por com- pleto. En cuanto a la pieza [epiniero) que cierra la cavidad cotiloídea posteriormente, aunque su estremidad interna alcance al proster- nen hasta descansar sobre la cara interior de la placa vertical basi- lar, no está soldada con ella. Las ancas intermediarias^on brevemente oblongas, oblicuas i enterradas; pero, aunque el mésasternon sea mui angosto entre ellas, no son contiguas. Ahora que toca hablar de las patas, principiaré por decir, que es la parte en cuyo estudio los entomólogos que cito, con escep- cion tal vez de Burmeister, parecen haber gastado menos aten- ción, i por esto haber incurrido en mas inexactitudes e insufi- ciencias. Por esto, voi primero a indicar las particularidades que presentan un valor característico evidente. Las críticas vendrán después. Pero, como se ha hablado bastante de las proporcio- nes de diversas piezas délas patas, voi, antes de todo, a presentar un cuadro en el cual figuran las medidas, mui cuidadosamente tomadas, de los fémures, de las tibias i de los tarsos en cada sexo de las dos especies descritas por Guérin; no para buscar en sus proporciones relativas caracteres de algún valor, sino para probar que no hai que pedírselos; advirtiendo que al medir estas lonjitudes, descarto los trocartteres, i los ganchos tarsales cuya movilidad podria ser causa de inexactitudes; i que, por anchura, doi la mayor. 14 P. GERMAIN fémur tibia * (tarso pata tot fémur tibia... O <^tarso . pata tot fémur tibia ^ o dijeron de este jénero para señalar no las omisiones, sino sok\niente las inexactitudes que podrían engañar a éstos que los tom.'^ren por guía, hallamos lo siguiente: 1 6 P. GERMAIN Solier dice: « Ganchos tar sales provistos cerca de la base de un grueso diente divaricado: carácter por el cual este j enero no puede confundirse con ningún otro-». Hablando así, da a comprender que los veinticuatro ganchos de cada pareja llevan todos el tal diente; mientras que existe solamente en dos, a lo cual agregaré que este diente no está <í div aricado •>•>, sino inferior i perpendicu- lar al cuerpo del gancho. Lacordaire cuando dice: <íPattes robus tes, tridentées, les deux dents terminales raprochces » , se olvida esplicar que esto es sola- mente el propio de las tibias anteriores. Es también inexacto cuando dice: i-les autres carencesi>. No es de las patas, sino de las tibias, que entiende hablar; i, por otra parte, las tales care- nas no existen, sino que unas asperezas, a modo de dientes espi- niformes mui irregularmente esparcidas, se agrupan a veges en número de dos a cinco para formar sobre el filo esterno de las tibias una o dos hileras cortas i oblicuas, que tienen una remota semejanza con las carenas agudas i trasversales frecuentes en las tibias intermediarias i posteriores de varias especies de esta subfamilia; pero que, aquí, no pueden llamarse así. Dice tam- bién: « CrocJiets des tar se s anterieurs ayant V exteryíe niuni en des- sous d'une tres forte dejzt mediane sub-verticale.-» 1.° Se olvida decir que este diente es propio solamente de los machos. 2.° Es el gancho interno que lo lleva i no el esterno. Aquí necesito decir dos palabras esplicativas: En el estado de ninfa, un insecto tiene sus seis patas aplica- das lonjitudinalmente contra la parte inferior del cuerpo, i los tarsos quedan dirijidos mas o menos hacia su estremidad poste- rior; pero, tan luego como tiene lugar su última metamorfosis i llega al estado perfecto, esta disposición cambia con motivo de la misión que, durante el curso de esta última evolución, corres- ponde a cada par de patas. Entonces el par intermediario i el posterior quedan en la mis- ma posición que durante el estado de ninfa, es decir, dirijidos j hacia atrás; por tener a su cargo el empujar al cuerpo hácL-^ij adelante durante la locomoción, o impedir todo movimiento Q^l retroceso. Pero es mui diferente para el par de patas anteric-^^^^; | pues éstas, ademas de servir para tirar al cuerpo hacia ade^^ntej APUNTES ENTOAfOLOJICOS I 7 cuando el insecto quiere caminar, le sirve de armas para ofender o defenderse, para apoderarse de sus alimentos, para escarbar, i sobre todo para sujetar a la hembra durante la copulación. Por esto, estas patas, en lugar de estar dirijidas hacia atrás, como en el estado de ninfa, lo están hacia adelante. De esta modifica- ción en el trabajo que les está impuesto resulta para ellas una situación algo anormal, que puede dar lugar a equívocos, i que es bueno considerar. Cuando, como v. g. en numerosos Rutelidos, uno de los gan- chos tarsales es bífido, este carácter es visible en el insecto al estado de ninfa, i se manifiesta sobre el gancho, que, por la po- sición de las patas en este estado, resulta para todos ser el ex- terno. Pero el dia de la última metamorfosis, las patas anterio- res, que estaban hasta entonces dirijidas hacia atrás, pasan a serlo hacia adelante; i entonces, en virtud de este cambio de dirección, no es mas el gancho externo que es bífido, sino el interno. Parece algo inadmisible que el cambio de posición de un miembro, ocurrido a consecuencia de una metamorfosis, tenga por resultado que lo llamado esterno antes pase a llamarse in- terno después. I, sin embargo, no lo es menos que se siga llamando esterno lo que ha pasado a ocupar una ' posición interna, únicamente porque era calificado así durante el estado de feto: es decir, cuando no se le habia pedido aun los servicios que estaba llama- i do a prestar en estado perfecto. Entrego a otros el fallo definitivo de esta cuestión; pues en cuanto a mí, seguiré describiendo lo qne se ve en el insecto completamente terminado. Ij Lacordaire ha sido inexacto cuando ha dicho: «jambes posté- rieures non élargies-». La tibia sufre siempre en su ápice una ¡ dilatación que la hace mas o menos triangular. Daré para cada especie las proporciones de este triángulo. En cuanto a Burmei.ster: las patas, que parecieron ^robiistes^ a Lacordaire, a él le parecen <í. bastante largas, sobre todo los tar- sos». I, por mi cuenta, confieso ignorar cuáles son las condicio- nes exactas i claramente definidas que dan a unas patas el dere- 2 a. !;^ 1 8 P. GERMAIN cho de llevar estos calificativos. Por otra parte, es víctima de un error cuando pretende que <ílos tarsos so?i algo mas largos en el $ que en la ^ : el cuadro que he presentado indica la incons tancia de esta proporción. O. BIMACULATUS (Guérin) Syn. Variegatus (Guérin) Pidus (Water h) Piceus aut píceo- castaneus, supra glaber ac nitidus. Capite dense sed paruní grosse piinctato-ruguloso; tubérculo frontali an- tico; clypeo cojtcavo, ápice breviter bilobato et valde reflexo^ lateri- bus in medio-rotundatim aut subangulatim plus minusve lobatis. Prothoracis disco punctis umbilicatis^ antice majotibus ac densio- ribus, laxe impresso. Scutello Icevigato. Elytris punctis adspersis inordinate impressis; ut? oque viitis Icevigatis duabus punctis unise- riatis cinctis notato; apud mares, scepiús maculis fulvis valde varié- gatis, aliquando macula única prope scutellumpictis, rarissime fere ojuninó fulvis; apud /cerninas , scepiús macula única rotundata prope scutellum signatis, aliquando maculis fulvis irf egularibus i plus minusve pictis, rarissime omninó piceis. Angulis stituralibui leviter acute-obtusis. Long. 21.5— 13.0; lat. 13.5—8.5. ^ ! Este insecto es común en todo Chile, donde su larva vive en|( varios árboles: Quillaja saponaria, Fagus procera, d^ nigra, í/*^'! Dombeyi, etc. Encima es glabro i de un brillo notable. Su color |i¡ jeneral es de un negro de pez o un castaño oscuro; pero man-» chas, no «anaranjadas» como dice Solier (in Gay), sino de un,j rubio aleonado, cubren los élitros de un modo tan sumamentelj variable, que entre mas de 50 ^ con otras tantas % que tengc'/' a la vista, he podido hallar 25 ejemplares, en los cuales esta variaciones recorren una escala tan gradual, que no haidoi''^ exactamente iguales. De lo cual resulta que no se puede estabWr' cer variedades, porque cada variación tendría derecho a esíjl APUNTES ENTOMOLOJICOS 1 9 nombre. Ellas cambian notablemente según el sexo; lo que hace necesario estudiarlas en cada uno separadamente; i, por mas claridad i mas facilidad para indicar su marcha progresiva, ad- mitiré que el leonado es el color fundamental de los élitros. Es entre los machos que este matiz es mas jeneral, pero no he visto ningún ejemplar libre de toda mancha negra. La primera de éstas que aparece es una línea angosta, que sale del callo humeral i se dirije sobre el ángulo apical sin alcanzarlo al prin- cipio: veo dos o tres ejemplares en este caso. Después se mues- tra otra línea, que sale también del callo humeral i se dirije sobre la sutura, alargándose gradualmente hasta alcanzarla en el medio de su lonjitud. Luego después aparece, entre este último punto i el ángulo sutural, una mancha común cuadrada i de tamaño mui variable, cuya presencia provoca al principio la desapari- ción gradual de la segunda línea. Pero luego ésta vuelve a apa- recer, i entonces aparece también una lista que cubre el borde marjinal. De aquí para adelante todas estas manchas negras toman, juntas o separadamente, mas o menos espansion, i for- man una infinidad de dibujos en los cuales, ora el negro, ora el leonado se disputan el terreno. Son estas diversas combinacio- nes que aparecen en la mayor parte de los élitros de los machos; hasta que el matiz negro llegue a dominar, dejando del leonado solo una mancha redonda en el ángulo escutelar; pero esta dis- posición es mui escasa en los machos, pues veo solamente dos ejemplares que la presentan. En las hembras, es a lo contrario la mas frecuente, pues la noto en mas de las dos terceras partes; lo que conduce a supo- ner que era una hembra, que Guérin tenia en mano cuando llamó a este insecto bimaculatus. En la otra tercera parte, el matiz negro se deja invadir poco a poco por el leonado, hasta llegar, en dos o tres ejemplares, a la combinación que es tan frecuente en los machos; pero veo un solo ejemplar que sea completamente negro. En cuanto al tamaño de esta especie i a sus proporciones, las lonjitudes i las anchuras de los dos tipos estremos figuran en la diagnosis latina; i por ellas se ve que, en el mayor, la anchura da el 620/0 de la lonjitud, i el 67^ en el menor. 20 P. GEHMAIN Cabeza con su parte superior cubierta de una puntuación rugosa, espesa pero mediana; tubérculo frontal colocado un poco adelante, es decir levemente adentro de una línea tanjente al borde anterior de los ojos; la caperuza es cóncava, con su ápice fuertemente arqueado hacia arriba, i brevemente bilobulado en su estremidad; el borde lateral no está levantado, pero lleva en el medio de su lonjitud una dilatación mas o menos anchamente redondeada, o a veces subangulosa i algo mas saliente. El protórax, cuyas proporciones se han dado al hablar de los caracteres jenéricos, tiene sus bordes laterales angostamente ' ribeteados, i su dorso lleva una puntuación sumamente fina, poco espesa i apenas marcada, que está revuelta con otra mucho mayor i mui rala, la cual es umbilicada, mas ancha i menos esparcida en la parte anterior. Su lonjitud central da el ^0"-¿ de su maj^or anchura. El escudo es liso. Los élitros, cuyas proporciones vienen también con los carac- teres jenéricos, tienen su borde lateral con un estrecho ribete semejante al del protórax, i llevan una puntuación sumamente fina i rala mui desparramada, que desaparece casi en medio de otra menos apartada i tres o cuatro veces mas gruesa, de la cual una parte está dispersa, mientras que la otra forma sobre cada élitro cinco series lonjitudinales: la una situada a poca dis- tancia de la sutura; i las otras repartidas en dos pares, cada una de las cuales encierra un espacio liso. Los puntos de estas líneas, o series, están apretados, pero algo en desorden, i aun embro- llados en ambas cstremidades. El ángulo sutural es puntiagudo, pero obtuso. Los segmentos abdominales son casi siempre opacos i muí finamente rugosos, i el pijidio lleva una puntuación mui fina i rala. En el ^ , la anchura apical de la tibia da los 2.28 de la basilar, i los 0.38 de la lonjitud. En la $ , la anchura apical de la tibia da los 2.5 1 de la basilar, i los 0.43 de la lonjitud. APUNTES ENTOMOLO.IICOS 21 O. Maculicollis [Gucrin) Syn. // $ morio [Burmeister) ^ $ : Supra glaber, infra puhesccns. C a pite nigro, dense ru- goso; clypeo plúJiato, laterilnis obligue rectis, leviter rejlcxis, ápice fortiter reflexo, sccpc rede triincato mit in medio vix angiilatiín siruiato; iidierculo frojitali postico. Prothorace latitudine longitu- dinem tertia parte superante; lateribus arigustissime inarginatis, 1)1 medio ¿ate siibangulativi rotunda ti s, in dimidio antico, ob/iquis, in dimidio postico feres parallelis; basi in medio late sub lobato; angulis posticis fere obtusis et leviter rotundatis; tergo punctis umbilicatis postice laxioribus parum dense impresso; depressione antica brevi parumque profunda. Elytroruvi latitudine longitudinem tn tcrtw apicali fere cequante; tergo punctis niinutissiniis laxissi- me et punctis majoribus subseriatis plus minusve profunde im- presso. Tibiís posticis longitudÍ7ielatitudinemapicalem bis cequante. $ : Supra rufo-testaceus, plus minusve iñgro variegatus, rarissi- me omninó niger; subtus albido pubescens, 7tiger; prosterno, coxis anticis.femoribus tibüsque fulvo variegatis, aíit rarissinie omninó nigris. Capite antice in medio subrufescente; antennar7im clava scepiús fulva. Prothoracis tergo maculis subnigris sex picto: dua- bus ad latera sitis, alteris 4. dorsalibus aliquando utrinque longi- .■ trorsum conjunctis. Scutello obscure limbato. rarius omninó nigro. Elytris vittis obliquis nigrescentibus díiabus. ut in o. bimaculato, aliquaiido longitrorsum utroque picto; aut nigris cum basi rufa; rariíis omninó nigris; Striis punctatis 10 impressis: 4. aut S pri- mis rectis profundioribus; alteris plus mimisve confluentibus , aut interruptis, et in medio confuse plicatis; margine suturali interva- l lis que 4. primis in inedia valde convexis et Icevigatis; /.o ad basim latiere et subseriatim punctato. $ : Corpore pubeque omninó nigris; prothorace rarissime rifo- signato. Elytris, opacis punctis majoribus 10 seriatis, ad latera, ininorilms, plus minusve confusis gradatimque litturatis, im- 22 P. GERMAIN pressis; seriebus ¿j. vel ¿ priniis aliquandó in strüs angustis siiis, Ínter stitüs complanatis . Long. 15.11; lat. g.ii — long. g.§\ lat. 6.3. Esta especie tiene una área de dispersión que se estiende desde la Araucanía setentrional hasta el Perú meridional, según me han asegurado: vasta rejion donde no parece escasa. Ella se distingue de la anterior, no solamente por su menor tamaño i sus bruscas variaciones, sino aun por las notables diferencias que presentan los sexos: cuestión, ésta, en la cual mi opinión quedó largo tiempo vacilante; hasta que por fin, a pesar de no haber presenciado nunca la cópula, datos venidos de entomólo- gos cuya palabra merece entera fe me hayan convencido, de que se estaba aquí en presencia de otro ejemplo de las estrañas dife- rencias sexuales, con las cuales la Fauna entomolójica chilena suele sorprender al observador. Por esto, me veo en la necesidad de señalar primero los carac- teres propios a ambos sexos, i después los de cada uno. En cuanto al O. niorio de Burmeister, es, con toda evidencia, una hembra del maciilicollis que este sabio tenia en mano cuando lo describió; pues la descripción que da de aquel conviene tan perfectamente a esta última, que no puede haber duda a este respecto. Sin embargo, los dos caracteres que distinguen al jénero Oryctomorphus siendo ambos propios del macho — la clava antenaria i el gancho interno de los tarsos anteriores — no deja de ser estraño que este entomólogo haya colocado su espe- cie en este jénero, cuando, por haber sido establecida sobre una hembra, carecía justamente de lo que era necesario para justifi- car esta determinación. Z ? : Este insecto es glabro por encima i pubescente por de- bajo; i, en cuanto a las proporciones de su cuerpo, su anchura tomada en el tercio apical de los élitros parece dar constante- mente el 60X de su lonjitud, tomada del fondo de la escotadura anterior del protórax hasta el ángulo sutural de los élitros. La cabeza tiene su parte superior densamente, pero mediana- mente, rugosa; la caperuza es aplanada; sus costados tienen la parte oblicua recta, o a veces subcóncava, i con el borde apenas .e APUNTES ENTOMOLÓJICOS 23 levantado; su ápice es fuertemente alzado, i tiene jeneralmente su estremidad truncada i recta, o algunas veces con un mui leve seno anguloso en medio del truncamiento: siendo Solier (in Gay) completamente inexacto, cuando lo dice excavato et bilobato, caperuza ahuecada en un grande hoyuelo por delante de los ojos, con el borde anterior bilobulado. El tubérculo frontal está colocado casi enteramente adelante de una línea tanjente al borde poste- rior de los ojos. El prótorax es menos trasversal que en la especie precedente: pues, su lonjitud da el 6o/b de su mayor anchura; mientras que en aquella da el 5oX- Los costados tienen su borde mui angos- tamente ribeteados, i con motivo de una dilatación obtusamente angulosa de su medio, son oblicuos en su mitad anterior i casi paralelos en la posterior; la base es brevemente i anchamente lobulada, i se endereza levemente hacia los ángulos; los cuales son levemente obtusos i redondeados. El dorso lleva, como en la especie anterior, una puntuación sumamente fina, poco densa i apenas marcada, revuelta con otra mucho mayor i umbilicada, menor i rala en la parte central de la base; pero agrupada en la parte apical de la depresión lonjitudinal, i en dos o tres peque- ñas impresiones foveiformes que aparecen con frecuencia en la parte antero-esterna; aquella es poco- profunda, no, o apenas ensanchada adelante, i alcanza solamente al medio de la lonjitud central. La anchura de los élitros, tomada en el tercio apical, es del 5 al 6^ mayor que frente al ápice del escudo, i le falta en jeneral mui poco (2^0) para igualar a la lonjitud, tomada en la sutura. Como en la especie anterior, el dorso tiene su borde marjinal finamente ribeteado; i lleva unos puntitos mui finos, mui espar- cidos, pero profundos, que desaparecen casi en medio de otros puntos mucho mayores dispuestos por series lonjitudinales mas o menos regulares o embrolladas. Klpijidio, siempre mate, lleva una puntuación rugosa fina i apretada, que desaparece a veces en la parte apical, para dejar a la vista solamente unos puntitos apartados. Las tibias posteriores son notablemente triangulares, sobre todo en la Q ; como lo demuestran los guarismos siguientes; 24 P. GEEMAIN En el i, la anchura apical iguala los 2.52 de la basilar, i los 0.42 de la lonjitud. En la Q , la anchura apical iguala los 3.12 de la basilar, i los 0.51 de la lonjitud. $ : los ejemplares de este sexo son, encima, de un rojo-testáceo mas o menos variado de negro; mientras, que debajo llevan una pubescencia blanquizca; i son negros, con los episternones ¿)ro- torácicos, las ancas anteriores, los dos tercios lonjitudinales externos de los fémures i la parte central de las tibias de un tes- táceo rojizo. Pero sucede, aunque raras veces, que este matiz, o invade casi ent-eramente al insecto, aun las patas, el abdomen, el pijidio, etc.; o desaparece gradualmente hasta dejarlo comple- tamente negro. La cabeza es vagamente rojiza en medio de la parte aplanada anterior, i la masa de las antenas es jeneralmente leonada. El prótorax lleva casi siempre seis manchas negruzcas vaga- mente redondeadas: de las cuales, una está de cada lado sobre la dilatación angulosa del borde lateral; mientras que, de las otras cuatro que ocupan el n^edio del dorso, dos llegan al borde basilar i dos no alcanzan al apical; pero, si, como lo dije, estas manchas pueden desaparecer por completo, sucede otras veces que de cada lado la anterior i la posterior se unen, i que entonces el dorso del prótorax lleva tres anchas vetas rojas lonjitudinales: una recta en el medio, i en cada lado una arqueada que va del ángulo basilar al apical. El escudo es con mas frecuencia leonado marjinado de oscuro. Cuando los élitros están completamente testáceos, el matiz negro hace su aparición como en la especie precedente, es decir, por medio de dos vetas oblicuas: una que va del callo humeral al ángulo sutural, i la otra que sale del mismo punto i llega mas o menos al medio de la sutura; después, este matiz se oscurece mas i mas, e invade el élitro, hasta dejar solamente una angosta parte basilar ocupada por el matiz' primitivo, i luego cubrirlo completamente. Cada élitro lleva diez estrías puntuadas, que no es siempre mui fácil contar; porque, si las cuatro o cinco prime- ras son, con excepción de sus estremos, mui profundas, rectas i con una puntuación pequeña i apagada; las otras son mas super- APUNTES ENTOMOLÓJICOS 2^ ficiales, i con una gruesa puntuación que las hace parecer mas bien a líneas de puntos: las cuales son ademas confusamente confluyentes i mezcladas con pliegues trasversales, que aumen- tan el desorden que reina entre ellas. Con excepción de sus es- tremidades, el márjen sutural i los tres o cuatro primeros inter- valos entre las estrías son mui convexos i lisos, notándose algunos puntos dispersos solamente en la parte esterna del 3.° i en el ensanche notable que presenta el primero al llegar a la baáe. % : este sexo difiere a primera vista del otro por estar siempre, tanto los tegumentos como su pubescencia, de un negro profun- do; percibiéndose mui raras veces una pinta testácea en el medio del dorso del prótorax. Ademas los élitros son opacos; i su pun- tuación mayor forma diez series con los intervalos siempre apla- nados, i cuyas laterales son mas o menos confusas, embrolladas u obliteradas: lo que hace muchas veces su constatación algo difícil. Solo las tres o cuatro series mas aproximadas a la sutura están a veces colocadas en unas estrías superficiales. O. LCEVIPENNIS {inihi) An. U?iiv. Chili, iSjs, ^¡- 397 Syn. •>•> paruinstriatus. Fairm. Rev. Zool., 1856, p. 483 » Fairmairei. Redt. Reise Novara, col. p. ^6. O. maculkolli similliimis; latitudine leviter niajore; corpore suh- tus sccpiüs nigro pubescente; clypeo ápice distincte bilobato; proto- racis tergo fíilvo lojtgitrorsum trivittato; elytris apud Q opacis, striis piinctatis apud $ parum impressis, apud Q vix conspicuis; pygidio Icevigato, laxe punctulaío, basi tenuiter ruguloso, apud $ nítido, differt. Long. 1 4-5 — 70.»; lat. io.>^ — 7.». La primera impresión del entomólogo, al ver a esta especie, es encontrarla mui vecina, sí, del o. maculicollis\ pero eviden- temente distinta. Sin embargo, cuando trata de descubrir los puntos diferenciales que justifican esta opinión, los encuentra luego tan escasos i sobre todo tan pobremente espresados, que 3 a. 26 P. GERMAIN teme hallarse en presencia de una mera variedad; hasta que el hecho de hallarse estas dos especies con frecuencia juntas en los mismos puntos, quita toda sospecha de una variedad jeográfica; i que el otro hecho, de no hallarse pasajes de la una* a la otra, llegue a afianzar definitivamente en su mente la opinión que tuvo al principio. Estos caracteres diferenciales pueden establecerse como sigue; El cuerpo es proporcionalmente mas corto: pues, su anchura queda al rededor del 'jo^/o de su lonjitud; mientras que en el maculicollis queda al rededor del 6o^. Ademas, con rarísimas escepciones, la pubescencia de su parte inferior es mas o menos oscura, El ápice de la caperuza presenta dos lobulillos bien mani- fiestos. El matiz, que, con el negro, ocupa los tegumentos del ^ , es un testáceo mas rojizo: color que, en el dorso del prótorax, se reduce siempre a tres fajas lonjitudinales bastante angostas: una arqueada, que, en cada lado, corre del ángulo apical al basilar; i, en medio, una recta que no alcanza a la base. En el í , los élitros pasan algunas veces del rojo-testáceo al negro, pero nunca gradualmente. En las $, ellas son siempre opacas. En cuanto a las estrías puntuadas, o series de puntos que llevan, ellas son superficiales en los ^, i menos marcadas aun en aquellas. En el í , el pijidio es brillante; pero, en ambos sexos es liso, dejándose ver fácilmente una puntuación fina i rala; la que es densa i rugosa, i que invade al pijidio en la otra especie, queda reducida en ésta a una angosta faja basilar. He hallado a esta especie solamente desde el rio Maipú hasta la Araucanía. APUNTES ENTOMOLÓJICOS ESPLICACION DE LA LÁMINA o. bimaculatus a antena del Z aum. 20 diám. b antena del ^, anchura de la laminilla i.^... » » c antena de la ^ » » d antena de la $ ancluira de la latninill'i IP-, » » e cape)-nsa vista de frente » 40 f labro » » g quijada i palpo maxilar » » h barba lengüeta i palpo labial » » i mandíbula derecha lado esterna » » j mandíbula derecha lado superior » » k tarso anterior derecho del í , lado interno... » 30 1 pata posterior izq7iierda del ^ , lado infe- rior » 5 m pata posterior izquierda de la $ , lado infe- rior » » O. maculicoUis n pata posterior izquierda del ^ , lado infe- rior » > o pata posterior izquierda de la ? , lado in- ferior » » G. Oryclomor'ph.us P Germain del APONES ENTOMOLÚJI POR F». G^EI^MAII^^ DjñwTOS SOBRE EXi JEITEJRO CNEMALOBUS (GUÉRIN) I DESCRIPCIÓN DE US DE SUS ESPECIES HALLADAS EN CHILE POR EL AUTOR (Publicado en los "^nales de la JJniyersidad ") -••«-' [SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA CERVANTES BANDERA, 46 leoí 32,532.— Imp. Cervantes, Bamdera 46. APUNTES ENTOMOLÓJIOOS DATOS SOBRE EL JÉNERO CNEMALOBUS (Guérinj I descripción de las de sus especies halladas en Chile por el autor Los insectos, de los cuales se trata aquí, ademas de tener para nosotros el mérito de ser propios de la América Austral, figuran entre los mas interesantes de la familia de los Carábi- cos, no solo por su tamaño sino también por su forma i sus caracteres. En cuanto al nombre jcnérico que les corresponde, la opinión de los entomólogos presentó durante algún tiempo notables desacuerdos, i cada unoescojia entre: Cnemacanthus, Cnema- lobus, Odontoscelis, Scelodontis i Scaritidea, el que crtia mejor; hasta que Putzcys (Efi¿. Síett. Zeit., iS68.p.j6i) pu- siese fin a esta confusión por medio de una narración exacta de la cuestión, cuyo resumen es lo siguiente: El mas antiguo de estos nomb:es jenéricos es Cnemacan- thus, que fué creado por Gray en 1832 para una especie que pertenecia al j. Promecoderus establecido por Dejean en 1829; resultando de esto que aquella denominación tuvo que desapa- recer por ilegal. P. GERMAIN Pero los caracteres indicados para él por Gray, lo fueron de una manera tan insuficient'\ que Brullé, al describir dos espe- cies chilenas, creyó equivocadamente que le pertenecían, i así lo resucitó. Sin embargo, como no habría sido mora! que un entomólo- go sacase prov. ch'» d-; una equivocación, '"I campo qucló libre ha^ta que, en 1838, Guérin estableciese el j. Cnemalobus para estas dos especies chilenas. En el mismo año, Curiis creó para una de ellas su j, Odón- toscelis, que no sirvió por estar ya ocupado por un Hemípte- ro; i fué reemplazado p^ro solamente en 1839 -por el j. Scelodontis. El j. Scaritidea fué creado por Waterhouse en 1842. El derecho de prioridad no admitiendo favores ilegales, ni sus sentencias apelaci- n, es el nombre dado pcjr Guérit» que ha de ser aceptado. Las especies de este jéncro son bastante parecidas entre sí para que no sea fácil diferencial las a primera vista, o aun des- pués de un examen superficial; i. cuando quise averiguar si al- gunas de las esp'^cies que recojí en territorio chileno hablan sido descritas ya, pude convencerme luego que los enti^mólo- gos no habían redactado sus descripciones de manera a facili- tarme este resultado. A mi modo de vrr, para caracterizar especies que carecen mas o menos de diferencias muí -alientes, se habría de dar un valor muí secundario a estos rt flejos bronceados, azulady, i, con Solier, que el último artículo es ovoideo. Esto podria cuando mas aplicarse a la mutahilis\ pero tanto la proporción del palpo, como la de su último artículo i su forma, varían según las espe- cies, como se verá en sus descripciones. Lacordaire dice del labro, que es ^ i Solier que es << escotado i bilobuladoy> . Este último califi- cativo es de mas; la verdad es que es vertical, que su anchura da un poco mas de cuatro veces su lonjitud, i que presenta un seno que mide mas o menos la tercera parte de su anchura, i la cuarta de su lonjitud. Solier no habla de la cabeza; pero Lacordaire dice: «-tete assez sai liante; cJiaperon demi-circulaire, mcdiocrement rebordé'» . Lo primero es exacto, pero la forma de la caperuza no es siempre semicircular, sino que varía según la especie, i aun a veces se- gún el sexo. En la mutabilis ^ i en X^jiavipes, la parte anterior está comprimida trasversalmente de modo a dejar ver perfecta- mente los ángulos i quitarle toda semejanza con un segmento de círculo. Es inexacto también decir de esta parte que es v-fnédio- P. GERMAIX crement rebordee-» y pues tanto los costados como el ápice son mui adelgazados i levantados oblicuamente; i la anchura de este borde levantado es casi igual, sobre todo en los machos, con la mitad de la parte aplanada del medio. Relativamente a las antenas, la mayor confusión reina entre las aseveraciones de los entomólogos que quisieron darlas a conocer. — Blanchard (1850), al establecer el jen. PhytOloema sobre la viutabilis, les da ocho artículos. — Solier (1851), que solamente conoció esta misma especie, dice de ellas lo siguiente: vAntennce novem-articulatm: articulo i^ clavato; 2.^ et j." transversis, conicis\ ^P valde elongato, subcy- lindrico, sed ad basim cónico; 5.0 brevissiino transverso; ultimis quatiior in clavain foliosam valde dilatatis; articulo 6P niinus quaní scquentes dilaiato.» — «Antenas de nueve artículos: el i.o hinchado en maza; el 2P i el 3.0 un poco mas cortos que anchos i cónicos; el 4.'' notablemente oblongo (sic), cilindrico, pero con la base cónica; el 5.0 mui corto i mui trasversal; los cuatro últi- mos mui dilatados en maza hojosa, el ó." menos que los si- guientes.» — Lacordaire (1856), que también conoció solamente la inu- tabilis, habla de sus antenas de esta manera: 's.Antennes de neiif articles — (Note 2) Blanchard ne Icur en assigne que huit; inais jen vois tres distinctement neuf, coinme Solier. — 1° renjlé au boiit; 2P turbinc; ?, 4. allongés. égaux: ^P de moitié plus court; leiir massuc de quatre articles chcz le niale et de trois che:: la femé lie. » — Philippi (186 i), al describir Xz-flavipes. dice: <íAntennis ar- ticulatis, clava oblonga, scapunt cüquante.y> — L. Redtenbacher (1868), al hablar de las de la misma es- pecie, dice: «Las antenas son de ocho artículos: el 1.° grande, en forma de maza; el 2.° i el 3." pequeños i cortos; 4.° tan largo como los tres precedentes juntos, casi cilindrico, mas grueso en la base que en el ápice; los cuatro últimos están dilatados en largas hojuelas, de las cuales la primera es de ^ mas corto que los sisfuientes.» APUNTES ENTOMOLOJICOS La verdad a este respecto es como sigue: Las antenas tienen ocho artículos. De los cuatro que componen el funículo, el \P es grande, i en forma de maza; el 2P es de la misma forma, pero casi de la mitad mas corto i mas angosto; el 3.0 es oblongo-cilíndrico, apenas del mismo tamaño que el precedente; el 4.0 es grande i variable según el sexo. Los cuatro últimos, movibles entre sí, son dilatados lateral- mente de modo a formar una maza compuesta de cuatro hojue- las, cuyas lonjitudes son variables según la especie i según el sexo. En los machos: el art. 4.° i las hojuelas están cubiertas de una infinidad de pequeños poros ovalados, que sin duda sirven para el olfato i quizas para el oido. El art. 4.0 tiene la forma de un paralelógramo aplanado tan largo como los tres primeros jun- tos; su ángulo basilar interno es libre, i es por el esterno que está articulado con el ángulo apical interno del 3.0 El 5.0 tiene su mitad basilar nodiforme, i la apical sola está dilatada en hojuela; pero ésta es mucho mas corta que las siguientes, o las iguala apenas. Las hojuelas de los art. 6 i 7 son las mas largas, i su lonjitud iguala o aun excede la del funículo entero. En las hembras: hai poros solamente sobre las hojuelas de los tres últimos artículos. El art. 4.0 es oblongo, levemente atenuado en su base, apenas tan largo como el \P, i articulado por su estremidad con la del 3.0 La hojuela del 5.0 es casi nula, pues su lonjitud alcanza a dar a lo mas el |^ o el } de la de las dos siguientes. En cuanto a estas últimas, su lonjitud iguala sola- mente la de los artículos 2-5 juntos. Ahora se puede, con lo que antecede, esplicar la mayor parte de los errores que he señalado. Solier i Lacordáire tomaron por un pequeño artículo trasversal i separado, el nudo basilar del artículo 5. Cuando Solier dice del art. 4.^'; «subcylindrico, sed basim cónico-», él tenia en mano la antena de una f ; i cuando dice: , es evidente que tenia un ^ entre sus manos. Lo mismo demuestra la descripción publicada por L. Redtenbacher, I, efectivamente, los ejempla- res que describió Phillippi fueron traidos por mí en Diciembre de 1854; i también yo fui quien dio a los naturalistas de la No- vara los que se llevaron a Austria en 1859; siendo de notar que entonces yo habia encontrado únicamente a los machos de esta especie (flavipes)\ pues di con las hembras solo en Diciembre de 1899... ¡45 años después! ^ protórax es trasversal en la proporción de 5 a 3; angos- tado en la base i mucho mas en el ápice, en la proporción me- diana también de 5 a 3; quedando los costados con una salida angulosa mas o menos redondeada; borde apical apenas esco- tado, con los ángulos rectos i puntiagudos; base anchamente lobada, con los ángulos basilares obtusos i mas o menos redon- deados según la especie; el dorso es punteado i pubescente de diversos modos, también según la especie. El escudo tiene la forma de un ángulo curvilíneo, liso o pun- tuado, según la especie. Los élitros son algo convexos i obovalados, es decir, que la mayor anchura — la cual está en el tercio apical — da por propor- ción mediana el 83^0 de la lonjitud, medida desde el ángulo su- tural hasta una línea recta imajinaria tanjente al borde anterior de ambos hombros; i que la anchura medida en la altura de la base del escudo da el 85/0' — proporción mediana — de la que se mide en el tercio apical. El ángulo sutural es recto, puntiagudo o mui levemente redondeado. En las tres especies descritas aquí, los élitros llevan un mismo sistema de grabado, el cual con- siste sobre cada élitro en cuatro costillas lonjitudinales lisas i mui angostas: la primera, cuyo borde interno constituye la su- tura misma, es la mayor; i su borde esterno está orillado por una hilera de puntos apretados. Las otras tres están equidistan- tes, con escepcion de la 2.^ cuya base se aparta levemente de la sutural; i de la 4.^, que sale del callo humeral, es paralela al APUNTES ENTOMOLüJICOS pliegue epipleural i un poco mas distante de él que de la 3.* Cada una de estas tres costillas está exactamente encerrada en- tre dos hileras de puntos apretados iguales con la que limita la primera en su parte esterna; pero, según las especies, ellas se borran completamente en el ápice, i se aplanan de tal modo en el dorso que las líneas de puntos solas delatan su existencia. Fuera de esto, el dorso del élitro está cubierto de puntos igua- les a los de las líneas, pero menos apretados, esparcidos i colo- cados solamente entre las costillas. Las patas son de tamaño mediano. Las tibias anteriores lle- van dos fuertes dientes en el 4.0 apical de su parte esterna; las otras son lisas. En las posteriores, el tarso es mas o menos de la misma lonjitud que la tibia i que el fémur; sin presentar nin- guna diferencia sexual en cuanto a la lonjitud. Pero en cuanto a la anchura, el fémur del ^ da solo el 68 % del fémur de la ? , i la anchura apical de su tibia el 8470 de la de la $ . Estas pro- porciones, que son las de dos ejemplares de la imitabilis ^ i $ de igual tamaño (ii.»), sufren tanto en esta como en las otras especies unas mui leves variaciones, que se indicarán en su lugar. Los ganchos tarsales .son arqueados en la mitad apical i llevan en la parte de abajo, cerca de la base, un diente agudo leve- mente arqueado i perpendicular al dorso. El pijidio es casi vertical; el propijidio está en parte descu- bierto; el 5.0 segmento abdominal es casi dos veces ¡tan ancho como cada uno de los otros. Todas las ancas son contiguas. El metasternon está surcado lonjitudinalmente en el medio, pero de ninguna manera «.acuminé en avant-» (Lacordaire). Las tres especies descritas a continuación se diferencian a primera vista por los caracteres siguientes: « Dorso del protórax igualmente cubierto de una gruesa puntuación i de una larga pubescen- cia Herrrnanm. aa Dorso del protórax liso i glabro en el medio. b Élitros de un negro de pez flavipes. lO P. GERMAIN bh Élitros ópalo dorado en la vida, color de paja seca después de la muerte Miitabilis. Ph. Herrmanni inihi Z : Subnitidus^ timbrinus; pectore abdommeque scepius obscu- rioribiis; capitis vértice^ prothoracis dorso scutelloqiie plus mi- nusve obscure fiiliginosis, aliquando subviride-ceneis. Mentó longe piloso, antice angulato ac elévalo; labio ápice utrinque oblique breviter pubescente; palpis labialibus articulo iP eras so ^ cylindrico 2P f ere duplo longiore; 3S* basi extus leviter gibboso, diiítidio antico angustiore.fere cylindrico. Maxillarum lóbulo dentibus 4. vel 3 ápice arinato; palpis articulis 2, 3 cequalibus; 4P anguste oblongo, basi et ápice attenuato, precedentibus duobus junctis paulo breviore. Antennarum clava foliis funículo leviter longioribus, i.^ sequentibus vix breviore. Capite pilis elongatis erectis laxe hirsuto; vértice inordinate fortiter punctato-varioloso, in medio longitrorsum late subcarinato; clypeo dense punctato-retictilato . antice fere perfecte seniicirculari, nigro angustissime cincto. Pro- thorace tergo oimtinó grosse punctato et pube fulva elongata apres- sa cequaliter vestito\ lateribus ad apicem oblique rectis, in dimidio postico valde rotundatis, angulis posticis nullis. Scutello in medio báseos punctato. Elytris sa'pe rugulosis, costis satis elevatis, sed externis ápice fere litturatis. Tarsis tibiisque posticis longitudine oequalibus. Long. II.-»; lat. 7,2. Desde algún tiempo ya el Museo poseia dos ejemplares de esta especie, que por su mal estado no hablan podido estudiarse; cuando, hace poco, se recibió del señor Herrmann tres ejempla- res hallados por él en la Araucanía setentrional. A pesar de que estos cinco individuos sean todos machos, el estado de los últimos permitió^constatar la especie i describirla; APUNTES ENTOMOLOJICOS II i por ser nueva tengo el gusto de dedicarla al intelijente colec- tor que los obsequió. El cuerpo lleva la forma medianamente convexa i brevemente ovalada propia del jénero; es decir que su anchura da el 65 X de su lonjitud. Es levemente brillante por encima i su matiz jeneral es un castaño claro, o mas bien un color de tierra, mas oscuro en el pecho, el abdomen i sobre todo el pijidio; i que llega a negro-fulijinoso, a veces con reflejos bronceado-verdosos en la mitad basilar de la cabeza, el dorso del protórax i la parte central del escudo. La bafba lleva en su base 15020 largos pelos, que pasan a los palpos labiales. Su tercio anterior está atenuado a modo de un triángulo; el cual cubre la lengüeta hasta cerca de su borde anterior, i está elevado encima de ella de modo a dejar de cada lado una profunda cavidad lateral, donde se oculta la inser- ción de los palpos. La lengüeta presenta adelante un seno ancho i poco profundo, que Uevd en cada lado un mechón de pubescencia dirijida obli- cuamente hacia adentro. El artículo i de sus palpos es cilindrico, de igual anchura que el 2, pero dos veces tan largo; el 3 es arqueado hacia adentro, levemente mas largo que los dos pri- meros juntos, pero de igual anchura, es jiboso en la parte antero-esterna de su mitad basilar, mientras que en la otra es casi cilindrico, o apenas atenuado hacia el ápice, que es redon- deado. Las quijadas llevan en su parte esterna 8 a 1 2 largos pelos de la misma naturaleza que los de la barba; el lóbulo es corto, pequeño, terminado solamente por 4 ó 5 dientes i dirijido hacia adentro; mientras que el palpo, inserto en la misma altura, está dirijido hacia afuera. Los artículos 2 i 3 de este último son le- vemente obcónicos i de igual lonjitud; el 4 es apenas mas an- cho, de 1^,^ mas corto que ellos juntos, atenuado en ambas estremidades, i con una anchura (0.3 1) que hace mas o menos la tercera parte de su lonjitud (0.94). Las hojas de la porra son levemente mas largas que el fu- nículo, i con la I. a apenas mas corta que las otras. P. OEKMAIN La cabeza lleva unos largos pelos erizados poco abundantes, una gruesa puntuación agrupada irregularmente i una quilla lonjitudinal ancha, poco saliente i algo vaga. La caperuza tiene una puntuación mayor i mas apretada, cuyos intervalos simulan casi un enrejado; por estar su parte anterior casi completamente semicircular, quedan borrados los ángulos; la parte alzada que la rodea lleva un mui angosto ribete negro en su borde. El dorso del protórax está cubierto de una puntuación igual i mas gruesa que la de la cabeza, i también de una pubescencia larga, rubia i mui tendida; ambas son poco abundantes, pero, sí, esparcidas de un modo igual por toda la superficie: carácter que, a primera vista, distingue a esta especie de las otras dos. Los costados son rectos i oblicuos en su mitad anterior; mien- tras que, en la posterior, se unen con la base por medio de una curva en la cual quedan borrados los ángulos. El escudo lleva algunos puntos en el medio de su parte ba- silar. La puntuación de los élitros es a veces confusa i rugosa, las costillas son salientes i bien visibles, pero las esternas están bo- rradas en el ápice. Las tibias i los tarsos de las patas posteriores son de igual lonjitud. Ph. FLAVIPES. Ph.; (An. Un. Chile, 1861, p. 735). Syn. Elaphocera. Redt.; (Reise novara, 11. p. 6¿, t. j,f. i) Convexa, supra nigro-castanea, nitida; capite prothoracisque lateribus scepius virideaneo tinctis; abdomine pygidioque nigris, pube brevi albida valde appressa vestitis, etpilis elongatis tenuis si- mis laxe hirsutis; clypeo, elytrorum tnargine laterali anguste, pectore longe rufo pubescente, et scepius segmentorum ventraliuní margine apicali, testaceis; ore, antennis pedibusque pallidioribus. Capite pube grisea sai elongata parce hirsuto, incequaliter pune- APUNTES ENTOMOLOJICOS tato-varioloso atque in medio longitrorsiun late subcarinato . CLy- peo punctis majoribus imp^esso, margbte ant ico f ere recto, lateribus fere paral lelis, angulis subrectis sed rotundatis. Mentó basi pilis clongatis parce tecto. Labio antice fere recto, utrinqiie oblique parce pubescente. Palporum labialiurn articulis duobus priinis longitudinc subívqualibus, j° intus araiato, subcylindrico, ápice vix truncato. Maxillanini lóbulo acute 6-dentato. Antennariim clava foliis fiiniciilo in $ leviter longioribus,foha i?- alteris tertia iyarte breviore; in % cuarta parte brevioribus, folia infere nula. Prothorace dorso in medio glaberrimo et vix conspicue pimctulato, ad latera subinoequalü dense punctato-varioloso et pube pallida elongata leviter hirsuto; margine laterali in medio rotundatim angulato, antice posticeque oblique recto; angulis basalibíis valde rotundatis. Scutello haud punctato. Elytris grosse punctato-va- riolosis; costa suturali crassa, duabus lateralibus fere obliterratis. ^ Long. p.»; Lat. 5 8. Cuerpo convexo, de un castaño oscuro i reluciente por encima; pero la cabeza i los costados del protórax casi siempre con un viso bronceado-verdoso; el pijidio i el abdomen son negros i sin brillo; la caperuza, el pliegue epipleural de los élitros, el pecho i casi siempre el borde apical de los segmentos abdominales, testáceos; la boca, las antenas i las patas son mas pálidas aun. La cabeza lleva por encima una pubescencia cenicienta erizada, medianamente larga i poco abundante; su puntuación es bastante gruesa i agrupada irregularmente; i lleva en el medio una quilla lonjitudinal ancha i poco saliente. La caperuza tiene su puntua- ción levemente mayor i apretada, i sus intervalos forman casi un enrejado; su borde anterior es casi truncado i sus costados pa- ralelos, resultando ángulos casi rectos con su ápice redondeado; su aspecto es pues evidentemente cuadrado i de ningún modo semicircular; el borde levantado lleva un angosto ribete oscuro. Los pelos de la base de la barba son poco abundantes i alcan- zan solamente al ápice de la lengüeta; la parte anterior no forma un triángulo saliente como en la Herrmanni. La lengüeta es casi recta adelante i apenas pubescente; los dos primeros artículos 14 P. GERMAIN de SUS palpos son de igual anchura i casi de igual lonjitud; el 3.0 es un poco mas largo que ellos juntos, pero de igual anchura; es casi cilindrico, pero fuertemente arqueado en su base, i ape- nas truncado en su estremidad apical. Las quijadas son de igual forma que en la Herrmanni, pero con los pelos de la parte es- terna menos largos, el lóbulo algo mayor i con los dientes mas angostos i agudos; los artículos 2-3 de sus palpos son levemente obcónicos, aquél un poco mas largo; el 4, levemente atenuado en ambas estremidades, es de ^^ mas corto que los dos anterio- res juntos, pero de igual anchura: la cual (0.3) da el 37 9^ de su lonjitud (0.8). En el ^ , la lonjitud de la primera hojuela de la clava de las antenas da el 75 ^ de la de las siguientes, i ésta da el \\6% de la del funículo; mientras que en la ? , la parte dilatada del ar- tículo I de la clava es dentiforme i casi nula, i su lonjitud da solamente los f de la anchura de este último; la lonjitud de las demás hojuelas da solamente el 70 ^é de la del funículo. El dorso del protórax tiene sus costados como abollados i cu- biertos con una puntuación bastante fuerte, apretada i algo con- fusa, medio ocultada por una capa de pubescencia cenicienta medianamente larga i erizada; mientras que, en la parte central que es completamente glabra, la puntuación es fina, apartada o aun enteramente borrada; pero, con frecuencia, se nota cerca del borde anterior una depresión lonjitudinal canaliforme poco apa- rente. El borde lateral presenta en su medio una salida angulosa cuyo ápice es redondeado, i cuyos costados son casi rectos i se dirijen oblicuamente, el uno sobre el ápice, el otro sobre la base; quedando los ángulos de esta última mui redondeados. El escudo es completamente liso i sin vestijios de puntuación. Los élitros son glabros, con escepcion de una franja de finos pelillos que salen del pliegue apipleural. Su puntuación es gruesa i algo confusa; la costilla i, o sutural, es fuerte; la 2 mucho me- nos, pero bien visible; las 3 i 4, con escepcion a veces de su parte basilar, son enteramente borradas, quedando únicamente las hileras de puntos para indicar el sitio donde habrian de estar. El pecho lleva una larga i densa pubescencia leonada; el piji- APUNTES ENTOMOLOJICOS dio i los segmentos abdominales en los lados sobre todo, llevan una corta pubescencia blanquizca mui tendida, i unos pocos pe- lillos largos, mui finos i mui erizados. En las patas posteriores, la lonjitud del tarso es igual con la de la tibia; pero la anchura del fémur, que da el 3 1 ^í? de su lon- jitud (^^^en el t, da el 44^ (yf) ^" '^ ?' Hallé por primera vez a este insecto al fin de Noviembre de 1854, en un punto denominado «Las Trancas», situado tres le- guas antes de llegar a las Termas de Chillan; i es, sin disputa, la especie de coleóptero mas abundante de toda esta rejion. A lo contrario de la Ph. mutabilis, los insectos de esta espe- cie no frecuentan nunca el follaje de los árboles; sino que, al ponerse el sol, millares de ellos aparecen como por encanto re- voloteando a diez o quince centímetros del suelo en las partes mas arenosas i pastosas. La época en que nacen parece estar comprendida entre el medio de Noviembre i el medio de Di- ciembre. La primera vez que los encontré, dos o tres golpes de la bolsa para mariposas dados al raso de tierra me hablan pro- visto con una cantidad suficiente de ejemplares, i no me ocupé mas de ellos. Pero cuál no fué mi sorpresa cuando, al exami- narlos después, pude notar que todos los que habia recojido eran machos. En 1 860 volví a este mismo punto; pero esto fué al fin de di- ciembre: no hallé ninguno; era pues demasiado tarde. Regresé también largos años después — 1891, 1893, 1897 — -pero sin po- der dar con la hembra, hasta que en 1899 conseguí por fin en- contrarla. Sllomo acabo de decirlo, al ponerse el sol, los Z salen de tierra i se ponen en movimiento, buscando afanosos a las $ , las cuales también han salido de tierra i los esperan quietas. Entonces la cantidad de machos es tal, que tan luego como aparece una hembra, se arrojan varios sobre ella, i se forma una bola que va rodando un momento; i el mas listo habiéndose apoderado de ella, los otros van en busca de otra esposa. Pero a poco rato la oscuridad llega, i de repente la tierra parece haberse tragado los 1 6 P. GERMAIN actores de este torneo amoroso, que habrá durado cuando mas quince minutos, i... vendrá repitiéndose en los dias siguientes. Se comprendera de sobra cuan pensativo quedaba yo al con- templar la violencia del furor jenital que durante un momento habia tenido locos a varios miles de estos seres. Para los que hablan logrado apoderarse de una hembra, la lei a la cual obe- decían hablaba en tan alta voz, que hasta el instinto de la con- servación habia desaparecido: ellos la apretaban de tal manera, que he podido echar a varias parejas en un frasco i asfixiarlos con cloroformo sin que se desprendiesen. ¡Cuál no será, pues, el poder soberano de esta lei universal i absoluta que la Naturaleza impone a todos los seres: la propa- gación de la especie! para que, a veces juguetes inconscientes de una locura amorosa ciega e indómita, se vean impelidos a co- pulaciones escandalosas... iba a decir: criminales. Tenemos en el Museo un Liogenys Gayanus ^, que, tomando a un Oryctomorpliiis maailicolliSy ^ también, por una hembra de su especie, lo forzó. Ambos han sido muertos durante este acto inaudito, i han quedado unidos. Ph. mutabilis [Sol) Syn. marginicollis [Dj.) Areoda imitabüis (Sol. in Gay) Paruvi convexa, subnitida, supra glabrmscula, aurato-vtarga- ritacea, sed post inortem pallide testacea; pronoto lateribus late capiteque toto viridibus, paru^n dense cequaliter piinctatis, ei pube brevi albida appressa parce tectis; pygidio abdoniineque piceis, p2ibe albida brevi et appressa, vestitis; pectore, clypeo, ore, anten- nis pedibusque testaceis. Capite haud carinato. Clypeo punctis majoribus subrugosts impresso, nigro anguste niarginato: $ la- teribus parallelis, margine antico fere recto late reflexo; % lateri- APUNTES ENTOMOLOJICOS 17 bus obliquis, atitice semicirculari et angiiste refiexo. Mentó setis transversis ina:qíialibiis in medio parcissime hirsuto , depressione lata pube hrevi transversim appressa utrinqiie tecta longitrorsiim impresso. Labio antice leviter emarginato; palpis brevibus, ar- ticulis dtwbiis priniis subcegualibiis, j° cónico, leviter arcuato, prcecedentibus junctis longitudine ce.qiiali. Maxillarum lóbulo den- tibus robustis sex armato; palpis brevibus, crassis, articulo i parvo, 2-4. ovato-obconicis subcequalibus, ^ leviter oblongo prcece- dentibus duobus junctis quarta parte breviore. Antennarum clava foliis funículo, apud mares, vix brevioribus, folia prima sequente tertia parte breviore; apud foeminas quarta parte brevioribus, folia prima valde abbreviata. Prothorace tergo in medio vix pune- ttdato et sulco lato par um conspicuo aliquando longitrorsum im- presso; margine laterali in medio rotundatim angulato, antice posticeque recte obliquo, angulis basalibus valde rotundatis. Scu- tello liaud punctato. Elytris costa suturali e lev ata, alteris tribus valde depressis aut fere nullis, interstitiis inordinate punctatis. ^ long. io.-)>; lat. 6.^. — $ long. 10.8; lat. 7.» En sus afanes para llegar primeros en dar nombres a especies nuevas, muchos de los distinguidos entomólogos que nos prece- dieron han redactado a todo correr las descripciones, que iban a servirles de fé de bautismo; las cuales, por esto, carecen a me- nudo de claridad i de exactitud, o son incompletas. Pero lo que esta clase de estudios sumarios ha dejado casi siempre en olvido, ha sido constatar los sexos, examinar si habia diferencias entre ellos, i, cuando las habia, indicarlas; resultando de esto nume- rosas especies establecidas: aquellas sobre un sexo, estas sobre el otro, de unas mismas. En presencia del desorden que este modo de proceder ha traido en la entomolojía, i de la parte evidente que le corres- ponde respecto a la plaga sinonímica, tomo siempre el mayor cuidado en constatar los sexos de las especies que figuran en mis «Apuntes entomolójicos», en escrudiñar sus caracteres dife- renciales, i en indicarlos. Así, en el jénero Phytoloema, si no las tres especies que cito, 2 a. P. GERMAIN a lo menos la mutabilis^ que fué la primera conocida, la que sir- vió de tipo para este jénero, i sobre la cual, por esto, se dirije principalmente mi crítica, presenta tres caracteres sexuales, que están en las antenas, en la caperuza i en las patas posteriores. Blanchard i Solier, que fueron los primeros en hablar de este especie, no vieron nada, i no dijeron nada; sino que en su des- cripción aparece una mezcolanza de algunos caracteres sexuales. Después vino Lacordaire, que habló de la diferencia que pre- senta la clava antenaria del macho con la de la hembra; pero miró mui lijero, vio mal, i fué inexacto. Este insecto se halla en la parte austral de Chile, desde el Maule hasta Chiloé; se guarda de dia en el follaje de los árboles; i, en la tarde, aun con dos o tres horas de sol, se pone en mo- vimiento i revolotea al rededor de las copas donde se ocultaba. Aparece de Noviembre a Enero, pero, aunque sea común, no se ve nunca por enjambres como el precedente. Es menos convexo que el anterior, i la $ es en jeneral leve- mente mayor que el 1 1 pero esta diferencia es demasiado redu- cida i variable para tener el valor de un carácter; pues midiendo la lonjitud desde el borde anterior del protórax hasta el ángulo apical de los élitros i la anchura donde es mayor, un ^ tiene lo.» por aquella i 6.5 por la última; i una $, 10.8 por 7.» Encima es glabro, brillante i de un hermoso matiz de perla dorada, con escepcion de la cabeza i de una ancha faja lonjitu- dinal en cada lado del pronoto, que son verdes i cubiertas de una pubescencia mediocre, blanca, tendida i poco abundante; el abdomen i el pijidio son de un negro de pez, i revestidos de una pebescencia corta, blanca i tendida, menos abundante en el medio de aquel; la caperuza, la boca, las antenas, las patas i el pecho son testáceos, este último con una pubescencia blanca, larga, espesa i erizada. En cuanto al lindo color de los élitros i de la parte central del pronoto, él desaparece desgraciada- mente después de la muerte, i está reemplazado por un triste matiz de paja seca; pero lo que es bien notable, es que, cuando se humedece al insecto, el matiz dorado aparece de nuevo. APUNTES ENTOMOLOJICOS 1 9 La cabeza lleva una puntuación poco desigual, esparcida con mas o menos regularidad, i no presenta quilla lonjitudinal. La caperuza lleva una puntuación mayor, i algo confluente i rugosa; sus bordes llevan, como en las especies anteriores, un angosto ribete negro. En el macho, los lados son paralelos i el borde anterior poco arqueado, quedando los ángulos rectos i mui visibles, aunque mui redondeados; la lonjitud de la parte apical que está levantada, hace la tercera parte de la que está aplanada. En la hembra, los lados son oblicuos, el borde ante- rior es mas arqueado, i su parte levantada mas corta; lo que le da un aspecto evidentemente semicircular, i justifica las pala- bras de Lacordaire cuando, sin indicación de sexo, lo llama <¡.se- mi-circiilaire-». En su parte mediana solamente, la barba lleva unas pocas cerdas rectas i afiladas, m,ui desiguales, i dirijidas mas o menos trasversalmente; presenta en su medio, i en unión con la len- güeta, una ancha depresión lonjitudinal atenuada hacia la base, i revestida en cada lado de una capa de pubescencia mui corta i mui tendida. La lengüeta está anchamente escotada adelante, i con sus án- gulos mui redondeados. Sus palpos, notablemente pequeños, tienen sus artículos 1-2 casi iguales, o con aquel levemente mas largo; el 3 es cónico, truncado solamente en su estremidad api- cal, i levemente arqueado desde la base; su anchura (0.12) es casi igual con la de 1.2 (o. 11), i su lonjitud (0.27) igual con la de ellos juntos. Las quijadas tienen su lóbulo armado de 6, o a veces 7 dien- tes cortos i espesos; las cerdas de la parte esterna igualan a las de la barba. Sus palpos son cortos i robustos; | el artículo i es delgado i mui corto; 2-3 son brevemente obcónicos; su anchura (0.16) es igual, pero la lonjitud del 2 (0.23) es algo mayor que la del 3 (0.20); 4 es brevemente oblongo, su anchura es igual con la de los dos precedentes, pero su lonjitud (0.34) da sola- mente los I de la de ellos juntos. Antenas con las lamillas casi tan largas (1.86) como el funí- culo (2.») en los ^, i de la cuarta parte mas cortas (i.») que él 20 P. GERMAIN (1.35) en las ?. En aquellos, la lonjitud de la i.^ laminilla (i.i) da el 6$ 0/0 de la {1.7) de la 2. a; mientras que, en las últimas, su lonjitud (0.2) da solamente el 22 % de la {0.9) de la 2.»; pero, sin embargo, esto no autoriza de ningún modo a decir de la clava: que es «¿/, r^rcto^rti¡!níTárj,-iilír3rtí!rjót^iráni r^iSt^-nfeii .lirsnirsrtíbírt^aírdr^íir.nársriíyiíTífa'irtirieT^ eWTO^b^ygWí?ePWÍ>T/íf!£fW0?f^íPífí5€fíP¿(mHFx«ííre9CfW APUNTES ENTOMOLOJICOS POR P. GERMAIN TitES es:e»3í!cih!s ideí heXíOiforiidos cmiLEasros La familia de los PALPICORNIOS El nombre de esta familia le fué impuesto por Latreille, i parece destinado a indicar que sus especies llevan por carácter distintivo unas antenas i unos palpos maxilares de lonjitudes más o menos iguales. Pero, tanto al punto de vista de sus costumbres como, por consiguiente, al de sus caracteres, los insectos com- prendidos en las cinco agrupaciones, entre las cuales los ento- mólogos reparten esta familia, son tan heteroj éneos, que es mui difícil dar de ésta una diagnosis que convenga a todos sus ele- mentos. Sin embargo, creo necesario presentar una aquí, aun cuando no fuera mas que para poner a la • vista esta falta de homojeneidad. Para su redacción tomaré por base lo que Lacor- daire dice en su Genera a este respecto. Los insectos de estas cinco agrupaciones tienen alas membra- nosas de las cuales hacen un uso frecuente; pero, mientras los de dos de ellas comprenden especies acuáticas que son provistas P. GERMAIN de algunas patas natatorias, en decir con forma de remos; los de dos otras, aunque también acuáticas, tienen todas sus patas úni- camente propias por una locomoción terrestre; i los de la quinta pasan su vida esclusivamente en escrementos de animales her- bívoros o en hongos. La barba es grande i entera. Las quijadas llevan dos lóbulos inermes (Lacord). Sin embargo, en dos de las especies que describo aquí, el lóbulo interno está terminado por unas piezas mui deprimidas, en forma de escamas elípticas o de discos ovalados; los cuales son trasparentes, no por ser de naturaleza membranosa, sino con motivo de su mucha delgadez. l^os palpos maxilares son tan largos, o mas largos aun, que las antenas. Pero lo que se nota a este respecto es menos la Ion- jitud del palpo, que la brevedad de la antena; la cual es tal en algunas especies, que no alcanza a la mitad de la anchura de la cabeza medida en los ojos. Las mandíbulas son mui cortas, con una molar estriada o lisa en la base, i una membrana pubescente o no en el medio; el ápice es entero o dentado. Las antenas son mui cortas i compuestas de 6 a 1 1 artículos, cuyo primero es largo, i los últimos forman una maza alargada i poco compacta. A Lacordaire, que niega (Gen., T. /, /. 468 i nota 3) que las antenas de algunos Heloforos tengan once artícu- los, opondré el hecho indiscutible de las de \2.Hydroenidaocellata, que están en este último caso. Las patas intermediarias i posteriores son a veces natatorias. Los tarsos llevan cinco artículos. El abdomen está compuesto por debajo de 4 a 7 segmentos. El cuerpo, en cuanto su forma, varia según las costumbres: mientras que las especies terrestres i las acuáticas provistas de patas natatorias son por encima lisas i convexas, i presentan una forma redondeada, ovalada o elíptica donde están disimulados los puntos de unión de los tres segmentos que lo componen; la separación de estos últimos es mui visible en las otras, cuya forma es mas alargada, i que por encima son deprimidas i fuer- temente surcadas i punteadas. APUNTES ENTOMOLÓJICOS Agrupación de los Heloforidos Esta agrupación es la de los Palpicornios que se distingue de las cuatro otras por tener el primer artículo tarsal tan corto que se ve apenas. Los insectos que la componen son pequeños i poco abundan- tes; pero, sin embargo, llaman la. atención por los profundos grabados de sus tegumentos i los reflejos metálicos que los acom- pañan casi siempre. Aunque, en el estado adulto, pasan la mayor parte de su existencia en el agua, es de estrañar que sus órganos de locomoción no estén apropiados a los dos elementos que fre- cuentan. Pues, si tienen alas bien desarrolladas i de las cuales se sirven con facilidad, sus patas no están dispuestas para la natación; sino que terminan con unos ganchos largos i agudos que les sirven para andar siempre prudentemente agarrados, o de las plantas acuáticas, o de las piedras i palos medio sumerji- dos debajo de los cuales pasan su vida ocultos: quedando así reducida su locomoción a movimientos escasos, lentos i torpes. Lacordaire caracteriza a esta agrupación del modo siguiente: = Lóbulos de las quijadas coriáceos — Antenas de nueve artícu- los, raras veces de siete — Protórax angostado en su base que lo es mas aun que la de los élitros — Tarsos no natatorios, su primer artículo mui corto, estrechamente unido al 2.° i a menudo poco visible. Haré las críticas siguientes a esta diagnosis: I. o Es difícil indicar claramente cuál ha de ser la naturaleza, o constitución, de las piezas que componen el cuerpo de un insecto para que puedan decirse «coriáceas». Se comprende, es verdad, cuando son «membranosas» i cuando son «córneas»; i que para ser «coriáceas» han de ser intermediarias. Pero ¿quién no ve que, si una pieza membranosa aumenta de espesor, apa- rentará por esto mismo mayor densidad i llegará al estado medio llamado coriáceo; i que sucederá lo mismo a una pieza córnea, si se adelgaza de modo a perder su aspecto quitinoso? Resul- tando de esto que ambas piezas no deberán su naturaleza coriá- P. GERMAIN cea al tenerla verdaderamente, sino que para aquella será la con- cuencia de un aumento de espesor, i para la otra de haberse disminuido ésta. De lo cual concluyo que la palabra «coriácea», no indicando la naturaleza de un cuerpo, es impropia para espre- sarla. 2. o Lacordaire (Gen. /, páj. /¡.óS) critica a Stephens i Sturm por haber atribuido once artículos a la antenas de unas especies de Ochthebius. Pero, por una parte, he cojido con tanta fre- cuencia a este sabio entomólogo en flagrante delito de error, respecto a la cantidad de los artículos de unas antena-s; i, por la otra, es tan indiscutible que las de la Hydrcenida ocellata están compuestas de once, que creo necesario modificar esta parte de la diagnosis. 3.0 Si es cierto que el protórax está siempre angostado en su base, lo es también que a veces lo es apenas visiblemente. Pero, en cuanto a tener siempre su base mas angosta que la de los élitros, es inexacto; pues, si hai casos en los cuales estas dos anchuras son bastante diferentes, los hai en que lo son mui poco, i otros en que son iguales. 4.0 La brevedad del primer artículo de los tarsos es exacta; pero hai casos en que el artículo mas corto es otro. La verdad es que los cuatro primeros varian de proporción entre sí según las especies; i que en los tarsos posteriores, si no en todos, el artículo 5 es a lo menos tan largo como los precedentes juntos. 5.° El estudio que acabo de hacer de las especies chilenas me permite agregar que el abdomen está compuesto de 5 a 6 segmentos, con la mayor parte de los basilares soldados entre sí; debiendo tener cuidado no tomar por un segmento anal las esca- mas que envuelven los órganos jenitales, las cuales son notable- mente desarrolladas. En su arreglo de los jéneros de esta agrupación, Lacordaire se sirve con razón de las proporciones de los artículos de los palpos maxilares entre sí; pero, a este respecto, ha hecho una confusión que es bueno indicar. Reparte los cinco jéneros que conoció en dos secciones; una con el artículo 4 de estos palpos mayor que el 3, i otra donde es menor. En esta segunda coloca los jéneros Ochthebius e Hydroena; pero en la diagnó.sis de APUNTES ENTOMOLOJICOS este último jénero, sale luego con que este artículo 4, en lugar de ser el menor es el mayor como en la primera sección! Doi aquí las descripciones de tres especies de esta interesante agrupación. Son las únicas que hasta hoi conozco de Chile, i felizmente figuran todas en la colección del Museo Nacional. Descubrí la primera durante el verano de 1851-1852, en los arroyuelos que bajan a saltos por las quebraditas de la Cam- pana de Quillota, i la describí en los ANALES DE LA Universi- dad de Santiago de Chile del año 1855, bajo el nombre de OchtJiebius cenen s. Otra especie, que pertenece al jénero Hydrochus, pero que desgraciadamente está representada por un ejemplar único, fué obsequiada al Museo Nacional por don C. Stolp, i fué hallada en la provincia del Nuble. En cuanto a la tercera, ella forma un jénero nuevo, por pre- sentar un carácter que su estrema escasez entre los Coleópteros hace mui notable: quiero hablar de dos ocelos que la cabeza lleva en su vértex. El renombre de la Entomolojía chilena pare- ciéndome interesado a una publicación inmediata de este descu- brimiento, he creido conveniente aprovechar esta oportunidad para dar un estudio de la especie obsequiada por don C. Stolp; al mismo tiempo que una descripción del Ochthebius tB?iens (inihi), revisada i mas completa que la presentada en mi juven- tud a los lectores de los ANALES DE LA Universidad, Los ocelos son frecuentes entre los insectos, fuera de los Co- leópteros, donde su presencia es rarísima. Pues, si recuerdo bien, ademas de la agrupación entera de los Omalitlos de la Familia de los Estafilínidos, i de tres otras especies aisladas de esta misma, parecen existir solamente en la de los Dermestidos — escepto el jen. Dermestes — donde fueron descubiertos por Curtis en 1829. Cierto es que el sabio doctor R. A. Philippi dio (Stettin Zeif., 1864, p. 283) la diagnosis de un jen. Ocelliger, que coloca en la subfam. de los Anobiidos; cuyo carácter principal consiste en un ocelo frontal, pero desgraciadamente esta creación tiene que 8 P. GERMAIN desaparecer de los catálogos por resultar de una de estas equi- vocaciones o uno de estos olvidos inesplicables, a los cuales están espuestos todos los sabios del mundo. Pues, tanto el o. ater, que le sirvió de tipo, como el o. rubripennis — otra especie, iné- dita, que existe en el Museo con un rotulito de puño i letra del autor — son insectos que pertenecen al jen. Eurhopalus {Sol.) de la Fam. de los Dermestidos; el cual representa en la Obra de Gay una de las cuatro Secciones en que Erichson reparte al jen. Trogoderma de Latreille. Para dar a conocer con mas claridad a estos pequeños coleóp- teros, doi el dibujo lineal de su cuerpo i de las piececitas carac- terísticas de su anatomía esterna, cuya forma quedada incierta sin una disección minuciosa i el uso del microscopio; avisando a los interesados que, como siempre, el Museo queda depositario de las preparaciones microscópicas que han servido para hacer las figuras. El HYDROCHUS STOLPI (mihi) El Helofórido obsequiado al Museo Nacional por don C. Stolp, a quien tengo el gusto de dedicarlo, pertenece por la jeneralidad de sus caracteres al jen. Hydrochus creado por Leach en 1817 (Zool. Miscell. III, p. 90). Pero, como, por una parte, la consideración que se debe al sabio Lacordaire exije que se suponga — por mas aventurado que pueda ser — que todas las especies de Hydrochus descritas hasta hoi dicen con la diag- nóstica de este jénero que figura en su Genera; i como, por otra parte, ésta no cuadra completamente con la especie chilena, me veo en la necesidad de presentar — antes de la descripción espe- cífica de esta última — un relato completo de los de sus carac- teres que no figuran en aquella diagnosis o le son contrarios con la idea que esta esposicion pueda servir en otras manos que en las mias para la creación de un jénero nuevo. APUNTES ENTOMOLÓJICOS La barba es aplanada i trasversal en lá proporción de 4 a 5; los bordes laterales son rectos i casi paralelos, pero forman de cada lado, por una dilatación basilar algo brusca, un ángulo que sale lateralmente i es mui redondeado en su ápice; el borde ante- rior es obtusamente anguloso. La lengüeta es córnea, mas larga que la barba i aun la sobre- pasa lateralmente un poco; su parte anterior forma dos anchos lóbulos mui poco salientes, separados por un seno en ángulo obtuso pero puntiagudo. Estos lóbulos están cubiertos de mui pequeñas papillas membranosas elípticas, cuyas mas anteriores son las mayores i sobrepasan su borde. Los palpos labiales son mui cortos, pues su lonjitud da sola- mente el 40/°o de la anchura de la lengüeta. Los artículos i i 2 son obcónicos i de igual anchura; aquél es arqueado i con dos veces la lonjitud del 2; la anchura de ambos es igual i un poco mayor que la mitad de la del 3; este último, recto en su cara interna, es redondeado en la esterna i sobre todo en su ápice; su lonjitud es de \ mayor que su anchura i que la lonjitud de i i 2 juntos. Las quijadas son notables por^u hechura anormal: de los dos lóbulos, que ambos son córneos, el esterno es corto i ancho, i la pubescencia espesa i tiesa que lo cubre está agrupada de modo a formar cuatro haces alargados con forma de crestas arqueadas i dirijidas en el sentido de su eje; pero este lóbulo, en lugar de estar dirijido hacia adelante como es costumbre, está brusca- mente torcido hacia adentro desde su base, es decir, desde frente a la raiz del palpo. En cuanto al otro lóbulo, lleva en su parte interna una membrana delgadísima i franjeada con una pubes- cencia fina apenas visible; su parte córnea tiene mas ó menos la mitad de la anchura de la esterna i está también inclinada hacia adentro; pero su estremidad lleva en la parte superior unos peli- tos sueltos, mientras que en la inferior se notan tres o cuatro cerdas deprimidas, elípticas i puntiagudas. X^os palpos maxilares son cinco veces tan largos como los labiales: el primero, mui corto, da apenas el \ de la lonjitud del 2; éste presenta la misma forma que el 3; siendo como él algo arqueado en su base i truncado en su ápice, pero es de \ mas I o P. GERMAIN corto i mas angosto;*en cuanto al 4.0 es ahusado, arqueado en su base i romo en su ápice; su anchura da el i de su lonjitud, i ésta los ^ del palpo total. Las mandíbulas son arqueadas, con su ápice brevemente bífido; su parte interna lleva una franja de pubescencia horizontal, sin parte membranosa. El labro es corto, entero i levemente pubescente adelante. El epistoniio ocupa toda la parte anterior a los ojos, i tiene casi la figura de un cuadro, cuya anchura da solamente los | de la de la frente medida entre los ojos. Los ojos son globulosos i mui salientes. Las antenas son mui cortas, pues su lonjitud da solamente el 50X de la anchura de la cabeza tomada en los ojos. Lleva 7 artículos: el i, que es el mas largo, tiene la forma de una maza arqueada, cuya anchura da el 10°,¿ de la lonjitud; el 2 es recto, pero hinchado en su parte esterno-basilar, donde su anchura da la mitad de su lonjitud; ambas son menores que las del i : aquélla de jÍq, ésta de \. Los 3 i 4 son los mas pequeños, pues la lonji- tud de ambos juntos no alcanza a la del 2; el 3 es obcónico; el 4 tiene en su parte esterna una dilatación trasversal tableada i mui adelgazada, que le da allí un aspecto cupuliforme. Los tres artículos de la maza son de igual anchura; el 5 i el 6 son casi cuadrados, pero éste es mas corto; el 7 es de igual lonjitud que los dos precedentes juntos, pero disminuye leve i gradualmente de grosor hacia el ápice, que es mui redondo. El protórax es levemente cordiforme, i trasversal en la pro- porción Wy El borde apical describe un lóbulo ancho i poco saliente, i el borde basilar uno mas angosto i mas saliente. Los ángulos son todos obtusos i romos. El escudo es pequeño, alargado, con sus costados paralelos i su ápice redondo. Los élitros son alargados, i mui levemente ensanchados desde el ángulo humeral hasta el tercio apical, donde su anchura da mas o menos la mitad de su lonjitud; desde esta parte los costa- dos converjen casi bruscamente i en línea recta hacia la rejion apical. En su base, cada élitro presenta, en el punto que corres- APUNTES ENTOMOLOJICOS 1 I ponde a su tercio esterno, una salida angulosa casi recta i pun- tiaguda, la cual viene a encontrarse, frente al ángulo basilar del protórax; desde allí hasta el escudo, la base del élitro está cor- tada oblicuamente de manera a formar un seno obtuso destinado a recibir la base lobulada del protórax. De aquella salida angu- losa hacia afuera la base del élitro principia por ser levemente cóncava, i se endereza luego para formar el ángulo humeral, que es anchamente redondeado pero bien marcado. El prosternon es laminiforme i enterrado entre las ancas. Sus cavidades cotiloideas son cerradas posteriormente; aunque la estremidad del epímero no parezca soldada con el prosternon. El metaste)HO)i Qs alargado; sus episternones son paralelos, con su anchura de mas o menos la cuarta parte de su lonjitud. El abdomen lleva cinco segmentos, que parecen soldados entre sí; todos son rugosos, pubescentes i opacos; el i P tiene la salida intercoxal en ángulo agudo; el 5.0 es el mas largo i su ápice está truncado; 1-4 son de igual lonjitud i llevan cada uno en su medio una elevación lonjitudinal angulosa i a modo de techo, la cual es poco saliente, pero presenta en su parte apical una pequeña quilla que contribuye a dar al abdomen el aspecto de un prisma. Las ancas anteriores son contiguas; las intermediarias son mui poco separadas; las posteriores, aunque trasversales, son acorta- das lateralmente, i su anchura da solamente la mitad de su lonjitud. Las patas son delgadas. Las tibias son atenuadas en ambas estremidades, i llevan dos hileras de espinas cortas, pero apre- tadas sobre todo hacia el ápice; pues la distancia que las separa allí iguala mas o menos la mitad de su lonjitud. Las púas termi- nales pasan apenas el I." artículo tarsal. Este es mui corto i cónico i tiene mui poco él aspecto de un artículo tarsal; pues su base, que es ancha, cubre gran parte de la estremided de la tibia i está soldado con ella de modo a impedir todo movimiento. Los tres siguientes, mas largos que anchos i libres, son obcóni- cos i aumentan levemente de anchura i de lonjitud del 2.° al 4.** El 5.0 es a lo menos tan largo como los otros juntos. 12 P. GEKMAIN H. STOLPI (inihi) Elongatiis, vix convexus: supra glaberrimtis atque nitidiuscu- lus; subtiis opacus breviterque piibescens. Corpore otnninó obscure ¿éneo; pedibiis testaceis. Capite grosse punctato-varioloso, sulco transverso arciiato ante oculos profunde impresso. Prothorace valde incequali fortiterqiie punctato-varioloso . Elytris sulcis decem grosse profundeqiie piinctatis impressis. Long. J.y>; lat. i.». El cuerpo de este insecto es alargado; pues, como se ve por las «medidas que anteceden, su lonjitud da tres veces su mayor anchura. Encima es apenas convexo, glabro i con un leve brillo; por debajo es opaco i mui brevemente pubescente. Todo el cuerpo es de un bronceado oscuro con un leve viso morado; las patas son testáceas. La cabeza lleva una puntuación mui desi- gual e irregularmente repartida, con la sutura del epistomio con la frente arqueada i mui profunda. El protórax es desigual i su puntuación es mas confluente i mas irregular aun que la de la cabeza, imitando hoyos de viruelas. Los élitros llevan cada uno diez surcos poco profundos, pero con una hilera de gruesos puntos apretados i profundos. El OCHTHEBIUS CENEUS (mihi) Como ha sido dicho en los preliminares de este trabajo, des- cribí a este coleóptero en los ANALES DE LA Universidad de Chile (i8ss, P- SPoJ. Pero, si una descripción latina de cinco líneas fué entonces hasta cierto punto suficiente para darlo a conocer, es preciso confesar que, por mas exacta que haya sido, era demasiado corta; i no olvidar que, por tener la fecha de mis primeros pasos en la entomolojía, el silencio que guardo en ella sobre una infinidad de caracteres interesantes capaces de moti- APUNTES ENTOMOLOJICOS 13 var la creación de un jénero nuevo, resultó en gran parte de mi inesperiencia. Esta es la razón por la cual voi, como lo hice para el Hydro- chus Stolpi, a dar una esposicion minuciosa de los caracteres de esta especie, que podrían talvez apartarla del jenero Och- thebius de Leach (Zool. Miscell. 1817, p. go), donde la coloqué en 1855- Reemplazaré por el nombre específico de <{.sulcicollis>-> el de «(gnensy> que le impuse entonces. Pues este ha de venir en sino- nimia, porque Stephens i Waterhouse lo dieron anteriormente a una especie inglesa. (Steph. III. Byit. V, p. 397. Waterh. Tr. Soc. Ent. 2 der. 11, 1854, p. 230). La barba tiene su anchura basilar igual con su lonjitud central; sus costados son paralelos en los | basilares, pero llevan una dilatación redonda en los f anteriores; de lo cual resulta en esta parte un aumento de anchura de \ sobre la basilar; i un aumento de lonjitud de | sobre la central: este último causado por una escotadura del borde anterior, cuya profundidad da el \ de la anchura: la cual es igual a la basilar. Los ángulos basilares son rectos pero redondos; los anteriores son curviHneos, rectos i pun- tiagudos. La lengüeta es membranosa i mui pequeña, pues llena sola- mente la escotadura de la barba; su borde anterior es levemente sinuado i pubescente. Los palpos labiales son pequeñísimos; los artículos i i 2 son obcónicos e iguales; su lonjitud, juntos, i su anchura son un poco mayores que las del 3; éste es cilindrico con su ápice redondo, i su lonjitud es doble de su anchura; la lonjitud total del palpo da los I de la anchura basilar de la barba. Las quijadas tienen sus dos lóbulos dirijidos hacia adelante e iguales en lonjitud i en anchura: esta última da el \ de aquélla. El lóbulo esterno está atenuado en su ápice; i termina por un mechón de pelillos; el otro lleva cerca del ápice de su parte interna una hilera de unas pocas cerditas; i termina con dos discos deprimidos, ovalados i contiguos; de los cuales el anterior es el mayor, i lleva una espina arqueada pegada lonjitudinal ■ mente a modo de costillita. 14 P. GERMAIN El palpo maxilar es seis veces mas largo que el labial; i la lonjitud de este viltimo iguala mas o menos la anchura del artículo 3 de aquél. El artículo i es pequeño i arqueado i su lonji- tud da mas o menos los f de la del 2; éste es irregularmente obcónico i dos veces tan ancho en su ápice como en su base; el 3 es oblongo, i cerca de \ mas largo 1 mas ancho que el 2; su base, que está arqueada i algo bruscamente adelgazada, da poco mas del \ de su anchura en el medio; el 4 es cónico i romo en su ápice, su lonjitud da los | de la del 3, i su anchura basilar hace la mitad de la de este mismo en el medio. Las mandíbulas son cortas; la molar de la base es lisa, i entre ella i el ápice hai una parte membranosa; éste termina con dos angostas espigas córneas dirijidas hacia adentro, mas o menos largas i arqueadas, i cuya estremidad es brevemente bífida o aun trífida. El labro es grande, saliente i bien visible; pues su anchura, casi doble de su lonjitud, iguala dos veces la de la barba. Su borde anterior, mui redondeado, lleva en su medio un angosto pero profundo ^eno semicircular revestido de una pubescencia fina dirijida de cada lado hacia adentro. El epistomio es mui trasversal, con los costados paralelos. Su anchura da el ?>'] ^ de la frente entre los ojos. Las antenas llevan nueve artículos, i su lonjitud da el 78 X ^le la anchura de la cabeza tomada en los ojos. El artículo i es el mas largo, i mui angosto; está arqueado en toda su lonjitud i bi-flexuoso en su base; la anchura de la parte arqueada da un poco mas del } de su lonjitud. El 2, mui atenuado en su base i sobre todo en su ápice, está hinchado fuerte i oblicuamente en el medio; su anchura en esta parte da los % de su lonjitud; aqué- lla es una vez mayor, i esta última una vez menor que en el i. El 3 i el 4 son obcónicos i los mas pequeños; pero aquél es mas largo que ancho, i éste es trasversal. Los cinco últimos forman una maza perfoliada mas larga que el artículo i; los artículos 5-8 son de igual lonjitud, pero su parte esterna presenta una dilatación lateral gradualmente mayor; el 9 es globuloso i de un diámetro igual a la lonjitud de 7 i 8 juntos. Los ojos son redondos i salientes. APUNTES ENTOMOLÓ.IICOS I 5 La cabeza es corta, algo triangular, i lisa adelante de la sutura del epistomio con la frente, que es mui marcada i sinuosa en el medio; pero en la rejion interocular es mui desigual, con motivo de tubérculos mas o menos lisos i de depresiones foveiformes mas o menos rugosas: unos i otras de un diseño incierto, de una disposición complicada, i, por consiguiente, de una descrip- ción difícil. El protc)rax es trasversal en la proporción de \\\ su pa|;te mas angosta está en la base, i su parte mas ancha en el ápice: aqué- lla da el 64 ^¿ de la última, el 8o °ó de la anchura de la cabeza en los ojos, i el 52 /ó" de la mayor anchura de los élitros. El borde basilar presenta en su medio un ángulo puntiagudo pero sumamente obtuso; los ángulos laterales son también puntiagu- dos, pero casi rectos. El borde apical es recto casi en los |- del medio; mientras que, de cada lado, un poco mas del \ lleva una escotadura circular, a la cual los ángulos deben ser arqueados hacia adentro i agudos: éstos terminan ademas con un mechón de pelos dirijidos hacia adelante. Los costados presentan, un poco mas cerca de la base que del ápice, una fuerte salida trian- gular i mui aguda. El dorso lleva cinco anchos surcos lonjitudi- nales. Pero el carácter mas notable de este segmento consiste en estar rodeado por una membrana traslúcida, mui delgada, horizontal i mas ancha lateralmente. El escudo es mui pequeño, triangular i trasversal. Los élitros son elípticos, con la base truncada de manera que los ángulos humerales, que son mui redondeados, quedan afuera de los ángulos del protórax. Su anchura da los 68 °ó de su lon- jitud; el borde lateral está adelgazado i levantado a modo de canal, sobre todo en el medio. El dorso lleva diez surcos pro- funda i densamente puntuados. El prosternon es laminiforme i enterrado entre las ancas; sus cavidades cotiloideas están abiertas posteriormente. El mesosternon está terminado por un ángulo finamente agudo, que alcanza a una punta de la base del metatórax apenas lo sufi- ciente para impedir que las ancas sean contiguas. El metasternon es alargado, i lleva en sus H apicales un espa- cio circular, aplanado, saliente, liso i mui brijlante. Sus epister- 1 6 P. (JEBMAIN nones son atenuados hacia el ápice, i su anchura da la 5.^ parte de su lonjitud. El abdomen lleva seis segmentos, de los cuales los cinco pri- meros son de igual lonjitud i soldados entre sí; el 6S> es el mas largo; la salida intercoxal termina en ángulo recto. La parte inferior del cuerpo es opaca, rugosa i finamente pubescente, con escepcion solamente de la parte saliente del metasternon, de los dos últimos segmentos abdominales i de las patas. Las ancas anteriores son salientes, levemente trasversales i contiguas; las intermediarias son gruesas i globulosas; las pos- teriores son mui trasversales, i su anchura da el \ de su lonjitud. Las patas son delgadas. Sus tibias están atenuadas en la base, pero no en el ápice; llevan unas pequeñas espinillas mediana- mente abundantes, dispuestas en hileras lonjitudinales; pero en su estremidad apical son mayores, mas apretadas, i forman una corona. Las púas son delgadas i largas, pues alcanzan casi al ápice del artículo 3. El i.'^'' artículo tarsal es el mas corto, i está soldado con la tibia i con el artículo 2; ambos son levemente mas gruesos que los siguientes, i, juntos, son casi tan largos como el 3; éste es un poco mas ancho i mas corto que el 4. O. SULCICOLLIS (mihi). Sin. o. (zneus (mihi, An. Univ. Chile. 1855, p. 390) Oblongo-ellipticus ^ sat depressus; sup7'a ceneiis^ nitidulus, gla*- ber; subtus fuliginosiis^ opacus, teniiissime rugosiis atque leviter pubescens; metasterno in medio, abdominisque segmentis duobus apicalibiis losvigatis, glaberrimis atque nitidis. Pcdibus tes tacéis. Capite antice laxissime pnnctato, Icevigato; ínter oculos postice depresso denseque rugoso; costa frontali antica transversa, in me- dio ad verticem qjiadratím dilatata. nítida, adsperse punctata, et tuberculis posticis duobus, politis minutisque, ornato. Prothorace punctis raris grosse nótate, et sulcis 5 basim apícemque vix attin- APUNTES ENTOMOLÓJICOS 1 7 gentibus lojigitrorsum hnprcsso: sulco intermedio recto ^ angustiore; internis Í7i medio angustatis aut fere interruptis; externis brevio- ribus ad apicem dilatatis. Elytris sulcis profunde punctatis lo utroque impresso. Long. 2.'i>\ lat. o.S. Algo deprimido, i con forma de una elipse cuya lonjitud da 2 i veces la anchura. Encima es bronceado, brillante i glabro; por debajo es negruzco, opaco, finamente rugoso i con una corta pubescencia. Pero la parte central del metasternon i los seg- mentos 5 i 6 del abdomen son lisos, glabros i brillantes. Las patas son testáceas. El epistomio es liso, con una puntuación mediana i mui rala. La rejion interocular tiene su parte basilar hundida i densamente rugosa; pero lleva adelante una costa recta i trasversal, que pre- senta en su medio una dilatación cuadrada dirijida hacia el vér- tex, i, de cada lado de ésta, un tuberculillo con aspecto falaz de ocelo. Todos estos tubérculos son salientes, lisos, brillantes i marcados de unos pocos puntos gruesos i mui dispersos. El protórax está sembrado de gruesos puntos dispersos, i lleva cinco surcos lonjitudinales, que alcanzan apenas hasta la base i hasta el ápice: el intermediario es largo, angosto i recto; los internos son levemente arqueados i bastante variables, pues tan luego son anchos i angostados en el medio, como angostos i completamente divididos en dos; los estemos son cortos i ensan- chados adelante. Los élitros son regularmente elípticos, i llevan cada uno diez surcos gruesa i densamente puntuados. GEN. HYDRCENIDA (mihij Aunque mui vecino del j enero Hydroena (Kugel), el que presento aquí se distingue a primera vista por dos caracteres notables: once artículos en las antenas i dos ocelos en la cabeza. Pero, por los mismos motivos que me guiaron cuando hablé de 2 P. GERMAIN las dos especies precedentes, las diferencias, que se notan a cada paso entre los demás caracteres del jénero Hydrcenida i los que Lacordaire atribuye al jénero Hydrcena, me conducen a dar también de aquéllos una descripción minuciosa i completa. La barba está con forma de un trapecio mui angostado ade- lante, con sus ángulos anteriores redondos i los posteriores trun- cados oblicuamente. Su anchura apical da el TT % de su lonjitud, el 56 X ^^ s^ anchura posterior, i el 43 X de su mayor anchura: la cual está después de la base con motivo del truncamiento de los ángulos basilares. Su lonjitud da el 56 /o" de esta mayor anchura. La lengüeta es membranosa, i se dilata lateralmente frente al borde anterior de la barba, de modo a igualar la anchura de esta última en el medio de su lonjitud. Su borde anterior sobre- pasa levemente la barba, está mui levemente sinuado en el medio, i presenta en toda su estension una ancha franja de espesa pubescencia. Los palpos labiales dan un poco mas de la mitad de la lonji- tud de la barba. Su artículo i es cilindrico, dos veces tan largo i \\ vez tan ancho como el 2; el cual es mui pequeño i obcónico. El 3 es cilindrico i atenuado en su base; su lonjitud da i^ vez la de I i 2 juntos; i su anchura es un poco mayor que la del i. Su estremidad lleva un haz mui visible de papillas cilindricas aglo- meradas. Se nota en este insecto una pieza córnea en forma de lóbulo, que sobrepasa un poco al borde anterior de la barba i alcanza a la franja de pubescencia: la cual pieza se interpone entre la len- güeta i la base del palpo, incluso el sosten, con el fin de sepa- rarlos. Las quijadas tienen sus lóbulos dirijidos hacia adelante; el esterno es un poco mas largo que el interno i un poco dilatado en su mitad apical; éste lleva en su parte interna una membrana delgadísima i mui finamente pubescente; ambos están cubiertos en su ápice de una pubescencia espesa agrupada a modo de haces alargados, con forma de crestas arqueadas dirijidas obli- cuamente hacia adentro. AF'UNTES ENTOMOLÓJICOS 1 9 'Lo'Á palpos maxilares son mui poco mas de cinco veces tan largos como los labiales. El artículo i es corto, espeso i apenas arqueado; su anchura da el 75 % de su lonjitud, i es casi doble de la anchura basilar del 2. Este es alargado, delgado, recto i atenuado en su base; su anchura en esta parte da el 39 X de su anchura apical, i solamente el 1 1 °¿ de su lonjitud. El 3 es corto, arqueado en su [ basilar, hinchado fuertemente i casi brusca- mente en su parte interna desde su primer i, i casi cilindrico en el último; su anchura basilar da el 42^ de la apical, i el 25 X de su lonjitud; ésta da el 66 °o de la del 2, i el 50 ^ de la del 4. Este es ahusado, mas angosto en el ápice que en la base; su mayor anchura está en el medio i da el 30X de su lonjitud. Las Diandíbiilas son cortas con su parte interna provista, en el medio de una membrana levemente pubescente; i, 'en la base, de una molar estriada; pero la parte apical es sumamente varia- ble; en dos de estos insectos, cuya boca he estudiado, el ápice de las cuatro mandíbulas me ha presentado ^tres modelos: en uno, esta parte es completamente redondeada, pero, a poca dis- tancia de su estremidad, sale del borde interno una espiga cór- nea, recta i a manera de pico de gaviota, que es horizontal, es decir perpendicular al eje de la m andíbula, pero que es inde- pendiente i no puede ser considerada como la continuación de su parte dorsal; en un 2.° modelo, esta pieza córnea ha desapa- recido, i la parte apical es completamente redondeada sin apa- riencia de punta ni pico; en los otros dos, por fin, la parte dor- sal de la mandíbula se arquea bruscamente hacia adentro en su estremidad, i termina con dos puntas profundamente separadas. El labro es grande i trasversal; pues su anchura es doble de su lonjitud, i de \ superior a la mayor anchura de la barba; su borde anterior presenta dos anchos lóbulos provistos de una pubescencia dirijida hacia adelante i mayor en el medio de cada uno. Estos lóbulos están separados por un seno anguloso, mui obtuso, pero puntiagudo. Este órgano presenta una particulari- dad mui notable: su superficie superior lleva unos pocos pelitos finos i echados, cuyo bulbo condiloido es trasparente; de lo cual resulta que, bajo el microscopio, el labro se ve sembrado de puntitos luminosos que le dan la apariencia de ser agujereado. 20 P. GERMAIN Las antenas, como lo he dicho, llevan once artículos, i su lon- jitud da el 66 % de la anchura de la cabeza medida en los ojos. El artículo i es delgado i flexuoso en sus % basilares; en este punto, duplica su anchura i se dirije bruscamente adelanté, que- dando recto en los | siguientes, pero perdiendo gradualmente la I parte de su anchura. El 2 no alcanza a dar los | del i, es piriforme, alargado i levemente arqueado; su base, que es ovoi- de, tiene dos veces la anchura de su ápice, i es mui levemente superior a la del i . El 3 es alargado, mui delgado i atenuado en su base, cuya anchura da la ^ de la del ápice, la ^ parte de su lonjitud i la \ parte de la anchura basilar del 2. 4, 5,6 son de igual lonjitud cada uno; pero la de los tres juntos da solo un poco mas de la del 3. 4 i 5 son casi cúbicos, i apenas mas an- chos que el 3 en su ápice; pero el 6 es cupuliforme i casi tres veces tan ancho como largo. El 7 es mas angosto en su ápice que en su base, con la cara interna recta i una salida redonda en medio de la esterna: en este punto, su anchura da el 86 % de su lonjitud i el 72 X de la anchura del 6. Los 8-1 1 solos coo- peran a la formación de una maza, la cual es alargada i poco apretada; los 8-10 son gradualmente mas trasversales; 1 1 es glo- buloso. El 8 presenta proporciones un poco mayores que el 6; su lonjitud da el 60 % i su anchura el 73 ^ de las del 9; el óo«é i el 57 % de las del 10; i el 28 % con el 54 X ^^ ^^'^ <^g1 último. La cabeza es corta i triangular, con los costados del epistomio oblicuos, i su sutura con la frente sinuosa i profunda. Los ojos, poco salientes, quedan separados del protórax por una salida lateral, recta i angosta del vértex, que se estiende detras de ellos i les constituye allí una especie de órbita. En la altura de la parte posterior de los ojos, es decir casi inmediatamente delante del borde del protórax, el vértex lleva dos ocelos mui visibles, parecidos a los de los Omalidos. Este es otro de los casos mui raros en que los coleópteros presentan este carácter. El protórax es trasversal en la proporción de i^. El borde ante- rior es recto en sus ^., centrales; i los j¿^', que quedan en cada lado, están ocupados por un profundo seno semicircular; pero la parte central i los ángulos apicales quedan en una misma alinea- ción. La base lleva en el medio un ancho lóbulo redondeado, APUNTES ENTOMOLÓJICOS 21 después del cual ella se endereza hacia cada ángulo. Los ángu- los anteriores son agudos pero mui redondeados en su ápice; i la distancia, que los separa, da el 83 % de la que separa los pos- teriores, los cuales son casi rectos i romos; i el 75 % de la ma- yor anchura: la cual está mas o menos en los | apicales, i se debe a una dilatación angulosa i)ero anchamente redondeada de los costados en esta parte. Dorso con impresiones foveiformes poco profundas. El escudo lleva la forma de un triángulo algo trasversal, con el ápice puntiagudo, i cuya base da mas o menos el \ de la an- chura de cada élitro frente al ángulo humeral. Los élitros están truncados algo oblicuamente en la base; pero con una salida triangular, que, en cada uno, sale un poco mas cerca de la sutura que del borde lateral, se dirije adelante, i se junta con el pedúnculo mesotorácico para alojarse con él en la cavidad prosternal, i fortalecer así la unión de estos dos seg- mentos. En los ángulos humerales, que son casi rectos i puntia- gudos, la anchura de los élitros es apenas mayor que la de la base del protórax, i da solamente el 83 °/o de la anchura mayor, la cual está en la mitad de su lonjitud. Los costados son casi rectos en la parte basilar; después de lo cual describen una ancha curva, que se hace gradualmente mas tendida al acercarse al ápice. El dorso lleva unas estrías puntuadas poco profundas, i, en la parte escutelar, un tubérculo lonjitudinalmente oblongo i poco saliente. El prosterno7t es laminiforme i enterrado entre las ancas, i sus cavidades cotiloideas están abiertas posteriormente. El rnesosternon, aunque angosto, es paralelo entre las ancas, i las separa notablemente. El inetasternon es medianamente alargado, con sus episterno- nes atenuados hacia el ápice, i cuya anchura da mas o menos la \ parte de su lonjitud. El abdomen lleva seis segmentos, cuyos cinco primeros están soldados; la salida intercoxal es corta i triangular. Las ancas anteriores son salientes, trasversales i contiguas; las intermediarias son poco salientes i angulosas en su parte esterna; las posteriores son angostas i mui trasversales. 22 P. GERMAIN Las tibias están atenuadas solamente en la base, i con hileras de finas espinillas poco apretadas. Los tarsos tienen sus tres primeros artículos trasversales, i soldados: el 2 es el mas corto, el iP es el mas largo, i los tres juntos son de \ mas largos 'jue el 4; i los cuatro juntos dan el 70 X del 5. El cuerpo, con escepcion de los dos últimos segmentos abdo- minales, está cubierto de una mui corta i mui fina pubescencia, densa por debajo, rala en los élitros, i apenas visible sobre el protórax i sobre todo en la cabeza. H. OCELLATA (mihi) Late oblonga, depressa. Capite prothoraccque aurato-a;neis, subopacis^vix co7tspicue pubescenttbus, granulis planatis minutis- simisque densissime tectis, pimctis cicatricosis pariim dense im- pressis; hoc lateríbus planatis, tergo longitrorsum e lev ato, f ovéis 4 irnpresso, ditabiis posticis majóribiis atqiie prof-undioribus , trans- versefere confliie^itibiis . Elytris obscure a;neis,nitidis, laxe pubes- centilms, adsperse piinctato-asperatis , strüs punctatis p aut 10, externis plus viinusve oblitcratis, impressis, et prope scutcllum utrinque longitrorsuin leviter gibbosis. Abdoniine segnientis ¿j. priniis (equalibus, dense griseo-pubescentibus; alteris duobus gla- berrimis atqiie nitidissimis. Pedibw^ fulvo-testaceis. Long. 2.J; lat. o.p. Este insecto es anchamente oblongo i deprimido; i se halla, por los meses de verano, pegado en la parte inferior de las pie- dras medio sumerjidas de los arroyuelos que bajan por las que- bradas de Ouillota, Acúleo, Lo Águila, ele. La cabeza i el protórax son de un bronceado dorado, a veces algo verdoso; i están cubiertos de una densísima capa de finísi- mos granitos deprimidos, que les quita el brillo i les da el aspecto de la piel de zapa; llevan una pubescencia escasa, apé- APUNTES EWTüMOLOJICüS ¿3 ñas visible sobre la cabeza, i unos puntos poco apretados, o aun completamente nulos en esta última: los cuales son anchos i con la apariencia de cicatrices superficiales. La cabeza no lleva ni tubérculos ni depresiones; pero el protórax tiene los costados del dorso aplanados; i su parte central está levantada lonjitudinal- mente, con cuatro hoyuelos ovalados, cuyos dos basilares son mas profundos i levemente confluentes en el sentido trasversal. Los élitros son brillantes i de un bronceado oscuro, con una pubescencia escasa, corta i echada, que parece salir de unos puntos ásperos desparramados sobre toda la superficie; están ademas recorridos lonjítudinalmente por unos 9 o lO surcos puntuados, poco profundos con escepcion de los primeros; pero esta cantidad no se puede constatar exactamente, porque los laterales están mas o menos borrados. En la parte basilar i cerca de la sutura, ' se nota una jibosidad oblonga bien mani- fiesta. La anchura de los élitros, medida en los ángulos hume- rales, es apenas superior (4 X) a la del protórax medida en los ángulos basilares; pero es algo mas inferior (ó^) a la anchura mayor de este mismo medida en sus f apicales. Los cuatro primeros segmentos abdominales son de igual lon- jitud i cubiertos con una capa espesa de pubescencia cenicienta; mientras que los dos últimos son glabros i brillantes. Las patas son de un testáceo aleonado. LÁM. I 1 Hy d roe Jncs Síolp i {m\h\) Aum, 40 diám. 2 Ochthebius stdcicollis (mihi) » » » 3 Hy dr ceñida ocellata{m\\i\) » » » LÁM. II i III I» Hydrochus Stolpi: Antena Aum. 180 diám. i'í » » Barba, lengüeta, pal- po labial » » í 24 P. GERMAIN i*^ » 1) Fragmento de la par- te anterior de la lengüeta » 5400 » I'* » i> Quijada i palpo ma- xilar » 180 » i^ » » Mitad anterior de la mandíbula » » » 1^ » » Estremidad apical de la tibia posterior i su tarso » » » 2^ Ochthebñis siilcicollis: Antena Aum. r8o diám. 2'' » » Labro. » » » 2*= 3) » Barba, lengüeta i palpo labial » » » 2^^ » » Quijada i palpo maxilar » í) » 2^ » » Mandíbula » » » 2*^ » » Estremidad api- cal de la tibia posterior i su tarso .. B » » 3^ Hydroenida ocellata: Antena Aum. 180 » 3'' j) » Labro » » » 3*^ í » Barba, lengüeta i palpo labial » d » 3^ » » Quijada i -palpo maxilar » » » 3^ » » Mandíbulas » » » 3^ » » Estremidad apical de la tibia iposte- rior i su tarso » > » <«>-8 Lam. I PC, prmatn cei Lam.]! alH B Germain del. P. Germam del SMITHSONIAN INSTITUTION LIBRARIES 3 9088 00722 5501 ^■>-'',^' X^.'